Archivo para marzo 2009
Algunos poemas míos
Bah, mejor dicho son dos ejercicios en verso y uno en prosa. Me repito, soy definitivamente poco imaginativo.
Mi Reina
Creo que es porque te quiero demasiado, sí, debe ser por eso, te abrazo y te veo y me decís no sé qué cosa, y no te escucho porque te quiero, justamente por eso te ignoro, si te oyera… pero no lo hago y de vez en cuando seguís, y yo pienso, pucha, que estás muy linda, y entonces lo de siempre, ya sabés, la rutina nos mata, te miro y vos es como si— pero no todavía, me acerco y te toco y me mirás y nuestras bocas son una pero es un instante antes, cuando me mirás, es como si dudaras, como un tal vez, como si titubearas un segundo mientras me observás, querible como siempre me observás, y por una fracción de instante -es tan solo una sombra cruzando tu cara, un espasmo, no más que eso te lo juro- dudás, y entonces es cuando te odio, te aborrezco, te desgarro y clavo un cuchillo en tu pecho y mis manos son rojas, podés creer que son rojas.
Quiero regalarte un castillo de cristal
Quiero regalarte un castillo de cristal, sólo para vos.
Para que vivas allí fulgurante.
Translúcida como sus paredes.
Para que duermas en el frío.
A veces siento que quiero que te apoyés sobre sus afilados cristales,
Que sientas las brillantes navajas penetrando tu piel,
Deslizándose sobre tu carne,
Cayendo deliciosas gotas.
Pero esas son las menos.
Quiero regalártelo para que vivas allí.
Y digas, mientras recorrés su pulida superficie
« ¡Qué bonito castillo! »
La mayoría de las veces quiero morirme desangrado suspendido arriba tuyo, mientras vos, incólume, te teñís de negro.
Medianoche en un mundo perfecto
Si viviéramos en el otro comprenderíamos al otro.
Cuando te quise: ¿y si te mato?
Cuando te tuve: ¿y si morimos?
Cuando no estás: ¿y si muero?
Y si te encuentro te desgarrás
Y si te beso siento que no sos mía
(La soledad del castillo en el que vivís
es de cristal.
Me desgarra.
Mientras cuelgo arriba tuyo
Sacrificado y crucificado cuelgo
Y si me mirás desde abajo
-en tu piso de cristal frío-
tus pupilas azules se tiñen de negro
porque soy yo el que sangro.)
Estamos viviendo la medianoche de un mundo perfecto
A todos [post del 16/2]
El fascismo es una enfermedad y su cura es la libertad de expresión
La razón por la que creé este blog fue la íntima convicción de saber que estaba, que estoy, haciendo lo correcto. La causa inmediata fue el cierre y la censura a la que muchos de mis compañeros y amigos se vieron expuestos. Sencillamente no pude tolerar que no existiese un lugar, aunque sea uno, para que todos aquellos que tienen que decir algo y son sistemáticamente callados, insultados y privados de sus derechos más básicos, lo puedan hacer. No pude tolerar el fascismo.
Y sin embargo, hoy día nos seguimos encontrando con el TERRORISMO de grupos que ejercen el MIEDO, el TERROR y la COHERCIÓN para, pretender, IMPEDIR EXPRESARNOS, para CALLARNOS. Estos TERRORISTAS usan el miedo como arma principal para lograr su objetivo: CENSURARNOS. No podemos ni vamos a tolerar que se nos coarte nuestra libertad de expresión. CEDER UN PASO ES CEDER TODOS, TOLERAR UN ATROPELLO ES TOLERAR TODOS, y eso es algo que NO permitiremos.
PORQUE NO CREEMOS NI EN EL FASCISMO NI EN EL TERRORISMO!!!!!!!!!!!!!
EL FASCISMO ES UNA ENFERMEDAD!!! Y SU CURA ES LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN!!!
KMFDM- TERROR
Alguna gente los llama “terroristas”, pero estos chicos simplemente han sido mal guiados.
Traté de mantener la esperanza
Pero estoy cerca de tropezar
No puedo contener mi odio
Me voy a prender fuego
Me acerco segundo a segundo
A la cosa que realmente necesito
Estoy muerto de miedo
¿Cuándo van a estar satisfechos?
Día tras día gente inocente es deportada, interrogada y torturada.
Fuerzas fundamentalistas socavan la integridad de las instituciones liberales y democráticas
Anarquistas, fascistas y terroristas son los responsables de la violencia
Nuestra sociedad está saturada de ansias de sangre, sensacionalismo y violencia como resultado de alienarnos de la realidad!!!
Cuánto tiempo más toleraremos un genocidio???
Golpes y cadenas no nos atemorizan
Y las torturas no nos silenciarán
DEBEMOS USAR TODOS LOS MEDIOS PACÍFICOS POSIBLES PARA ABOLIR EL FASCISMO!!!
Persistan y marchen!!!
No pueden usar nuestra vergüenza contra nosotros!!!
SIN IMPORTAR RAZA, GÉNERO O ESTATUS SOCIAL, SOMOS TODOS VÍCTIMAS!!!!
“Tantalia”, de Macedonio Fernández
“Y alumbró prestamente la idea de martirizar la inocencia y orfandad a fin de obtener el suicido del Cosmos por vergüenza de que en su seno prosperara una escena tan repulsiva y cobarde”
“Tantalia”, del escritor argentino Macedonio Fernández, es uno de los relatos más viscerales, descarnados y tenebrosos que puedan tener la oportunidad de leer.
Brevemente, narra la historia de un joven, un muchacho, que liga su destino amoroso a una plantita: la salud de ésta es el amor eterno con su amada. Sin embargo, esto tiene su consecuencia lógica: el temor de que un pequeño descuido la mate, matando a su amor. Decide desembarazarse de esta pesada carga, pero comprende que no puede. Escribe: “ya que cuando fue mi ánimo hacer la felicidad de un trébol tuve que renunciar al intento y desterrarlo […], el péndulo de mi pervertida y descalabrada voluntad transportó al otro extremo, surgiendo de súbito en una mutación opuesta, en el malquerer”
Despechado, herido y tal vez misántropo, alumbra una idea tan increíble y fantástica como tenebrosa: convertirse en el torturador de un trébol. Torturar, durante sus días y sus noches, a la forma de vida más endeble, ínfima y desprotegida de la creación: una pequeña plantita de trébol. Negarle el agua, exponerla a los martirios del sol y del viento en exceso o en defecto, convertir la existencia de una pequeña plantita en un suplicio. La idea es de por sí, increíble, fantástica, brillante, originalísima, extraña. Pero la conclusión que le otorga Fernández nos deja con la boca abierta. Escribe:
“Y alumbró prestamente la idea de martirizar la inocencia y orfandad a fin de obtener el suicido del Cosmos por vergüenza de que en su seno prosperara una escena tan repulsiva y cobarde”
El suicido del Cosmos. Por vergüenza.
Sencillamente increíble.
El torturador se propone nada más y nada menos que torturar a un pequeño trébol a fin de conseguir que el Universo se suicide ante la vergüenza de semejante atrocidad. La idea, la imaginación es extraordinaria, asombrosa.
