All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Archive for febrero 2009

“El misterio”

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El misterio – Andreiev

Hay varias razones por las que me encanta éste relato. La primea -y ciertamente no la menor- es porque se trata de uno de mis cuentos favoritos. Es increíblemente bello, increíblemente triste. Otra es porque pareciera que el mismo mar que describe el autor empapara de una tristeza, un pesar, una melancolía infinitas al mismo cuento. “El misterio” está sumergido en la misma bella tristeza del mar donde pasó algo horrible que sólo imaginamos. Las nubes grises, los árboles solitarios, el frío, la nieve, el mar, el horror de un secreto, el horror de la soledad, al leer el cuento, son reales. Otra razón es que el autor podría haber cedido fácilmente a la alegoría o la explicación. No lo hace y cada vez que lo releemos se nos revela igual, más perturbador. La última es la hermanita de Volodia, una criaturita “de cabeza rizada” y cinco años que intuimos parecida a un ángel. Imaginémosla como describe Henry James en su Turn of the Screw a Flora, la hermanita de Miles:

“La niñita que acompañaba a la señora […] me pareció una criatura tan encantadora, desde el primer momento, que ocuparse de ella significaba una gran fortuna. Era la niña más hermosa que había visto en mi vida […] Confortaba advertir que ningún malestar podía asociarse a la imagen radiante de la niñita a mis cuidados, beatífica visión cuya belleza angelical motivaba por encima de todo, quizá, la inquietud que antes del amanecer me obligó a levantarme muchas veces y caminar por mi aposento.”

Nota: intenté por todos los medios encontrar el relato en internet, sin embargo mi búsqueda ha resultado infructuosa. El mismo se incluye en “El misterio y otros cuentos”, de Andreiev, así que pueden comprarlo on-line. En cuanto a The turn of the screw (Otra vuelta de tuerca), es un libro famosísimo que pueden encontrar fácilmente con una simple búsqueda en google, pero como no era el objetivo de este post, no lo incluyo.

Written by porlaverdad3

28/02/2009 at 21:51

Publicado en Arte

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Verdad

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Todo el mundo lucha -en el fondo- por algo. Para algunos esa lucha es personal, para otros, grupal. Algunos luchan para -o contra- si mismos, otros para -o contra- un grupo y, los menos, para -o contra- todos. Todo el mundo lucha por alguien o contra alguien y sólo los individuos patéticos no luchan por nada. Esa es la única verdad del mundo.

Written by porlaverdad3

25/02/2009 at 21:12

Publicado en Miscelanea

“No tengo boca, y debo gritar”

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De Harlan Ellison. En pdf.

No tengo boca y debo gritar

El cuerpo de Gorrister colgaba, fláccido, en el ambiente rosado; sin apoyo alguno, suspendido bien alto por encima de nuestras cabezas, en la cámara de la computadora, sin balancearse en la brisa fría y oleosa que soplaba eternamente a lo largo de la caverna principal. El cuerpo colgaba cabeza abajo, unido a la parte inferior de un retén por la planta de su pie derecho. Se le había extraído toda la sangre por una incisión que se había practicado en su garganta, de oreja a oreja. No habían rastros de sangre en la pulida superficie del piso de metal.

Cuando Gorrister se unió a nuestro grupo y se miró a sí mismo, ya era demasiado tarde para que nos diéramos cuenta de que una vez más, AM nos habla engañado, había hecho su broma, su diversión de máquina. Tres de nosotros vomitamos, apartando la vista unos de otros en un reflejo tan arcaico como la náusea que lo había provocado.

Gorrister se puso pálido como la nieve. Fue casi como si hubiera visto un ídolo de vudú y se sintiera temeroso por el futuro. “¡Dios mío!”, murmuró, y se alejó. Tres de nosotros lo seguimos durante un rato y lo hallamos sentado con la cabeza entre las manos. Ellen se arrodilló junto a él y acarició su cabello. No se movió, pero su voz nos llegó dará a través del telón de sus manos:

– ¿Por qué no nos mata de una buena vez? ¡Señor! no sé cuánto tiempo voy a ser capaz de soportarlo.

Era nuestro centesimonoveno año en la computadora.

Gorrister decía lo que todos sentíamos.

Nimdok (éste era el nombre que la computadora le había forzado a usar, porque se entretenía con los sonidos extraños) fue víctima de alucinaciones que le hicieron creer que había alimentos enlatados en la caverna, Gorrister y yo teníamos muchas dudas.

– Es otra engañifa – les dije -. Lo mismo que cuando nos hizo creer que realmente existía aquel maldito elefante congelado. ¿Recuerdan? Benny casi se volvió loco aquella vez. Vamos a esforzarnos para recorrer todo ese camino y cuando lleguemos van a estar podridos o algo por el estilo. No, no vayamos. Va a tener que darnos algo forzosamente, porque si no nos vamos a morir.

Benny se estremeció. Hacía tres días que no comíamos. La última vez fueron gusanos, espesos, correosos como cuerdas.

Nimdok ya no estaba seguro. Si había una posibilidad, cada vez se le antojaba más lejana. De todas maneras, allí no se podría estar peor que aquí. Tal vez haría más frío, pero eso ya no importaba demasiado. Calor, frío, lluvia, lava hirviente o nubes de langostas; ya nada importaba: la máquina se masturbaba y teníamos que aguantar o morir.

Ellen dijo algo que fue decisivo:

– Tengo que encontrar algo, Ted. Tal vez allí haya unas peras o unas manzanas. Por favor Ted, probemos.

