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Nothing else ever

Mito 2: El pedófilo “baboso”

Leyendo el post de un compañero (http://tabu.blogia.com/2007/080103-el-pedofilo-baboso.php) sobre los distintos tipos de pedófilos me parece oportuno aclarar variar cosas, varios mitos que existen.

Dejando de lado el tono de humor ligero del artículo, se puede decir que, en esencia, lo que presenta es correcto: los pedófilos no son todos iguales ni les atraen las mismas cosas. Esto es lógico si pensamos que la pedofilia es una atracción sexual como cualquier otra y por lo tanto, no afecta a personas de determinada condición social, económica o psicológica, no se trata de un fetiche, sino que personas de todos los caracteres pueden poseerla. Pedófilo puede ser cualquiera, el panadero de acá a la vuelta, el que atiende la estación de servicio, un político, un maestro, un científico o lo que sea. Cada uno con sus propias ideas y formas de ser, por lo que me parece que generalizar es siempre incorrecto. Generalmente se trata de establecer un perfil “arquetípico” de un pedófilo, con características que varían ampliamente (otra prueba más de su falsedad): se dice que el pedófilo es desde sumamente sociable y afable, hasta antisocial en extremo y aniñado.

 

Los estudios son claros:

 

Other than the attraction to minors itself, studies fail to find any abnormal or pathological characteristics. In particular, people attracted to minors have not been found to exhibit narcissism, psychosexual immaturity, low intelligence, aversion to adults, psychopathology, neurosis, or any personality disorder any more than people attracted to adults. The presence of these characteristics have been assumed, rather than being tested scientifically (Bradford etz al., 1988; Langevin, 1983; Okami & Goldberg, 1992; Wilson & Cox, 1983).

 

Castellano:

 

Dejando de lado la atracción hacia los niños, los estudios han fracasado en encontrar cualquier evidencia de características anormales o patológicas. Concretamente, la gente atraída hacia los menores no han mostrado narcisismo, inmadurez psicosexual, bajo CI, aversión hacia los adultos, psicopatologías, neurosis u otro desorden de personalidad en grado mayor que en la gente atraída hacia los adultos. La presencia de estas características ha sido presumida, más que probada científicamente.

 

Como vemos, y en esto nos acompañan LOS DATOS, no existe ninguna evidencia de trastornos psicológicos o mentales en los pedófilos.

Ahora bien, retornando al tema, me parece que el autor del artículo prejuzga estos diferentes arquetipos de pedófilos, lo cual, como vimos, es erroneo. Sin embargo, sí me parece justo hacer una distinción fundamental en la gente atraída hacia los niños, una distinción que, a mi parecer, es la única válida. Me parece que se debe distinguir entre la gente atraída exclusivamente de forma sexual hacia los niños, y aquellos atraidos sexual y emocionalmente, los pedófilos verdaderos. Para los segundos utilizamos el término “child lover” y sus subcategorías: “girl lover” y “boy lover”. Los girl lovers se encuentran atraidos hacia las niñas y los boy lovers, hacia los niños, pero ambos comparten la característica esencial de querer, amar a los niños mucho más que sexualmente: es un amor romántico, de cariño y respeto mutuo.

También me arriesgaría a un tercer grupo, muchísimo más reducidos que los dos anteriores. Si bien pedófilos y child lovers son diferentes, ambos comparten el mismo valor supremo de no buscar jamás el daño de los niños, nunca le harían daño a un niño adrede, tanto los que se sienten atraídos sólo sexualmente como los child lovers. Sin embargo, un tentativo tercer grupo que podríamos llamar pedófilos sadistas, sí disfrutan haciéndole daño a los niños, disfrutan de su sufrimiento y su dolor. Algo horrible, que por suerte es muy infrecuente. Los pedófilos sadistas sólo tienen la categoría de paedos debido a su atracción sexual hacia los niños, pero es difícil encontrar algo más en común con el resto de los pedófilos. La pedofilia es el amor hacia los niñ0s, justamente lo contrario de los sadistas que disfrutan con su sufrimiento. Yo mismo me muestro reticente a usar la palabra “pedófilo” para designar a cualquier que busque el dolor de los niños. Pero como dije, por suerte, este grupo es ínfimo, y son rechazados tanto por pedófilos como -y especialmente- por child lovers.

Los pedófilos verdaderos son aquellos atraídos sexual y emocionalmente hacia los niños. Hacer un estimativo del porcentaje de child lovers entre los pedófilos es algo improbable e imposible. Sin embargo, me atrevería a decir que un porcentaje superior al 50% para los girl lovers no es exagerado. Lo que sucede es que, cómo no amar con toda el alma a esas criaturitas perfectas y hermosas que tan felices nos hacen como son las niñas

Para la mayoría de la gente el que prevalece, es el otro grupo, o, directamente, no entienden -o no quieren entender- las diferencias entre simples pedófilos y child lovers. Con todo esto no quiero ni mucho menos, negar que un pedófilo atraido sexualmente sólo pueda enamorarse de una niña. Todos podemos conocer el amor en los lugares menos esperados y conocer el amor hacia los niños o niñas y hacerse child lover. De ninguna forma vilipindeo a los pedófilos ya que yo también lo soy -los girl lovers son un subgrupo de pedófilos-. Sólo me parece que es justo y razonable hacer una distinción entre pedófilos solamente y aquellos que, además sienten algo más. Para estos últimos, existe la palabra child lover y girl lover, a las que suscribo en mayor medida.

Written by porlaverdad3

10/01/2009 a 19:42

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