“Tantalia” es un cuento desolador, tortuoso, fantástico, descarnado, revulsivo. La idea que propone es, a mi juicio, de las más originales y felices que tuve la oportunidad de leer. Su visión del universo como una “inspiración tantálica” es, a mi entender, más convencional, pero contribuye a ese clima de depresión desoladora ante un mundo que se presenta como de placeres –es decir, el amor de su pareja- tan infinitos como, siempre, inaccesibles. A este nihilismo existencial le corresponde el cinismo del protagonista: su desencanto de la vida lo lleva a buscar la muerte del Universo. Ni más ni menos.
Es un verdadero placer y es un lujo poder leer semejante ejercicio de imaginación.
PD: Otra lectura del cuento en http://www.jornada.unam.mx/2005/08/21/sem-adriana.html
Tantalia – Macedonio Fernández
El mundo es de inspiración tantálica.
¡Una nena de 11 años acusada de violación!
Creer o reventar. Adónde llegará este mundo…
http://www.zanesvilletimesrecorder.com/article/20090313/NEWS01/903130301
La risa ante la brutalidad y viceversa
Si tuviéramos que hacer una lista de artistas que hicieron del chiste crudo y descarnado, furioso y misántropo un arte, podríamos mencionar ahí en el podio al humor tan conciso y salvaje como barroco de Pablo Parés y al anónimo “Tad”, autor del webcomic Morning Glory (que además de ser el nombre de un disco de Oasis es un apodo para la típica erección matutina). Desde su página, la obra se encarga de perfeccionar el arte de inventar el latiguillo más visceral y doloroso posible, de hacer del horror extremo un chiste de mal –muy mal- gusto, tan divertido como brutal, del sufrimiento un absurdo y del absurdo un sufrimiento, de llevar la idea del grotesco criollo (lo que nos hace reír es lo que nos hace llorar) hasta niveles impensados.
Morning Glory se encarga en tres viñetas de todo eso. Poniendo como excusa las absurdas y kafkianas conversaciones de un padre racista, abusador, golpeador, violento, sexista y drogadicto que aterroriza, viola y golpea a su familia, los personajes se encargan de decir las brutales punchlines siempre con una sonrisa (la mueca del padre es probablemente lo más aterrador de toda la historieta) y, aunque parezca lo contrario, el verdadero tema del comic no es el abuso sexual ni el maltrato infantil ni las violaciones ni el sexismo ni el racismo, sino uno típicamente kafkiano: la soledad del individuo ante el absurdo del mundo, el saber que todo llanto será contestado sólo con una sonrisa.
Por supuesto, su estructura más o menos rígida hace que la fórmula se agote. Pero, sorprendentemente, no demasiado pronto: la viscerabilidad y crueldad extrema de la historieta le dan una vida útil extremadamente prolongada.
Tal vez muchos, equivocadamente, consideren a Morning Glory como el epítome de los comics “poco profundos”, demasiados “subrayados”. Sin embargo, sus viñetas extremas pueden verse como el primario grito kafkiano primario ante ya no el Estado o fuerzas que nos superan y no comprendemos, sino ante fuerzas que conocemos pero que son tan o más incomprensibles que las otras: las de los otros humanos.
Una propuesta concreta para el activismo pedófilo
En otro post del blog pregunto y juego a responder qué es el activismo pedófilo (link). Si bien esa pregunta puede tener respuesta, existe una cuestión mucho más importante que es necesario considerar: métodos concretos de activismo pedófilo. No simplemente peroratas acerca de derechos, (y, ojalá más) obligaciones y responsabilidades, sino mecanismos concretos de llevar a cabo nuestros objetivos.
El problema de que sean utópicos no debería ser tal. Como dijo alguien, las utopías sino para otra cosa sirven para caminar. Caminar es lo esencial, avanzar. Y el primer paso es tan importante como modesto. ¿Es esto, éste blog, diferentes comunidades que surgen todos los días en todos los idiomas, el primer paso? En mi opinión no, es tan solo un preludio. El verdadero primer paso será cuando el avance sea definitivo y masivo, y no concentrado en pequeñas comunidades en su mayoría cerradas en sí mismas y sin tener –y lo que es peor, pretender- contacto con el exterior. Eso es onanismo y elitismo, no activismo. El activismo por definición busca darse a conocer, no encerrarse en sí mismo.
Mi propuesta para todos los paedófilos es concreta: EXPRÉSENSE.
Por los medios que sean, por todos los medios. Para la cantidad de gente que sea, para toda la gente. Sobre cualquier tema, sobre todos los temas. Exprésense, den su opinión, hagan arte, discutan, abran un blog o una página web, debatan, contribuyan, pero ya no como anónimos, sino como paedófilos orgullosos y reconocidos. Que la gente sepa que estamos acá.
El arte es un camino.
Me da mucha pena que habiendo ya tantas películas dirigidas por, o acerca de, los homosexuales, no haya ningún joven cineasta pedófilo que hable acerca del tema en una película. ¿Acaso no hay ningún director o estudiante de cine pedófilo? Lo mismo con la música: componerla es bellísimo. Lo mismo con la literatura: escriban -prosa, verso, lo que sea- y den su visión. O arte plástico –conozco amigos artistas-. Lo importante es que reflejen la visión verdadera y sin censura del autor: el arte es mejor si es libre.
Exprésense: el arte es un camino ideal. O abran un blog y expongan su visión allí (y luchen por él, el guarismo en la dirección de éste no es un capricho). O participen en las distintas comunidades o foros y traten de que se abran al mundo y no se queden en grupos cerrados.
Soy consciente de que esto sin duda despertará el desprecio de la gente que nos odia por ser lo que somos y que nos quiere hacer mal sin ninguna razón. Pero lo importante es no ceder ante el terrorismo de estos grupos. No ceder ante el miedo o las presiones. No ser pusilánimes en suma. Esta es la mejor manera, la única manera.
La pornografía infantil: un delito imaginario
La mera posesión de pornografía infantil, a secas, sin pagar por ella, es un delito imaginario. ¿Por qué afirmo algo así? Para empezar, debemos tener claro que para que un delito exista, debe haber algún tipo de daño, algún perjudicado debido a dicho delito. ¿Hace algún daño quien simplemente ha hecho algunos clicks en su PC? ¿O más bien le hacemos pagar por los daños que han cometido otros individuos? Vamos a analizar esto más detenidamente:
Naturalmente que hay casos en los que se puede hacer daño a distancia, “a través de unos simples clicks en un PC”, tenemos el ejemplo de los estafadores a través de internet, o de quienes atacan con virus informáticos. Pero en el caso del que hablamos, el de la pornografía infantil no pagada, ¿se hace algún tipo de daño debido a la mera contemplación de tales imágenes? La respuesta es un rotundo no, pues no hay una conexión causal entre la contemplación de tales imágenes y el daño a ningún niño; pero vamos a sopesar algunos de los argumentos que he visto en comentarios de lectores en webs informativas o en foros, tratando de sacar algo en claro ante cada justificación de esta irracional culpabilización:
Justificaciones:
“No podemos ser débiles ante casos así, debemos ser muy duros y castigarles severamente para proteger a los niños”-> ¿Y por qué castigar “severamente” a quien no ha dañado a ningún niño? ¿Por qué no centrar nuestros esfuerzos en capturar a los auténticos responsables? Es más difícil, sí, pero también es más difícil atrapar a los narcos que a los drogadictos, y no por ello nos conformamos con castigar duramente a los drogadictos por los delitos cometidos por los narcotraficantes. Además, no se protege a los niños culpabilizando a los inocentes, sino encontrando y encarcelando a los culpables, a quienes sí abusan de los menores de edad.