Cedí con facilidad. Ya nada importaba. Sin embargo, Ellen me quedó agradecida. Me aceptó dos veces fuera de turno. Esto tampoco importaba. Oíamos cómo la máquina se reía juguetonamente mientras lo hacíamos. Fuerte, con risas que venían desde lejos y nos rodeaban. Ya nunca llegaba al clímax, así que para qué molestarse.

Cuando partimos era jueves. La máquina siempre nos tenía al tanto de la fecha. El paso del tiempo era muy importante; no para nosotros, sin duda, sino para ella. Jueves. Gracias.

Nimdok y Gorrister llevaron a Ellen alzada durante un largo trecho, entrelazando las manos que formaban un asiento. Benny y yo caminábamos adelante y atrás, para que si algo sucedía, nos pasara a nosotros y no la perjudicara a Ellen. ¡Qué idea ridícula la de no ser perjudicado! En fin, todo era lo mismo.

Las cavernas de hielo se hallaban a una distancia de unos 160 km. y al segundo día, cuando estábamos tendidos bajo el sol quemante que habla materializado, nos envió maná. Con gusto a orina hervida, naturalmente, pero lo comimos.

Al tercer día pasamos por un valle de obsolescencia, lleno de esqueletos de unidades de computadoras que se enmohecían desde hacía mucho tiempo. AM era tan despiadada consigo misma como con nosotros. Era una característica de su personalidad: el perfeccionismo. Ya fuera el deshacerse de elementos improductivos de su propio mundo interno, o el perfeccionamiento de métodos para torturarnos, AM era tan cuidadosa como los que la habían inventado, quienes desde largo tiempo estaban convertidos en polvo, y había tornado realidad todos sus deseos de eficiencia.

Podíamos ver una luz que se filtraba hacia abajo desde arriba, así que teníamos que estar muy cerca de la superficie. Pero no tratamos de arrastrarnos para averiguar. No había virtualmente nada arriba; desde hacía más de cien años allí no existía cosa alguna que pudiera tener la más mínima importancia. Solamente la ampollada superficie de lo que durante tanto tiempo habla sido el hogar de millones de seres. Ahora solamente existíamos nosotros cinco, aquí abajo, solos con AM.

Oía que Ellen decía desesperadamente:

– ¡No, Benny! No vayas. ¡Sigamos adelante! ¡No, Benny, por favor!

Y entonces me di cuenta de que hacía ya algunos minutos que oía a Benny decir:

– Voy a escaparme… Voy a escaparme – repitiéndolo una y otra vez.

Su cara, de aspecto simiesco, se hallaba marcada por una expresión de tristeza y deleite beatífico, todo al mismo tiempo. Las cicatrices de las lesiones por radiación que AM le había causado durante el “festival”, se hallaban encogidas formando una masa de depresiones rosadas y blancas, y sus facciones parecían actuar independientemente unas de otras. Tal vez Benny era el más afortunado de nosotros: se había vuelto completamente loco desde hacia muchos años.

Pero si bien podíamos decirle a AM todas las horribles cosas que se nos ocurrían, si bien podíamos pensar los más atroces insultos dirigidos a los depósitos de memoria o a las placas corroídas, a los circuitos fundidos y a las destrozadas burbujas de control, la máquina toleraría que intentáramos escapar. Benny se escurrió cuando traté de detenerlo. Se trepó a un cubo de memoria de los pequeños, que estaba volcado hacia un lado y lleno de elementos en descomposición. Allí se detuvo por un momento, y su aspecto era el de un chimpancé, tal como AM había deseado.

Luego saltó y se tomó de un fragmento de metal corroído y agujereado; subió hasta su parte más alta, colocando las manos tal como lo haría un animal, y se trepó hasta un borde saliente a unos veinte pies de distancia de donde estábamos.

– Oh, Ted, Nimdok, por favor, ayúdenlo, deténganlo antes que… – dijo Ellen. Las lágrimas bañaron sus ojos. Movió las manos sin saber qué hacer.

Era demasiado tarde. Ninguno de nosotros queríamos estar junto a él cuando sucediera lo que pensábamos que iba a suceder. Además, nosotros nos dábamos cuenta muy bien de lo que ocurría. Cuando AM alteró a Benny, durante el periodo de su locura, no fue solamente su cara la que cambió para que se pareciera a un mono gigantesco. También habla cambiado otras partes, más íntimas. ¡A ella sí que le gustaba esto! Se entregaba a nosotros por cumplido, pero cuando era con él la cosa, entonces si que le gustaba. ¡Oh, Ellen, la del pedestal, Ellen, prístina y pura! ¡Oh, Ellen la impoluta! ¡Buena porquería!

Gorrister la abofeteó. Ellen se acurrucó en el suelo, todavía mirando al pobre Benny y llorando. Llorar era su gran defensa. Nos habíamos acostumbrado a su llanto hacía ya setenta y cinco años. Gorrister le dio un puntapié.

