la historia de la humanidad de tu alma

Como 6, 7, 8, pero más pedófilo

Fotos viejas

Existe un placer casi instintivo en mirar fotos viejas.

No puedo dejar de pensar que las generaciones futuras, o no tendrán estos Divinos Tesoros o los verán en alta definición, con imágenes cristalinas y de colores perfectos. Siento pena por ellos. No hay nada, nada más hermoso que una foto vieja, de las de antes (o por lo menos de las de mi generación, ya en color pero ese color en “súper 8”, con frituras, como un vinilo), con la imagen y los colores un poco nebulosos, como si no fueran fotografías, sino literalmente recuerdos, que al venir desde el más dulce y añorable pasado, son deformados y oscurecidos por el prisma de la nostalgia. Veo que, a medida que pasan los años, las fotos de mi infancia van pasando de esa mala calidad que las hace perfectas, a esa calidad de camarita digital que las hace horribles (¡Por Dios! Parezco un viejo). Pero es cierto. En mi opinión, estos chicos de ahora crecerán traumados, porque en vez de tener fotos bellas (es decir, con calidad de mierda) de su infancia, las verán en alta resolución, digitalmente (es decir, en la computadora. Los álbumes de fotos en papel están quedando -¿ya quedaron?- en el pasado), algo que aniquilará completa y totalmente su niñez (o los recuerdos de su niñez). Lo repito: no hay nada más horrible que las fotos de la infancia en calidad de camarita digital.

Creo que, por una vez, todos estarán de acuerdo.

Escrito por porlaverdad3

27/02/2010 a 14:58

Escrito en Reflexiones

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