“El que la hace la paga, y bien duro, y si no, que no la haga”-> Con esto estoy de acuerdo pero debe aplicarse a los culpables, y no a los que no han abusado de ningún niño. Repito: no hay conexión causal entre quien contempla imágenes en su PC y los niños abusados.
“Visionar este tipo de imágenes fomenta el que se siga abusando de menores para distribuir sus imágenes”-> Esto es falso en los casos que estamos hablando (cuando no se paga por las imágenes). Diferente es el caso de quienes pagan por imágenes así, pues al dar dinero por ellas sí se fomenta este tipo de mercado, haciéndoles posible el negocio a quienes se lucran con este tipo de atrocidades. Pero si no se paga nada, no hay incentivo práctico para que hagan negocio con ello, con lo cual quien simplemente contempla las imágenes no tiene responsabilidad en abusos a menores. La responsabilidad de los abusos, obvio es decirlo, es de quienes abusan. No se arregla nada haciendo pagar a quienes no han abusado de nadie, por los delitos de quienes sí han abusado realmente. Debemos desear la detención de los abusadores reales, no de quienes no han abusado.
“Se empieza por ver pornografía infantil y se termina abusando de menores”-> Este argumento propone que castiguemos a alguien por los delitos que podría cometer en el futuro, y no por delitos reales del presente. Además, tras múltiples estudios en psicología sobre el tema, no parece estar nada claro que lo que alguien ve en imágenes acabe llevándolo a la realidad. Es un debate que durante años se ha mantenido en torno a si las películas violentas, los cómics, los videojuegos, etc, podrían conducir a que los ciudadanos se volvieran más violentos. Pero no parece ser el caso, de hecho podría suceder al contrario: que ver juegos, imágenes, películas, etc contribuyera a apaciguar ese tipo de actitudes, en lugar de aumentarlas. En cualquier caso, la gente violenta me temo que lo será independientemente de lo que vea o deje de ver, y las personas pacíficas lo seguirán siendo incluso si les gustan las imágenes virulentas o el cine de terror. En el caso de quienes ven imágenes pornográficas (sean de menores o no), eso no significa que estas personas vayan a acometer lo que vean en tales imágenes. Las noticias de televisión también nos han expuesto a todos alguna vez a contemplar imágenes atroces, incluso auténticas salvajadas (a veces camufladas bajo el rótulo de “barbaries de la guerra”), y no por eso quienes hayan visto tales imágenes se han vuelto más violentos (ni menos) de lo que ya eran. Y de todas maneras, no es razonable culpabilizar a nadie por delitos que no ha cometido. Claro, podría cometerlos en un futuro (eso es indemostrable en un sentido u otro), pero todos los humanos podríamos ser potencialmente peligrosos y no por eso vamos a encerrarnos todos en la cárcel, ¿no? Lo razonable, para ser coherentes, es castigar a quienes cometen delitos, y no a quienes pensamos que podrían llegar a cometerlos. Porque en ese caso estaríamos castigando a estas personas por nuestros pensamientos, por nuestras sospechas, por nuestras imaginaciones, y no por delitos reales. Como dije, se trata de un delito imaginario.
“Bueno, a fin de cuentas es un pederasta/pedófilo, ¡que se joda, haya abusado o no!”-> Aquí encontramos la actitud más claramente irracional de quienes no sólo confunden los términos (pedófilo y pederasta no es lo mismo, el pederasta es el abusador de menores, mientras que el pedófilo es quien siente atracción por ellos, y no necesariamente abusa de ellos; en cuanto al poseedor de pornografía infantil, no sólo no es un pederasta por ello, sino que a veces ni siquiera se trata de pedófilos -en otra sección más abajo tocaré estos matices), sino que les importa un pepino si la persona acusada es culpable o no. El razonamiento es la pura expresión del odio: si es un pedófilo (si le gustan los niños), ¡a la cárcel!, tanto si abusa de niños como si no. Esta actitud de castigar a una minoría -sin que hayan cometido delitos, sino por su orientación sexual- está más extendida de lo que parece, y se asemeja al odio que el partido nazi insufló a la población alemana contra los judíos: ¡son malos porque sí, aunque no hayan cometido delitos! Esta actitud tan irracional merece ser profundizada en el siguiente apartado.
Adónde nos conduce la irracional actitud de pedir la cabeza de inocentes en lugar de indignarnos solamente con los culpables:
Este disparate de aceptar la sustitución de los abusadores reales (auténticos criminales, en quienes deberían centrarse nuestros esfuerzos) por estas otras personas que no han abusado de nadie pero son más fáciles de capturar es una muestra de irracionalidad, poco rigor e incoherencia de pensamiento. Y en nada ayuda a los niños abusados detener a quienes no abusan de ellos.
Hay ejemplos de los absurdos que llegamos a cometer cuando concedemos más importancia a las palabras (¡pedófilo!, ¡pederasta!) que a los hechos. En el año 2000 un grupo de personas, sin duda bienintencionadas pero víctimas de esta ceguera irracional, amenazaron a un pediatra y asaltaron su domicilio por una mera cuestión de confundir términos: confundieron la palabra “pediatra” con “pederasta”… ¡A esto nos lleva cuando le damos más importancia a las palabras (prejuicios, imaginaciones) que a los hechos!
Un ejemplo menos exagerado pero más usual, es el de una noticia reciente en Canarias acerca de la primera condena en Canarias por compartir pornografía infantil a través del Emule (Canarias7.es). En este caso sí se trata (a juzgar por la sentencia) de alguien que poseía pornografía infantil, pero llama la atención que a este joven (21 años tiene ahora, tenía 19 y 20 años en el período en el que le acusan de haber cometido esos hechos) le condenen a 6 años de cárcel (¡sin haber tocado siquiera a un menor!) y en cambio, por poner un ejemplo, al asesino de Mari Luz se le había puesto una condena menor (2 años y nueve meses) por el abuso que tiempo atrás había cometido sobre su propia hija. ¡Cómo podemos ser tan horrorosamente incoherentes de condenar a 6 años a alguien que no ha abusado de ningún niño, y en cambio sólo se condena a 2 años y pico a quien ha abusado de su propia hija!
