Después de Papa Noel los pedófilos aseguran que quieren acabar con “los chocolates, las golosinas y los caramelos; los globos de colores; los parques de diversiones; los dibujitos animados; los juguetes; las muñecas y Barney el dinosaurio”
La villanía y maldad de los pedófilos no conocen límites. En su deseo frenético y demente por inflingirle la mayor cantidad de dolor a la infancia, su búsqueda perversa de violar la mayor cantidad posible de niños, los pedófilos van por todas aquellas cosas que puedan provocarle un mínimo de placer a la niñez. Así, su objetivo es acabar con “los caramelos; los trencitos de juguetes; los fines de semana y los paros docentes; los globos de colores; Piñon Fijo; los zoológicos; Disney World; los teletubies; las muñecas Barbie; los libros para colorear; los potreros y las canchitas de fútbol; la playstation; los osos de peluche; los arcoirís; las hamacas, toboganes y castillos inflables; esas cositas que cuando las soplás lanzan burbujas; los alfajores; las vainillas con chocolatada; los crayones y pinturitas; Harry Potter; los Jonas Brothers; los regalos de navidad; Reyes; los huevitos de pascua; el Pinguin club; las bicicletas y triciclos; las vacaciones en mundo marino; los libros de Alicia en el país de las maravillas y Kipling y Barney el dinosaurio.”
Cosas que los pedófilos odiarían