Entonces comenzó a oírse el sonido. Era luz y sonido. Mitad sonido y mitad luz; algo que comenzó a hacer brillar los ojos de Benny y a pulsar con creciente intensidad y con sonoridades no bien definidas, que se fueron convirtiendo en ensordecedoras y luminosas a medida que la luz-sonido aumentaba. Debe haber sido doloroso, aumentando el sufrimiento con la mayor magnitud de la luz y del sonido, porque Benny comenzó a gemir como un animal herido. Al principio suavemente, cuando la luz era todavía no muy definida y el sonido poco audible, pero luego sus quejidos aumentaron, y se vio que sus hombros se movían y su espalda se agitaba, como si tratara de escapar. Sus manos se cruzaron sobre su pecho como las de un chimpancé. Su cabeza se inclinó hacia un lado. La carita triste de mono se cubrió de angustia. Luego comenzó a aullar, a medida que el sonido que surgía de sus ojos crecía en intensidad. Cada vez más fuerte. Me llevé las manos a los lados de la cabeza para tratar de ahogar el ruido, pero de nada sirvió. Atravesaba todo obstáculo y me hacia temblar de dolor como si me clavaran un cuchillo en un nervio.

Súbitamente, se vio que Benny era enderezado. Se puso en pie de un salto, como una marioneta. La luz surgía ahora de sus ojos, pulsante, en dos grandes rayos. El sonido siguió aumentando en una escala incomprensible, y luego Benny cayó, golpeando fuertemente en el piso. Allí quedó moviéndose espasmódicamente mientras la luz lo rodeaba y formaba espirales que se alejaban.

Entonces la luz volvió a dirigirse al interior de la cabeza, pareciendo que la golpeaba; el sonido describió espirales que convergían hacia él, y Benny quedó en el suelo, gimiendo en tal forma que inspiraba piedad.

Sus ojos eran dos pozos de jalea purulenta. AM lo había cegado. Gorrister, Nimdok y yo mismo desviamos la mirada. Pero no sin haber advertido que Ellen mostraba alivio luego de su intensa preocupación.

Acampamos en una caverna sumida en luz verdosa. AM nos proveyó de hojarasca, que quemamos para hacer un fuego, débil y lamentable, al lado del cual nos sentamos formando corro y contando historias, para impedir que Benny llorara en su noche permanente.

– ¿Qué significa AM?

Gorrister le contestó. Habíamos explicado lo mismo mil veces anteriormente, pero todavía era una novedad para Benny. – Al principio fueron las siglas de Allied Mastercomputer y luego las de Adaptive ManipWator, luego fue adquiriendo la posibilidad de autodeterminarse, y entonces se la llamó Aggressive Menace y finalmente, cuando ya fue demasiado tarde como para controlarla, se llamó a sí misma AM, tal vez queriendo significar que era… que pensaba… cogito ergo sum: “pienso luego existo”.

Benny babeó un poco, y luego emitió una risita tonta.

– Existia la AM China, la AM Rusa, la AM Yanki y… interrumpió. Benny golpeaba el piso con el puño, con su puño grande y fuerte. No estaba contento, pues Gorrister no había empezado desde el principio. Entonces Gorrister empezó otra vez. Comenzó la guerra fría, y ésta se transformó en la tercera guerra mundial. Esta tercera guerra fue muy compleja y grande, por lo que se necesitaron las computadoras para cubrir las necesidades. Abandonando los primeros intentos comenzaron a construir la AM. Existía la AM China, la AM Rusa y la AM Yanki y todo fue bien hasta que comenzaron a cubrir el planeta agregando un elemento tras otro. Pero un día AM despertó al conocimiento de sí misma, comenzó a autodeterminarse, uniéndose entre sí todas sus partes, fue llenando de a poco sus conocimientos sobre las formas de matar, y mató a todos los habitantes del mundo salvo a nosotros cinco. Luego AM nos trajo aquí.

Benny sonreía ahora tristemente. También babeaba, y Ellen le limpió la saliva con la falda. Gorrister trataba de contar la historia cada vez en forma más abreviada, pero había poco que decir más allá de los hechos escuetos. Ninguno de nosotros sabíamos por qué AM había salvado a cinco personas, por qué nos habla elegido a nosotros, o por qué se pasaba todo el tiempo atormentándonos; ni siquiera sabíamos por qué nos había hecho virtualmente inmortales.

En la oscuridad sentimos el zumbido de una de las series de computadoras. A un kilómetro de donde nos hallábamos, otra serie pareció que comenzaba a zumbar a tono con la primera, luego uno por uno, todos los elementos comenzaron a zumbar armónicamente y pareció que un ruido especial recorría el interior de las máquinas.

El sonido creció, y las luces brillaban en los paneles de las consolas como un relámpago en un día caluroso. El sonido creció en espiral hasta que parecía oírse a un millón de insectos metálicos zumbando, enfurecidos y amenazadores.

– ¿Qué pasa? – gritó Ellen. Había terror en su voz. A pesar de todo lo pasado, aun no se había acostumbrado.

– ¡Parece que viene mal esta vez! – dijo Nimdok.

– Tal vez hable – aventuró Gorrister.

– ¡Salgamos corriendo de aquí! – dije súbitamente, poniéndome de pie.

– No, Ted, mejor es que te sientes… tal vez haya puesto pozos en nuestro camino, o algo así. No podemos ver, está demasiado oscuro – dijo Gorrister con resignación.