A este chico de 21 años se le ha condenado por “prostitución y corrupción de menores” (entre comillas lo copiado de la sentencia), cuando los hechos indican que no ha abusado de ningún menor, ni los conocía siquiera. Pero al descargar imágenes horribles con el programa Emule, el Emule compartió esos archivos y se le acusó por tanto de distribución de esas imágenes de pornografía infantil. Parece el sino de los internautas en situaciones así: como el programa Emule comparte mientras se baja cualquier archivo, la acusación de posesión y la de distribución vienen ambas unidas en el mismo lote.
Por terribles que puedan ser esas imágenes (y a juzgar por la lectura de la sentencia, lo son) no debemos olvidar que en algún lugar del mundo, alguien cometió en forma real y directa esos crímenes, y es a estos pederastas, abusadores reales y terribles, a los que tenemos que frenar y castigar. No critico al juez en este caso concreto, pues se limitó a cumplir la ley. Pero aquel cambio que hicimos en esta ley, cuando decidimos que la mera posesión de pornografía fuese delito, fue la semilla que produce cientos de entuertos a numerosos internautas. Aquel cambio en la ley creó un delito imaginario, por el que siguen pagando decenas y centenas de internautas, muchos de los cuales ni siquiera son pedófilos (larguísimo ejemplo en este foro), aunque la cuestión no es que sean pedófilos o no, sino que no hayan cometido daño alguno y se les condene por delitos imaginarios, producto de la histeria social de las últimas décadas.
Ambigüedades mortales:
La falta de rigor a que me refería, cuando mezclamos unos términos con otros, produce daños a inocentes y sin beneficio alguno ni para los niños ni para la sociedad. Es, pues, un daño inútil e irracional. Convendría entonces aclarar conceptos y deshacer las ambigüedades. Expondré dos cuestiones básicas: por un lado la distinción entre pedófilo, pederasta, y poseedor de pornografía infantil, y por otro lado comentar la mala idea que tuvimos al mezclar conceptos como el de “pornografía infantil” con el de “pornografía ilegal” o “pornografía de menores”.
Pedófilo (=paidófilo): que siente atracción erótica o sexual hacia niños o adolescentes (según la RAE).
Pederasta: que comete abuso sexual con niños (según la RAE- Real Academia Española).
Poseedor de pornografía infantil: quien posee imágenes de este tipo; a veces quienes descargan imágenes así lo hacen por mera curiosidad, sin ser paidófilos.
No hace falta ser un Einstein para darnos cuenta de que de estos tres casos, el que comete delito es el pederasta, y es el que debería ser castigado. Las actitudes o instintos de los otros dos pueden desagradarnos más o menos, pero no podemos castigar (legalmente) a alguien mientras no cometa delitos, mientras sus acciones no perjudiquen a nadie, ¡y eso por mucho que nos desagraden sus gustos o acciones!
No es casualidad que la RAE incluya en la paidofilia la atracción hacia niños o adolescentes, y en cambio en la pederastia sólo menciona el abuso sexual hacia niños. Esto se debe a que en España la edad del consentimiento sexual es a los 13 años, de modo que cuando el adolescente (de 13 años en adelante) consiente en mantener relaciones sexuales, no existe delito alguno. En cambio con menores de 13 años es delito incluso si consienten, pues no se les considera capacitados para dar responsablemente su consentimiento y por eso la ley considera como abuso toda relación de tipo sexual entre un menor de menos de 13 años y un adulto. Es importante conocer estos matices de la ley, pues no podemos castigar (legalmente) a nadie si lo que hace no infringe ninguna ley. Puede que no nos guste el novio adulto de nuestra hija de 17 años, pero por mucho que nos desagrade, este problema debemos tratarlo con nuestra hija, y no con un juez, ya que al tener la hija más de 13 años, es legal que dé su consentimiento al novio, si lo desea, y también es legal (¡cómo no!) que los padres hablen con ella para convencerla de que sea responsable, o que entre en razón.
Vamos a abordar el otro tema que contenía ambigüedad:
Pornografía infantil: Según el artículo 189 del Código Penal, donde se trata el delito de Pornografía infantil, nos encontramos con el problema de que se mete en el mismo saco tanto la pornografía de niños como la de adolescentes de menos de 18 años. Digo que se mete en el mismo saco porque aunque las condenas son diferentes (cuando se trata de menores de 13 años eso se considera un agravante y el castigo es mayor), no obstante ambas franjas de edad están incluidas en esta misma categoría de “pornografía infantil”, y son consideradas ambas como pornografía ilegal (poseerla es delito, lo que yo llamo un delito imaginario -pues no se daña a nadie-, pero hoy por hoy, con la actual ley, es delito).
Por lo tanto, el poseedor de pornografía infantil es aquel que posee imágenes de menores en actitud exhibicionista o pornográfica, siendo delito con los menores en general (menores de 18 años) y mucho más grave cuando se trata de menores de 13 años. El poseedor de tal pornografía no es un abusador por el mero hecho de poseer pornografía, y no debe confundirse con los abusadores reales. Desgraciadamente la ley castiga este delito “imaginario”, en mi opinión esto es un grave agujero para un Estado de Derecho y ojalá un día se corrija este error, castigándose solamente a quienes realizan daños, o sea, a quienes cometen delitos reales. Del mismo modo que no castigamos a los drogadictos por consumir drogas (¡y eso que ellos sí que pagan por las drogas, contribuyendo de un modo causal al negocio de los narcotraficantes!), tampoco me parece correcto que criminalicemos a aquellos que consumen pornografía infantil sin cometer daño alguno.
La crucifixión de los internautas:
El problema de los delitos imaginarios es que, a medida que aumenta la histeria social, las reacciones son más exageradas. Actualmente se han llegado a requisar equipos informáticos que no contenían nada de pornografía infantil, o de desprevenidos internautas que bajaron un fake por error y tardaron en borrarlo. Se ha llegado a dar el caso de, al no haber conseguido la policía ninguna imagen de pornografía en el PC del “sospechoso”, entonces apretarle las tuercas usando cualquier resquicio remotamente relacionado, como por ejemplo acusarle de poseer (y distribuir, pues en los p2p va todo a la vez) pornografía infantil cuando lo único que hay realmente es pornografía convencional con mujeres adultas. Suena a broma, parece absurdo, pero revisad este link: Una forense confunde a actrices porno adultas con niñas de 12 años, y se sigue adelante con el juicio contra un internauta. Es un caso esperpéntico, supongo que cuando llegue el día le absolverán de estas absurdas acusaciones, pero el año y pico de sufrimiento que lleva este internauta no se lo quita ya nadie, y sin haber cometido delito alguno, ¡ni siquiera el imaginario delito de poseer pornografía infantil! Hasta ahí llegan las consecuencias de esta irracional paranoia social, donde todo vale con tal de encontrar culpables ficticios, excepto hacer el esfuerzo de capturar a los culpables reales, ¡tan escurridizos y difíciles de localizar!
La irracionalidad no arregla nunca los problemas:
Arremeter irracionalmente contra los poseedores de pornografía infantil, como si fuesen ellos los culpables de los abusos cometidos contra los niños, es una actitud comprensible para quien conoce la naturaleza humana, pero que no soluciona nada.
