Archivo para marzo 30th, 2009
Algunos poemas míos
Bah, mejor dicho son dos ejercicios en verso y uno en prosa. Me repito, soy definitivamente poco imaginativo.
Mi Reina
Creo que es porque te quiero demasiado, sí, debe ser por eso, te abrazo y te veo y me decís no sé qué cosa, y no te escucho porque te quiero, justamente por eso te ignoro, si te oyera… pero no lo hago y de vez en cuando seguís, y yo pienso, pucha, que estás muy linda, y entonces lo de siempre, ya sabés, la rutina nos mata, te miro y vos es como si— pero no todavía, me acerco y te toco y me mirás y nuestras bocas son una pero es un instante antes, cuando me mirás, es como si dudaras, como un tal vez, como si titubearas un segundo mientras me observás, querible como siempre me observás, y por una fracción de instante -es tan solo una sombra cruzando tu cara, un espasmo, no más que eso te lo juro- dudás, y entonces es cuando te odio, te aborrezco, te desgarro y clavo un cuchillo en tu pecho y mis manos son rojas, podés creer que son rojas.
Quiero regalarte un castillo de cristal
Quiero regalarte un castillo de cristal, sólo para vos.
Para que vivas allí fulgurante.
Translúcida como sus paredes.
Para que duermas en el frío.
A veces siento que quiero que te apoyés sobre sus afilados cristales,
Que sientas las brillantes navajas penetrando tu piel,
Deslizándose sobre tu carne,
Cayendo deliciosas gotas.
Pero esas son las menos.
Quiero regalártelo para que vivas allí.
Y digas, mientras recorrés su pulida superficie
« ¡Qué bonito castillo! »
La mayoría de las veces quiero morirme desangrado suspendido arriba tuyo, mientras vos, incólume, te teñís de negro.
Medianoche en un mundo perfecto
Si viviéramos en el otro comprenderíamos al otro.
Cuando te quise: ¿y si te mato?
Cuando te tuve: ¿y si morimos?
Cuando no estás: ¿y si muero?
Y si te encuentro te desgarrás
Y si te beso siento que no sos mía
(La soledad del castillo en el que vivís
es de cristal.
Me desgarra.
Mientras cuelgo arriba tuyo
Sacrificado y crucificado cuelgo
Y si me mirás desde abajo
-en tu piso de cristal frío-
tus pupilas azules se tiñen de negro
porque soy yo el que sangro.)
Estamos viviendo la medianoche de un mundo perfecto