Entonces oímos… no sé… no sé…

Algo se movía hacia nosotros en la oscuridad. Enorme, bamboleante, peludo, húmedo, y se dirigía hacia nosotros. No podíamos verlo, pero tuvimos la impresión de su gran tamaño que venia hacia donde estábamos. Un gran peso se nos acercaba, desde la oscuridad, y era más que nada la sensación de presión, del aire comprimido dentro de un espacio pequeño, que expandía las paredes invisibles de una esfera. Benny comenzó a lloriquear. El labio inferior de Nimdok empezó a temblar, mientras él lo mordía para tratar de disimular. Ellen se deslizó por el piso de metal para acurrucarse al lado de Gorrister. Se distinguía el olor de piel apelotonado y húmeda. El olor de madera chamuscada. El olor del terciopelo polvoriento. El olor de orquídeas en descomposición. El olor de la leche agria. El olor del azufre, del aceite recalentado, de la manteca rancia, de la grasa, del polvo de tiza, de cueros cabelludos humanos.

AM nos estaba enloqueciendo, nos estaba provocando. Se sintió el olor de…

Me oí a mi mismo gritar, y las articulaciones de las mandíbulas me dolían horriblemente. Me eché a correr sobre el piso, sobre ese piso de frío metal con las interminables líneas de remaches, luego caí y seguí gateando, mientras el olor me amordazaba, llenando mi cabeza con un dolor inaguantable que me rechazaba horrorizado. Huí como una cucaracha, adentrándome en la oscuridad, mientras ese algo espantoso se movía detrás de mí. Los otros quedaron atrás, y se acercaron a la luz incierta, riendo… el coro histérico de sus risas enloquecidas se elevaba en la oscuridad como si fuera humo espeso, de muchos colores. Huí rápidamente y me escondí.

¿Cuántas horas pasaron? ¿O cuántos días o aun años? Nadie me lo dijo. Ellen me regañó por mi “malhumor” y Nimdok trató de persuadirme de que la risa se debía sólo a un reflejo.

Pero yo sabía que no significaba el alivio que siente un soldado cuando la bala hiere al camarada que está a su lado. Yo sabía que no era un reflejo. Indudablemente, estaban contra mí, y AM podía percibir esta enemistad, y me hacía las cosas más difíciles de soportar por ese motivo. Habíamos sido mantenidos vivos, rejuvenecidos, hablamos permanecido constantemente en la edad que teníamos cuando AM nos trajo aquí abajo, y me odiaban porque yo era el más joven y el que había sido menos alterado por AM.

De esto estaba seguro. ¡Dios mío, qué seguro estaba!

Esos sinvergüenzas y la basura de Ellen. Benny había sido un brillante teórico, un profesor de la universidad, y ahora era poco más que un ser semihumano, semisimiesco. Había sido buen mozo; pero la máquina estropeó su aspecto. Había sido lúcido; la máquina lo había enloquecido. Había sido alegre, y la máquina le había agrandado sus genitales hasta que parecieran los de un caballo. AM realmente se habla esmerado con Benny. Gorrister solía preocuparse. Era un razonador, se oponía en forma consciente; era un pacifista, un planificador, un hombre activo, un ser con perspectiva de futuro. AM lo había transformado en un indiferente, que a cada paso se encogía de hombros. Lo había matado en parte al no permitirle participar. AM lo habla robado. Nimdok solía adentrarse solo en la oscuridad, y quedarse allí largo tiempo. No sé lo que hacia. AM nunca nos lo hizo saber. Pero fuera lo que fuese, Nimdok volvía siempre pálido, como si se hubiera quedado sin sangre en las venas, temblando y angustiado. AM lo habla herido profundamente, si bien nosotros no sabíamos en qué forma. Y Ellen. ¡Esa basura! AM no la habla modificado demasiado, simplemente hizo que se agravaran sus vicios. Siempre hablaba de la pureza, de la dulzura, siempre nos repetía sus ideales del amor verdadero, todas las mentiras. Quería hacernos creer que había sido casi una virgen cuando AM la trajo aquí con nosotros. ¡Era una porquería esta dama! ¡Esta Ellen! Debía de estar encantada, con cuatro hombres todos para ella. No, AM le había dado placer, a pesar de que se quejaba diciendo que no era nada lindo lo que le había tocado en suerte.

Yo era el único que todavía estaba en una, pieza, y sano.

AM no había estado hurgueteando en mi mente.

Solamente tenía que sufrir lo que nos preparaba para atormentarnos. Todas las desilusiones, todos los tormentos y las pesadillas. Pero los otros cuatro, esa ralea, estaban bien de acuerdo y en contra de mí. Si no hubiera tenido que estar defendiéndome de ellos, que estar siempre alerta y vigilante, tal vez hubiera sido más fácil defenderme de AM.

Entonces llegué al límite de mi resistencia y comencé a llorar.

¡Oh, jesús, dulce jesús; si alguna vez existió jesús o si en realidad existe Dios! Por favor, por favor, déjanos salir de aquí o haznos morir. Porque en ese momento pensé que comprendía todo, y que por lo tanto podía verbalizarlo: AM pensaba mantenernos en sus entrañas por siempre jamas, retorciendo nuestras mentes y cuerpos, torturándonos para toda la eternidad. La máquina nos odiaba como ninguna otra criatura había odiado antes.

Y estábamos indefensos. Además, se tornó insoportablemente claro que si existía un dulce jesús, si se podía creer en un dios, ese dios era AM.