A veces tenemos la tendencia a desear que alguien pague por los crímenes que tanto nos horrorizan, sin pararnos a pensar si nuestra actitud es racional o si estamos haciendo más daño que beneficio al mundo, acusando a inocentes por no poder apresar a los culpables. De esta tendencia nacen actitudes como la reflejada en el siguiente grito:
“¡Que este cafre sienta en la cárcel lo que sintieron esos niños abusados!” (comentario que alguien hizo en alusión al joven mencionado más arriba, el chico de Canarias condenado a 6 años de prisión por los archivos que manejó con el programa Emule) -> Mi respuesta, pretendidamente “racional”, vendría a ser: ¿Y por qué debe sufrir un inocente lo que han sufrido otros inocentes? ¿No sería mejor capturar a los abusadores? ¿Nos conformamos con castigar a quienes no han abusado, como si hubiésemos capturado a los abusadores reales?
Uno de los aspectos más tristes de esta histeria social es el hecho de haber leído alguna vez en alguna noticia que se acusa también a adolescentes por este mismo motivo (por descargarse pornografía infantil). No han hecho daño a nadie (no como el caso de otros adolescentes agresores) y probablemente su natural curiosidad adolescente, sumada a la paranoia social, les crea ese tipo de situaciones: ser acusados por la misma sociedad que presume de protegerles. ¡Qué paradoja!
Conclusiones:
¿Es un delito la posesión de pornografía infantil en España? Según la ley, sí, es delito. Pero dado que si no se paga por dichas imágenes no se produce daño alguno a ningún niño (ni beneficio para los abusadores), entonces concluyo que al no haber daño el delito es “imaginario”: hacemos pagar a quienes no han hecho ningún daño objetivo, por los daños cometidos por otros individuos que suelen escapar a la acción de las autoridades.
¿Es lícito que condenemos a los poseedores de pornografía infantil para escarmentar a los abusadores reales que realizan tales fotos o vídeos? No es lícito, puesto que los que escarmientan son los castigados (los inocentes sobre los que hacemos recaer nuestra rabia), mientras que a los verdaderos culpables les importa poco que haya otros que paguen por sus delitos. No se van a entregar por problemas de conciencia ni nada parecido.
¿Es racional condenar a cárcel a personas que no han producido daño alguno? Es irracional e injusto, de hecho es sorprendente que incluso personas muy inteligentes no se hayan parado a reflexionar sobre este tema, que es una importante laguna en el sistema judicial español.
¿Es exagerado comparar esta situación con la criminalización que hicieron los nazis de los judíos? Sí, es exagerado porque todo lo que se compare con los nazis es exagerado, pero en este caso no es una exageración tan descabellada. Los nazis fueron incomparablemente violentos e injustos (y no sólo con los judíos), llegando a matar sin necesidad de juicios ni de que los “ajusticiados” hubieran cometido delito alguno. Pero salvando las distancias, aunque en este caso no se llegue a tales niveles ni al extremo de matar, la base sobre la que se sustenta esta injusticia es exactamente la misma: la irracional práctica de condenar a inocentes que no han hecho ningún daño objetivo a nadie.
Si es exagerado compararlo con los nazis, ¿con qué otra situación podríamos comparar? Quizás con el mundo de las drogas y el narcotráfico, donde sí impera el sentido común y no hacemos pagar a los drogadictos por los delitos cometidos por los narcotraficantes. El drogadicto no comete delito grave alguno (cuando lo comete, por ejemplo si comete un atraco, se le juzga por el atraco, y no por ser drogadicto), aunque en el caso de los drogadictos sí hay una relación causal entre ellos y el negocio de las drogas, pues las pagan, pero teniendo en cuenta las circunstancias, no les castigamos por ello. En cambio a los poseedores de pornografía infantil que no pagan por sus descargas pornográficas, les castigamos duramente como si ellos fuesen los culpables, cuando en este caso no existe ni siquiera el nexo causal del dinero.
¿Por qué es esto algo tan irracional? Porque se castiga a estas personas sin razones, sin haber cometido daño objetivo alguno. Es algo emocional, rayando la superstición. Se asemeja a cuando en otras épocas se culpaba a los homosexuales o a los herejes de ser la causa de los terremotos, las pestes, o de despertar la ira de Dios. ¿Qué tienen en común todos estos casos? Culpar a alguien por supuestos daños que en realidad no ha cometido.
Minutos de descuento y el pitido final:
Cuando nos acostumbramos a ver como normal que se pisoteen los derechos de los ciudadanos, sucede que de repente empiezan a proliferar delitos imaginados de diversa índole, incriminando a inocentes que no han hecho daño real alguno. Por poner un par de ejemplos:
La Audiencia Nacional embarga bienes y sueldos a cinco acusados por quemar fotos del Rey
La Guardia Civil desobedeció al juez para fabricar el caso contra la clínica de abortos Isadora (de esta noticia, es recomendable leer también -con sus respectivos links- los comentarios 2 y 4 de este hilo de menéame).
Y como reflexión final, mencionaré las lúcidas palabras que en su día pronunció Martin Niemöller y que todavía son aplicables a la época actual:
Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
Martin Niemöller, (1892-1984)
Extraído de http://tuaregdespistado.blogspot.com/2008/04/un-delito-imaginario.html
Desde la última ventana
saldremos de las piedras y del aire
para morderte:
saldremos de la última ventana
para volcarte fuego:
saldremos de las olas más profundas
para clavarte con espinas:
saldremos del surco para que la semilla
golpee como un puño colombiano,
saldremos para negarte el pan y el agua,
saldremos para quemarte en el infierno.
Pablo Neruda, Canto general.
Okami, Rind, Ng: los expertos hablan sobre la pedofilia y las relaciones con niños
Paul Okami, doctor en filosofía, es editor del “The Journal of Sex Research” y autor y co-autor de numerosos estudios sobre sexualidad.
Dentro de aquellos redactores que eligieron mantener a la pedofilia en el DSM, la mayoría argumentó contra las relaciones sexuales entre niños y adultos basados en las discrepancias de edad y poder entre los participantes. Pero no todos los redactores acordaron en que una diferencia de poder signifique una relación psicológicamente dañina o incluso insatisfactoria.
Por ejemplo, el psiquiatra Emil Ng, doctor en medicina de la Universidad de Hong Kong dijo que en la antigua civilización china, los niños eran descriptos como “seres sexuales por naturaleza” y se mencionan romances y relaciones sexuales con menores de hasta diez años con adultos o entre ellos, y que “el juego sexual es visto como benéfico para un desarrollo saludable”.
¿Es la falta de “consentimiento” una razón válida para decir que la pedofilia es dañina? “No” responde el doctor Ng, “el aparentemente moralizante y humanitario debate en cuanto a la auto determinación de los niños” no es más que “otro juego de adultos tratando de imponerle sus valores a los niños”.
Después de todo, comenta Ng “¿Qué tan seguido los adultos [en Occidente] tratan de determinar un “consentimiento válido” por parte de sus niños para hacerlos hacer la mayoría de las cosas? Por ejemplo, los padres “¿buscan el ´consentimiento´ válido de sus hijos para bautizarlos apenas nacen?”
