la historia de la humanidad de tu alma

Como 6, 7, 8, pero más pedófilo

Frases dichas y clichés

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Una primera observación, como la de Hannah Arendt en el juicio al ingeniero del Holocausto, Adolf Eichmann, es que eran personas normales. Eran capaces de disfrutar con el arte, ser buenos con los compañeros, atentos y cuidadosos padres y madres, adorar a los niños. Algunos eran como Eichmann, un simple burócrata, de medianas luces, con ambiciones sociales y el mismo deseo de hacer dinero que casi todos podemos manifestar. No tenía ni él ni la inmensa mayoría de los verdugos (salvo pocas excepciones) ninguna anomalía en el sentido de las enunciadas: no eran demonios ni monstruos salvajes y primarios, ni sádicos… Su maldad era, como certeramente la denominó Arendt [Eichman en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal, 1963], “banal”, es decir, trivial. En todo caso, señala Arendt, “era incapaz de pensar con autonomía y utilizaba continuamente frases dichas y clichés”.

 

Extraído de la grandiosa revista mexicana Replicantehttp://revistareplicante.com/destacados/la-banalidad-del-mal/

 

 

Si la gente aprendiera a pensar por sí misma habría mucho menos mal en el mundo. La mayoría de la gente no odia a los pedófilos, odia a los pederastas, el problema es que piensan que son lo mismo. Así que lo único que hace falta es educación, que ser pedófilo no te convierte en un violador/abusador de niños, igual que ser heterosexual no te convierte en un violador/abusador de mujeres.

Escrito por porlaverdad3

18/11/2011 a 16:07

Escrito en Reflexiones

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