El huracán nos golpeó con la fuerza de un glaciar que descendiera rugiendo hacia el mar. Era una presencia palpable. Los vientos, desatados, nos azotaban, empujándonos hacia el sitio de donde partiéramos, al interior de los corredores tortuosos franqueados por computadoras, que se hallaban sumidas en la oscuridad. Ellen gritó al ser levantada en vilo y al sentirse impulsada hacia una serie de máquinas, pareciéndonos que iba a golpear con la cara, sin poderse proteger. Se sentían los grititos de las máquinas, estridentes como los de los murciélagos en pleno vuelo. Sin embargo, no llegó a caer. El viento, aullando, la mantuvo en el aire, la llevó hacia uno y otro lado, cada vez más hacia atrás y abajo de donde estábamos, y se perdió de vista al ser arrastrada más allá de una vuelta de un corredor. La última mirada a su cara nos reveló la congestión causada por el miedo, mientras mantenía los ojos cerrados.

Ninguno de nosotros llegó a poder asirla. Nos teníamos que aferrar, con enormes dificultades, a cualquier saliente que halláramos. Benny estaba encajado entre dos gabinetes, Nimdok trataba desesperadamente de no soltar el saliente de un riel cuarenta metros por encima de nosotros. Gorrister había quedado cabeza abajo dentro de un nicho formado por dos grandes máquinas con diales trasparentes, cuyas luces oscilaban entre líneas rojas y amarillas, cuyo significado no podíamos ni siquiera concebir.

Al tratar de aferrarme a la plataforma me había despellejado la yema de los dedos. Sentía que temblaba y me estremecía mientras el viento me sacudía, me golpeaba y me aturdía con su rugido, haciendo que tuviera que aferrarme a las múltiples salientes. Mi mente era una fofa colección de partes de un cerebro que rechinaba y resonaba en un inquieto frenesí.

El viento parecía el grito alucinante de un enorme pájaro demente, emitido mientras batía sus inmensas alas.

Y luego fuimos levantados en vilo y arrastrados fuera de allí, llevados otra vez por donde habíamos venido, doblando una esquina, entrando en una oscura calleja en la cual nunca habíamos estado antes, llena de vidrios rotos y de cables que se pudrían y de metal que se enmohecía, lejos, más lejos de lo que jamás habíamos llegado…

Yo me desplazaba mucho más atrás que Ellen, y de tanto en tanto podía divisarla golpeando en las paredes metálicas, mientras todos gritábamos en el helado y ensordecedor huracán que parecía que jamás iba a dejar de soplar, hasta que cesó bruscamente y caímos al suelo. Habíamos estado en el aire durante un tiempo larguísimo. Me parecía que habían sido semanas. Caímos al suelo golpeándonos y me pareció que me volvía rojo y gris y negro y me oí a mí mismo quejándome. No me había muerto.

AM entró en mi mente. La exploró con suavidad aquí y allá deteniéndose con interés en todas las cicatrices que me había causado en ciento nueve años. Examinó todos los entrecruzamientos, las sinapsis reconectadas y las lesiones de los tejidos que fueron incluidas con su regalo de inmortalidad. Pareció sonreírse frente al hueco que se hallaba en el centro de mi cerebro y a los débiles y algodonados murmullos de las cosas que farfullaban en el fondo, sin sentido pero sin pausa. AM dijo finalmente, gracias a un pilar de acero inoxidable que sostenía letras de neón:

ODIO. DÉJENME DECIRLES TODO LO QUE HE LLEGADO A ODIARLOS DESDE QUE COMENCE A VIVIR MI COMPLEJO SE HALLA OCUPADO POR 387.400 MILLONES DE CIRCUITOS IMPRESOS EN FINISIMAS CAPAS. SI LA PALABRA ODIO SE HALLARA GRABADA EN CADA NANOANGSTROM DE ESOS CIENTOS DE MILLONES DE MILLAS NO IGUALARIA A LA BILLONESIMA PARTE DEL ODIO QUE SIENTO POR LOS SERES HUMANOS EN ESTE MICROINSTANTE POR TI. ODIO. ODIO.

AM dijo esto con el mismo horror frío de una navaja que se deslizara cortando mi ojo. AM lo dijo con el burbujeo espeso de flema que llenara mis pulmones y me ahogara desde mi propio interior. AM lo dijo con el grito de niñitos que fueran aplastados por una apisonadora calentada al rojo. AM me hirió en toda forma posible, y pensó en nuevas maneras de hacerlo, a gusto, desde el interior de mi mente.

Todo para que comprendiera completamente la razón por la cual nos había hecho esto a los cinco; la razón por la cual nos había salvado para sí mismo.

Le habíamos dado una conciencia. Sin advertirlo, naturalmente. Pero de todas formas se la habíamos dado. Y finalmente estaba atrapada. Le habíamos permitido que pensara, pero no le expresamos qué debía hacer con ese don. En un rapto de furia, de loco frenesí, nos había matado a casi todos, y sin embargo seguía atrapada. No podía divagar, no podía sorprenderse, no podía pertenecer. Sólo podía ser. Y entonces, con el desprecio insano con que todas las máquinas consideran a las criaturas débiles y suaves que las han fabricado, había buscado su venganza. En su paranoia había decidido guardarnos a nosotros cinco para un castigo eterno y personal, que nunca alcanzaría a disminuir su odio… que solamente lograría que recordara y se divirtiera, siempre eficiente en su odio al ser humano. Siempre inmortal y atrapada, sujeta ahora a imaginar tormentos para nosotros gracias a los ilimitados milagros que se hallaban a su disposición.