El doctor Paul Okami de la UCLA (Universidad de California en Los Angeles, University of California at Los Angeles) acuerda en que una desigualdad de fuerzas no debería ser el punto decisorio. La historia está llena de ejemplos, dice, de relaciones desiguales que “funcionan” para los individuos involucrados, por ejemplo, un profesor y su estudiante se casan “y viven felizmente”. Una relación desigual no viola los principios de justicia o imparcialidad en las relaciones sexuales, dice el doctor Okami, “a menos que uno vea a las relaciones sexuales como combates cuerpo a cuerpo”.
En realidad, afirma, el verdadero problema con la pedofilia tiene origen con el Cristianismo. La gente “detesta” a la pedofilia porque el cristianismo le ha dado a nuestra cultura una actitud muy restrictiva hacia la naturaleza infantil y sus instintos sexuales.
La cristiandad, afirma Okami, “considera a los niños como pecadores que necesitan ser conjurados del diablo. Lo que resulta en un poderoso deseo de salvar a seres inocentes, puros y sagrados de algo peligroso, sucio, asqueroso y pecaminoso”.
El doctor Bruce Rind acuerda con el doctor Ng y el doctor Okami en que la falta de consentimiento no significa necesariamente que las relaciones adultos-niños sean perjudiciales (el Dr. Rind fue el cordinador de un estudio de 1998 que concluía que había poco o ningún daño psicológico en las relaciones entre adultos y varones menores de edad).
El doctor Rind también señala que muchas otras sociedades, hoy en día y en el pasado, han abrazado el sexo entre adultos y niños.
¿Y qué hay inherentemente mal en una relación de poder desigual? Después de todo, Rind afirma, algunos padres obligan a sus hijos a ir a la iglesia. ¿Y no podría ser el adoctrinamiento religioso dañino para el niño?
Hasta las relaciones incestuosas entre hijos y padres pueden ser remembradas como positivas. Para apoyar su afirmación, Rind cita varios casos de hombres que dicen haber sido beneficiados –y hasta iniciados- de sus experiencias sexuales en la niñez, incluyendo una relación incestuosa positiva entre padre e hijo.
Un chico tuvo varias relaciones con hombres, empezando a los 11 años, “todas las cuales vio como muy positivas. Considera que ayudaron a generar auto confianza con respecto a su sexualidad; al madurar, él sabía exactamente que quería en el sexo mientras que muchos de sus compañero todavía estaban buscando”.
Otro hombre ve las relaciones que tuvo en su infancia con un hombre como uno de los “momentos cumbres de su vida”.
Aún otro chico afirma que empezó a tener relaciones sexuales con su padre a la edad de 10 (tiene ahora 33) y ve la experiencia como “hermosa, pura” y llena de amor. Dijo que “disfrutaba la intimidad”.
El doctor Charles Moser –el clínico que fue invitado en mayo de 2003 por la Conferencia Psiquiátrica Estadounidense sobre pedofilia- apoya las observaciones de Rind. La psiquiatría, afirma, está obligada éticamente a ayudar a aquella gente que tiene intereses sexuales inusuales a realizarse como seres humanos completos. “Todo interés sexual”, concluye Moser, “puede ser saludable y beneficioso”.
Los profesionales deberían reservar el uso de términos condenatorios a aquellas situaciones donde un daño haya sido claramente establecido. Nelson y Meller recomiendan que los términos “abuso” y “violación” sean usados solamente cuando haya habido coerción. Definir a una experiencia como abusiva cuando el supuestamente “abusado” las describe como amorosas, afectuosas o sin coerción es una contradicción de términos (Okami, 1994). Por lo tanto, el término “abuso”, debería ser remplazado por otros como “experiencia” o “incidente” hasta que se haya determinado si el episodio en cuestión fue, de hecho, abusivo. –Thomas D. Oellerich.
“Escribí ‘1, 5, 21 y 50’ en el pizarrón y le pregunté a mis estudiantes ‘¿Cuál de estos es el porcentaje de pedófilos en el país?’” dice Paul Okami en el departamento de psicología de la Universidad de California en Los Angeles, quien ha analizado la información con respecto a la pedofilia en los Estados Unidos “La respuesta es: todos” Eso es porque “pedófilo”, dependiendo en el estatuto legal, la percepción del psicólogo, los prejuicios del periodista, puede ser todo, desde un universitario que se masturbó alguna vez con una fantasía de una niña de 12 años de edad hasta un adulto que ha tenido contacto sexual con un infante.”
Traducido de http://www.nostatusquo.com/ACLU/NudistHallofShame/Okami.html
Cuando ser pedófilo significa no poder opinar
Me limitaré primero a retratar un fenómeno (la palabra es exagerada. Hablo tan solo de casos aislados, pero a mi juicio suficientes por ser prácticamente los únicos) primero. En algunos blogs, o páginas de internet, de orientaciones y temáticas diversas (es decir, cuyo contenido no trata ni de cerca el tema pedofilia) se menciona o se hace un post, único, con referencia a, tal vez, generalmente, la pornografía infantil y/o el lolicón. Como dije antes, en blogs personales y de los temas más diversos; cuyos autores, podemos suponer, NO son pedófilos. En estos blogs se menciona aquellos temas y se aboga –en los casos que nos interesan- por la despenalización de la pornografía infantil, se declama la estupidez de castigar el lolicón, etcétera. Pero ese no es el punto. El punto son las respuestas que reciben. En su mayoría, son racionales, lógicas, y si no se muestran de acuerdo con el autor del post, por lo menos lo aceptan como una visión “a considerar”. En suma, se puede decir que la respuesta sino es neutral, es positiva.
Ahora bien, en blogs como éste o como algunos –pocos- otros, se mencionan los mismos temas y se exponen casi las mismas ideas. Mejor expresadas, peor expresadas –siempre tratamos que sea lo primero- pero las ideas son esencialmente las mismas y muchas veces más completas, mejor desarrolladas. Sin embargo, las respuestas son diametralmente opuestas. No por parte de los pedófilos, por supuesto, sino de los que no lo son.
Lo cual me lleva a conjeturar una posible razón, dado que los argumentos son prácticamente iguales, del porqué; llegando siempre a la misma conclusión: el hecho de ser pedófilo invalida inmediatamente el post, vale decir, la opinión, el pensamiento. Los posts, las argumentaciones A y B pueden ser virtualmente iguales, pero si se trasluce que el autor de A es pedófilo, eso significa que A es erróneo.
Es una falacia ad hóminem por supuesto. Pero esa afirmación corresponde más a la solución del problema que a su planteo. La cuestión es otra a mi parecer. A y B pueden ser virtualmente iguales, pero es lógico que si A fue escrito por un pedófilo, el tono sea diferente, el énfasis sea diferente, la postura sea diferente. Todo eso se nota si el autor no es suficientemente habilidoso o bien si desea mostrarlo. En otras palabras, A y B dicen básicamente lo mismo, lo que cambia es que A lo dice de una forma y B de otra. Es como dos personas que dicen lo mismo, pero lo que dice una cae mal y es mirado con recelo –porque esa persona cae mal y es mirada con recelo-, mientras que lo que dice otra es considerado y tomado como una opinión válida –porque esa persona es considerada y tomada como válida.