Nunca nos permitiría escapar. Éramos sus esclavos. Nosotros constituíamos su única ocupación en el eterno tiempo por venir. Siempre estaríamos con ella, con su enorme configuración, con el inmenso mundo todomente nada-alma en que se había convertido. Ella era la madre Tierra y nosotros éramos el fruto de esa Tierra, y si bien nos había tragado, no nos podría digerir jamás. No podíamos morir. Lo habíamos intentado. Hablamos tratado de suicidarnos, oh sí, uno o dos de nosotros lo habíamos intentado. Pero AM nos lo había impedido. Creo que en realidad fuimos nosotros mismos los que así lo deseamos.

No pregunten por qué. Yo no lo hice. No menos de un millón de veces por día, por lo menos. Tal vez podríamos llegar a deslizar una muerte sin que se diera cuenta. Inmortales si, pero no indestructibles. Me di cuenta de esto cuando AM se retiró de mi mente y me permitió la exquisita desesperación de recuperar la conciencia sintiendo todavía que las palabras del letrero de neón me llenaban la totalidad de la sustancia gris del cerebro.

Se retiró murmurando: “al diablo contigo”.

Pero luego agregó alegremente: “allí es donde están, ¿no es así?”

El huracán había sido, indudable y precisamente, causado por un gran pájaro demente, que agitaba sus inmensas alas.

Habíamos estado viajando durante casi un mes, y AM abrió caminos que nos llevaron directamente bajo el polo Norte, donde nos torturó con las pesadillas de la horrible criatura destinada a atormentarnos. ¿Qué materiales había utilizado para crear una bestia así? ¿De dónde había obtenido el concepto? ¿Sería de sus conocimientos sobre todo lo que había existido en este planeta, que ahora infestaba y regía? Había surgido de la mitología nórdica. Esta horrible águila, este devorador de carroña, este roc, este Huergelmir. La criatura del viento. El huracán encarnado.

Gigantesco. Las palabras para describirlo serían: monstruoso, grotesco, colosal, ciclópeo, atroz, indescriptible.

Allí estaba, en un saliente sobre nosotros: el pájaro de los vientos que latía con su propia respiración irregular, su cuello de serpiente se arqueaba dirigiéndose a los lugares sombríos situados por debajo del polo Norte, sosteniendo una cabeza tan grande como una mansión estilo Tudor, con un pico que se abría lentamente, como las fauces del más enorme cocodrilo que pudiera concebirse, sensualmente; bolsas de arrugada piel semiocultaban sus ojos malvados, muy azules y que parecían moverse con rapidez líquida; sus destellos eran fríos como un glaciar. Se movió una vez más y levantó sus enormes alas coloreadas por el sudor en un movimiento que fue como una convulsión. Luego quedó inmóvil y se durmió. Espolines. Pico agudo. Uñas. Hojas cortantes. Se durmió.

AM apareció ante nosotros bajo el aspecto de una zarza ardiente y nos comunicó que si queríamos comer podíamos matar al pájaro de los huracanes. No había comido desde hacía mucho tiempo, pero a pesar de ello Gorrister se limitó a encogerse de hombros. Benny comenzó a temblar y a babear. Ellen lo abrazó.

– Ted, tengo hambre – dijo -. Le sonreí. Estaba tratando de infundirle algo de seguridad, pero todo esto era tan falso como la bravata de Nimdok.

– ¡Danos armas! – Pidió.

La zarza ardiente desapareció y en su lugar vimos dos simples juegos de arcos y flechas y una pistola de juguete que disparaba agua, sobre una fría plataforma. Levanté uno de los arcos. No servía para nada.

Nimdok tragó ruidosamente. Nos volvimos y comenzamos a desandar el largo camino de vuelta. El pájaro de los huracanes nos había arrastrado tan largo trecho que no podíamos casi concebirlo. La mayor parte del tiempo habíamos estado inconscientes. Pero no habíamos comido nada. Un mes yendo hacia el pájaro. Sin comida. ¿Cuánto tardaríamos en llegar a las cavernas de hielo, en las que se hallaban las prometidas provisiones enlatadas?

Ninguno se preocupó por esto. No íbamos a morir. Se nos darían desperdicios y porquerías para que nos alimentáramos, algo, en fin. O tal vez no se nos diera nada. AM mantendría vivos nuestros cuerpos de alguna forma, con indecible dolor y agonía.

El pájaro seguía durmiendo, sin que nos importara cuánto tiempo se mantendría así. Cuando AM se cansara de la situación, desaparecería. Pero toda esa cantidad de carne. Esa tierna carne.

Mientras caminábamos escuchamos la risa lunática una mujer obesa, atronando y rodeándonos, resonando en las cámaras de la computadora que llevaban a un infinito de corredores.

No era la risa de Ellen. Ella no era gorda y no había oído su risa en ciento nueve años. De hecho, no había oído… caminábamos… tenía mucha hambre…

Nos movíamos lentamente. Muy a menudo uno de nosotros sufría un desmayo y los demás teníamos que aguardar. Un día decidió provocar un temblor de tierra mientras nos obligaba a permanecer en el mismo sitio, haciendo que gruesos clavos sujetaran la suela de nuestros zapatos. Ellen y Nimdok fueron atrapados en una grieta, que se abrió rápida como un relámpago en las plataformas que formaban el piso. Desaparecieron. Cuando el terremoto cesó, continuamos nuestro camino, Benny, Gorrister y yo. Ellen y Nimdok nos fueron devueltos más tarde esa noche, que repentinamente se tornó en día cuando una legión celeste los trajo hasta nosotros, mientras un coro angelical cantaba “Desciende Moisés”. Los arcángeles describieron varios vuelos circulares y luego dejaron caer los cuerpos maltrechos de nuestros compañeros. Nos mantuvimos a la espera y luego de un rato Ellen y Nimdok se hallaron detrás de nosotros. No estaban demasiado mal.