Si nos permitimos una pequeña digresión…
A es pedófilo
X es dicho por A
————————-
X es incorrecto
Esto también se ve en muchos otros casos, siempre.
Por ejemplo, en una discusión sobre paedofilia o sobre los paedófilos, ¿quiénes son los únicos que no pueden opinar? Los mismos paedófilos… total, sólo soy un paedo, ¿qué sabré yo acerca del tema?…
De alguna forma, es paradójico que sobre un tema, los únicos que no puedan opinar sean los afectados. Es como hablar sobre un grupo x siendo x el único grupo que no puede hablar…
Esto es de fácil comprobación y creo que todos lo hemos experimentado. Ustedes, como paedófilos, den su visión acerca de cualquier tema –sea arte, política, sociedad, la guerra de moda, etcétera- y probablemente se la respetará. Pero intenten dar su opinión sobre la paedofilia y automáticamente será desdeñada cuando no en la mayoría de los casos censurada. En cambio, digan exactamente lo mismo, con otras palabras, e incluyendo la frase “Y PARA LOS QUE PREGUNTAN, NO, NO SOY PEDÓFILO Y ESO ME PARECE HORROROSO, PERO MI OPINIÓN ES QUE…” y vean los resultados.
Pruébenlo, es divertido. Cómo la gente reacciona de forma completamente opuesta ante una misma idea dependiendo de quién la diga. Es una falacia de razonamiento, por supuesto, pero yo sólo me limito a constatar un hecho, no a justificarlo.
Ser pedófilo significa ser censurado a priori, inmediatamente.
Uno puede declarar 2 + 2 = 4 y seguramente alguien te lo refute sólo por ser pedófilo…
Joe Blow, de Robert Crumb
Tal vez el golpe más duro a las pelotas de la sociedad ya se haya dado. Y desde la cultura popular.
Robert Crumb fue en los 60s uno de los tantos que, desde lo que en esa época se conocía como “contra cultura”, trataba de asestarle un buen golpe a los cojones de la sociedad moderna. Los Beatles sólo fueron unos niñatos mimados en comparación con artistas que desde la música o los comics (es decir, desde la cultura popular) se ocupaban de esta noble misión. Crumb era uno de los que hacían “comics psicodélicos” y en 1969 firmó su obra maestra.
“Joe Blow” (Joe paja) es, posiblemente, la muestra más salvaje, visceral y descarnada, de esos artistas que intentaban pegar ahí donde más le duele a la Sociedad Occidental. En sus 3 páginas derriba la cultura, la moral, la sexualidad, la hipocresía y el “sueño americano” estadounidense de una forma tan salvaje, tan cruda, que pocos (sino ninguno) han logrado siquiera imitar el grado de destrucción (que se mide en megatones) que encierran estas, apenas, tres páginas. En tres hojas derriba Occidente desde los comics. Y lo más curioso de todo es la fecha: 1969. Hoy en día, una historieta así sería impensable. Tal vez algunos hablen del Marqué de Sade, cuyo nivel de viscerabilidad alcanza, o supera, tranquilamente el de Crumb. Sin embargo, Sade era un loco y su literatura quedó para pocos. Crumb, era –es- un tipo común y corriente –hasta donde permite el oficio de historietista- que, desde la cultura popular, hizo lo que desde la “alta” cultura tal vez nunca se hubiera podido hacer. Su obra es moderna y habla desde la modernidad.
El momento clave, el momento en el que hace explotar por los aires a todo Occidente, se encuentra sin duda en la última hoja, y, tal vez, cuando la madre dice:
“Cariño, ¡la gente debería pasar más tiempo con sus hijos!”
PD: Noten cómo el símbolo que rodea al THE END al final parece el logo de Intel O.o
El momento de la organización…
“El momento de la organización política de los intereses de todos los que son colocados en una misma posición es el momento efectivo en que se constituye la clase; “los individuos –escriben Marx y Engels en La ideología alemana- forman una clase sólo en el caso en que estén empeñados en una lucha común contra otra clase.”
La identidad de los intereses no es suficiente para cimentar la existencia de una clase a menos que, sobre la base de esta identidad, surja una comunidad, una asociación u organización política y a menos que se forme una conciencia de clase. Una clase con conciencia de clase es una clase para sí (für sich) pero, en cambio, cuando no se consolida esta conciencia de clase, la clase sigue siendo una mera clase en sí (an sich), incapaz de manifestar reivindicaciones colectivas.
El paso de la clase en sí a la clase para sí no es automático ni necesario. La identidad de los intereses no garantiza la formación de la conciencia de clase.”
Lolicón, pornografía infantil y leyes argentinas: una de cal, una de arena
A mediados del año 2008 se sancionó en la Argentina una modificación al Código Penal de la Nación Argentina (CP, lol…). Estas modificaciones estaban relacionadas con dos puntos básicos: el artículo 128 del CP y la seguridad informática. No nos meteremos en el segundo punto (relacionado sobre todo con la inviolabilidad de los mails, la privacidad en la web, etcétera) porque no es nuestro objetivo. Sin embargo, analizaremos la modificación al artículo 128.
El artículo anterior (de 1999) rezaba:
ARTICULO 128 — Será reprimido con prisión de seis meses a cuatro años el que produjere o publicare imágenes pornográficas en que se exhibieran menores de dieciocho años, al igual que el que organizare espectáculos en vivo con escenas pornográficas en que participaren dichos menores.
En la misma pena incurrirá el que distribuyere imágenes pornográficas cuyas características externas hiciere manifiesto que en ellas se ha grabado o fotografiado la exhibición de menores de dieciocho años de edad al momento de la creación de la imagen.
Será reprimido con prisión de un mes a tres años quien facilitare el acceso a espectáculos pornográficos o suministrare material pornográfico a menores de catorce años.”
En cuanto al nuevo:
ARTICULO 128 — Será reprimido con prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años el que produjere, financiare, ofreciere, comerciare, publicare, facilitare, divulgare o distribuyere, por cualquier medio, toda representación de un menor de dieciocho (18) años dedicado a actividades sexuales explícitas o toda representación de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, al igual que el que organizare espectáculos en vivo de representaciones sexuales explícitas en que participaren dichos menores.
Será reprimido con prisión de cuatro (4) meses a dos (2) años el que tuviere en su poder representaciones de las descriptas en el párrafo anterior con fines inequívocos de distribución o comercialización.
Será reprimido con prisión de un (1) mes a tres (3) años el que facilitare el acceso a espectáculos pornográficos o suministrare material pornográfico a menores de catorce (14) años.
Vemos cómo el texto se amplió notablemente.
En mi opinión, el texto de 1999 era perfecto. Digo esto porque:
1) Castiga al que produce o distribuye pornografía infantil (p.i.)
2) Respeta el derecho de los individuos a poseer pi para fines personales.
3) No castiga en relación a las imágenes ficticias o textos.
El texto nuevo restringe esas libertades. O no tanto.