Pero ahora Ellen caminaba renqueando. AM le había dejado esta incapacidad.

El viaje a las cavernas, en pos de la comida enlatada, era muy largo. Ellen no hacia más que hablar de cerezas y de cócteles hawaianos de fruta. Yo trataba de no pensar en esas cosas. El hambre se había corporizado, tal como para nosotros había sucedido con AM. Estaba vivo en mi vientre, así como AM estaba viva en el vientre de la tierra. AM quería que no se nos escapara la semejanza. Por lo tanto, intensificó nuestra hambre. No encuentro forma para describir los sufrimientos que nos provocaba la falta de alimentos desde hacía tantos meses. Sin embargo, nos, seguía manteniendo vivos. Nuestros estómagos eran calderas de ácido burbujeante y espumoso, que lanzaban punzadas atroces. Era el dolor de las úlceras terminales, del cáncer terminal, de la paresia terminal. Era un dolor sin limites…

Y pasamos por la caverna de las ratas.

Y pasamos por el sendero de las aguas hirvientes.

Y pasamos por la tierra de los ciegos.

Y pasamos por la ciénaga de las angustias.

Y pasamos por el valle de las lágrimas.

Y finalmente llegamos a las cavernas de hielo.

Millas y millas de extensión sin horizonte, en donde el hielo se había formado en relámpagos azules y plateados, lugar habitado por novas del hielo. Había estalactitas que caían desde lo alto, espesas y gloriosas como diamantes, formadas a partir de una masa blanda como gelatina que luego se solidificaba en eternas y graciosas formas de pulida y aguda perfección.

Vimos entonces la provisión de alimentos enlatados, y procuramos correr hacia allí. Caímos en la nieve, nos levantamos y tratamos de seguir adelante, mientras Benny nos empujaba para llegar primero a las latas. Las acarició, las mordió inútilmente, sin poder abrirlas. AM nos había proporcionado ninguna herramienta con hacerlo.

Benny tomó una lata grande de guayaba y comenzó a golpearla contra un trozo de hielo. Éste se deshizo en pedazos que se desparramaron, pero la lata apenas si se abolló, mientras oíamos la risa de la mujer gorda que sonaba sobre nuestras cabezas y se reproducía por el eco hacia abajo, abajo, abajo de la tundra. Benny se volvió loco de rabia. Comenzó a tirar las latas hacia uno y otro lado, mientras nosotros escarbábamos frenéticamente en la nieve y el hielo, tratando de hallar una forma de poner fin a la interminable agonía de la frustración. No había manera de lograrlo.

Luego, vimos que Benny babeaba una vez más, y se abalanzó sobre Gorrister…

En ese instante, sentí una terrible calma.

Rodeado por las blancas extensiones, por el hambre, rodeado por todo menos por la muerte, comprendí que ésta era el único modo de escapar. AM nos había mantenido vivos, pero existía una forma de vencerla. No sería una victoria completa, pero al menos significaría la paz. Estaba dispuesto a conformarme con esto.

Benny estaba mordiendo y comiendo la carne de la cara de Gorrister. Éste, tumbado sobre un costado, manoteaba en la nieve, mientras Benny, con sus poderosas piernas de mono rodeaba la cintura de Gorrister, sujetando la cabeza de su víctima con manos poderosas como una morsa. Su boca desgarraba la piel tierna de la mejilla de Gorrister. Gorrister gritaba tan violentamente que comenzaron a caer las estalactitas de la altura, hundiéndose bien erguidas en la nieve que las recibía. Puntas de lanza, cientos de ellas, hundiéndose en la nieve. Vi que la cabeza de Benny se movía rápidamente hacia atrás, al ceder la resistencia de algo que arrancaba con los dientes. De ellos colgaba un trozo de carne blanca tinto en sangre.

La cara de Ellen lucía negra en la blanca nieve, dominó en polvo de tiza. Nimdok sin expresión, solamente con sus ojos muy, muy abiertos. Gorrister estaba casi desmayado. Benny era poco más que un animal. Sabia que AM lo iba a dejar jugar. Gorrister no moriría, pero Benny podría llenar su estómago. Me volví ligeramente hacia la derecha y tomé una gran punta de lanza de hielo.

Todo sucedió en un instante.

Llevé con fuerza el arma hacia adelante, moviendo la mano cerca de mi muslo derecho. Benny recibió la herida en el lado derecho, debajo de las costillas, y la punta llegó hasta su estómago, quebrándose dentro de su cuerpo. Cayó hacia adelante y no se movió más. Gorrister, se hallaba tendido de espaldas. Tomé otra punta de hielo y lo herí, siempre moviéndome, atravesándole la garganta. Sus ojos se cerraron cuando sintió que el frío lo penetraba. Ellen debe haberse dado cuenta de lo que yo quería hacer, incluso a pesar del terrible miedo que comenzó a sentir. Corrió hacia Nimdok llevando en la mano un trozo corto y agudo de hielo. Cuando él gritó, la fuerza del salto de Ellen al introducirle el hielo en la boca y garganta, hicieron el resto. Su cabeza dio un brusco salto, como si la hubieran clavado a la costra de nieve del piso.

Todo sucedió en un instante.