Para empezar, el texto nuevo no hace diferencia alguna entre imágenes de niños REALES y simples DIBUJOS o CUENTOS de niños que no existen. Es decir, para el CP ES LO MISMO UN NIÑO REAL QUE UN DIBUJITO. Le da lo mismo si ese material muestra a niños de carne y hueso, existentes, o a meros dibujitos hechos por computadora o dibujados por un artista. Esto es una clara muestra de censura y de restricción a la libertad de expresión. Me pregunto qué será lo siguiente que censuraremos ¿El GTA por tener “personas” hechas por computadora siendo asesinadas? ¿La película de los Simpsons por mostrar los genitales de Bart? ¿Si yo dibujo en una servilleta a una niña teniendo sexo tengo que ir preso? ¿Estoy abusando de un niño por dibujarlo? ¿Gokú de Dragon Ball me puede iniciar un juicio? ¿Y qué tal Pan?
Más allá de la idiotez inconmensurable de siquiera pretender que un dibujito puede ser lo mismo que un niño real, lo cierto es que no sólo eso, sino que también los textos o relatos ficticios son lo mismo para la ley argentina. Es decir, ahora no sólo se penan los abusos sino también la imaginación. ¿Es acaso el cerebro humano un lugar donde la ley –aun la Argentina- se puede meter?
El texto anterior protegía a los menores de 18 años a fin de que no intervengan en imágenes o exhibiciones de carácter pornográfico y proteger el normal desarrollo de la sexualidad de los menores de dieciocho años, la que se puede ver alterada como consecuencia de intervenir en actos o espectáculos de carácter pornográfico.
Sin embargo, con el actual texto, ¿a quién se intenta proteger? ¿A seres inexistentes? ¿A dibujitos? ¿A personajes de videojuegos? ¿A protagonistas de novelas?
Ahora bien, el nuevo texto no castiga la posesión de este tipo de material a menos que sea con fines inequívocos de distribución o comercialización. Esto me parece lo único rescatable de la modificación: la mera posesión para un fin que no sea la “distribución” o la “comercialización” no es punible. Por lo tanto, poseer material lolicón o de p.i. es legal mientras no se lo “distribuya” o “comercialize”.
Leo que “distribuir” es: Distribuye es quien hace llegar al destinataro una cosa.
Y comercializar: Dar a algo carácter comercial para que pueda ser vendido, o poner en venta un producto.
Al ver reformas como esta, que nos hacen retroceder décadas, me entristece. Sinceramente me entristece por Argentina y sus leyes, en donde la libertad de expresión está limitada y tanto la imaginación como el pensamiento se castigan, donde lo que se busca no es proteger a los niños sino CASTIGAR injustamente a pedófilos y no pedófilos.
Como dije más arriba, una de cal, una de arena. La ley argentina no hace diferencia ALGUNA entre poseer pornografía infantil, es decir imágenes reales de niños reales, y simples dibujitos hechos por computadora o creados por un artista. Sin embargo, tolera la posesión de este tipo de material (con fines que no sean la distribución o comercialización). Es decir, una mala y una buena. Irónico, sin sentido aparente, sin propósito aparente, contradictorio. Como la Argentina misma, en fin.
La niña santa
“La película no es un tratado –asegura Lucrecia Martel, directora de La niña santa-, es un relato con un mundo estético en el que las ideas no aparecen de una manera completamente lógica.” Y así suceden las cosas en su historia, que se dispara a partir de un tema escabroso para la sociedad: el doctor Jano (Carlos Belloso) apoya desde atrás a Amalia, la niña santa (María Alché), mientras ella observa en una vidriera la ejecución de un theremin.
“La ciénaga tenía una visión existencial y ésta una jurídica, pero las dos giran en torno a lo mismo: al juicio, la determinación del bien y el mal, lo que es delito y lo que no. Si se piensa que las personas son las que determinan y deciden por la relación entre ellas lo que va a ser castigado y lo que no, y cómo va a ser castigado, una parte importante del funcionamiento de la sociedad perdería sentido”. Y lo universal ya no lo sería. “Nuestro modelo de sociedad dice que es normal que haya una persona sin casa o pidiendo en la calle, pero no los delitos sexuales. Allí todo el mundo se crispa, aunque para mí permite ver la aparición de la estructura que definió que este tipo, por este asunto, sea condenado y que aquel otro (Urdapilleta), que dejó que sus hijos partan y no sabe qué edad tienen, no sea condenado.”
Los términos clave aparecen uno a uno, reforzándose en la explicación de Martel, precisa como las imágenes de sus filmes. “Si uno fuese tan inflexible con todo, la vida sería un tormento. Y en cierto punto la estructura jurídica que rige nuestra sociedad es un tormento para muchísima gente. No estoy diciendo que estoy a favor de que los tipos se apoyen a las pendejas en la calle. Pero mostrar eso sobre lo que todos inmediatamente tenemos una reacción, y desarrollarlo posibilidad que da la visión mística de la chica- permite ver ese aparto, esa construcción y su absurdo, que termina condenando a más de una persona. Me interesa desarticular eso.”
Pese a la acumulación de ideas y de relaciones, Martel no enfatiza. Calma, como su niña santa, levanta el andamiaje conceptual de su cine. “Las bases desde las que la humanidad juzga son falsas, y muchas veces son asumidas como naturales o como mandato divino cosas que en realidad tienen que definirse con un cuerpo frente a otro. Si se produjera esa instancia de juicio, se convulsionaría el orden jurídico de la sociedad. Si se estableciera lo bueno y lo malo por el enfrentamiento de los cuerpos, nadie soportaría ver a alguien muriéndose de hambre. Sería imposible soportar la infelicidad de otro. Estaría primando más lo orgánico que las cuestiones jurídicas. Cuestiones terribles y tremendamente narrativas.” Se hace difícil seguirla. Y ella parece darse cuenta, a pesar de ir por la enésima entrevista de promoción del film. Del que no se olvida, por supuesto. “El orden jurídico, ese dispositivo gigantesco que ya casi no tiene autor, es lo que posibilita la trama. Si se concibe que la humanidad está sola en el mundo, no hay Dios, no hay un juicio posterior, entonces las personas se tendrían que hacer cargo de esa maquinaria que se puso en funcionamiento, y las situaciones se definirían entre ellas. Ése es el fondo de cualquier cosa que vaya a contar, porque es lo que me interesa.”
“Como fue instaurada en Occidente por el catolicismo, la culpa es una aberración. Creo en la responsabilidad. Porque si nadie es responsable de nada habría que absolver a los ex comandantes. Creo en la voluntad de cambio de la historia, y si uno cree en la acción humana, entonces la responsabilidad es inevitable. La sola existencia determina una responsabilidad sobre los hechos. Es de las cosas más maravillosas que podemos asumir como especie.”.
Aunque parezca extraño, el cine de Martel da para todo esto.
La niña santa (2004) es la segunda película de la realizadora argentina Lucrecia Martel, directora de la multipremiada La ciénaga (2000) y de La mujer sin cabeza (2008). La nota fue escrita por Jorge Belaunzarán.