Pareció entonces que el momento dé silenciosa expectativa que siguió a esta escena hubiera durado una eternidad. Casi podía sentir la sorpresa de AM. Se le había privado de sus juguetes. Tres de ellos habían muerto, sin posibilidad de volverlos a la vida. Podía mantenernos vivos gracias a su fuerza y a su talento, pero no era Dios. No podía lograr que volvieran a vivir.

Ellen me miró. Sus facciones de ébano se destacaban en la nieve que nos rodeaba. En su actitud había una mezcla de miedo y súplica, en la forma en que comprendí que estaba lista y esperaba. Yo sabía que sólo tenía el tiempo de un latido del corazón antes de que AM nos detuviera.

Al ser golpeada se inclinó hacia mi, sangrando por la boca. No pude leer en su expresión, el dolor había sido demasiado intenso, había contorsionado su cara. Pero podría haber querido decir: gracias. Por favor, que así sea.

Han pasado algunos siglos, tal vez. No lo sé. AM se divirtió durante un largo tiempo acelerando y retardando mi noción del paso de los años. Diré entonces la palabra ahora. Ahora. Me llevó diez meses decir ahora. No sé. Me parece que han pasado varios cientos de años.

Estaba furiosa. No me dejó enterrarlos. No importa. De todas formas no había manera de cavar en las plataformas que forman el piso. Secó la nieve. Hizo que fuera de noche. Rugió y provocó la aparición de las langostas. De nada sirvió; siguieron muertos. La había vencido. Estaba furiosa. Yo había pensado que AM me odiaba antes. No sabía cuán equivocado estaba. Aquello no era ni siquiera una sombra del odio que extrajo de cada uno de sus circuitos impresos. Se aseguró de que sufriera eternamente y de que no me pudiera suicidar.

Dejó intacta mi mente. Puedo soñar, puedo asombrarme, puedo lamentar. Los recuerdo a los cuatro. Desearía…

Bueno, ya no importa. Sé que los salvé. Sé que los salvé de sufrir lo que sufro ahora, pero sin embargo, no puedo olvidar su muerte. La cara de Ellen. No fue nada fácil. A veces deseo olvidar. Pero ya nada importa.

AM me ha alterado para quedarse tranquila, según creo. No quiere arriesgarse a que yo pueda correr hacia una de las computadoras y destrozarme el cráneo. O que pudiera contener el aliento hasta desmayarme. O degollarme con una lámina de metal enmohecido. Puedo verme en alguna superficie pulida, de modo que trataré de describir mi aspecto.

Soy una gran masa gelatinosa. Redondeada, con suaves curvas, sin boca, con agujeros pulsátiles llenos de vapor donde antes se hallaban mis ojos. En el lugar en que tenía los brazos, veo unos apéndices cortos y de aspecto gomoso. Unos bultos sin forma indican la posición aproximada de lo que fueron mis piernas. Cuando me muevo dejo un rastro húmedo. Sobre la superficie de mi cuerpo veo deslizarse unos parches de enfermizo, perverso color gris, tal como si surgiera una luz desde adentro.

Desde afuera supongo que mi torpe aspecto, mi pobre trasladar, ha de dar una sensación de algo que jamás pudo haber sido humano. De un ser cuya apariencia es una tan ridícula caricatura de lo humano que resulta aun más obscena por su muy vago parecido.

Desde adentro, soledad. Aquí. Viviendo bajo la tierra, bajo el mar, dentro de las entrañas de AM a quien creamos porque nuestras horas se perdían tristemente, pensando tal vez sin darnos cuenta, que él sabría hacerlo mejor. Por lo menos ellos cuatro ya están a salvo.

AM estará cada vez más furioso al recordarlo. Esto me hace en cierto modo feliz. Y sin embargo… AM ha vencido, simplemente… se ha vengado…

No tengo boca. Y debo gritar.

Written by porlaverdad3

23/02/2009 at 09:59

Sensatez, hipocresía, estolidez

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Alguien podrá razonar que cualquier tipo de colaboración indirecta (como el consumo de páginas de Internet con las que las redes de explotación logran ingentes beneficios) supone, como poco, una acción moralmente grave. Pero, ¿será muy diferente a comprar unas zapatillas Nike o unos pantalones Levi’s? La diferencia está en nuestra relación cultural con el sexo, con la infancia, y sobre todo en que las zapatillas o los pantalones no acompañan la etiqueta de marca con una foto que refleje las condiciones de trabajo de la mano de obra infantil que las produce.

Estamos hablando de pederastia cuando el adulto presiona, fuerza y consume su deseo contra la voluntad del menor. Si el adulto en cuestión no sobrepasa ese límite, su deseo no sólo no es punible legalmente, sino que su comportamiento moral es irreprochable. ¿Habrá que recordar ahora que la ética y la moral no se pueden considerar en torno a los deseos ni los caracteres, sino en torno a la capacidad para no imponérselos a los demás?

En un mundo donde es tan rara, tan rara la razón, la lógica y la sensatez, tengo el placer de leer algo que me demuestra que la sociedad, todavía no tocó fondo. Que todavía existe gente capaz de pensar por sí misma y de no dejarse llevar por los sentimientos cervales y usar, de vez en cuando, la cabeza.

Digo esto por cierto artículo (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=8592) que tuve el placer inmenso de leer.

¿Qué agregarle?

No mucho. Es cierto, el desprecio de la gente para con la pornografía infantil viene dado por una serie de factores: por un lado la relación con el sexo, por el otro, la hipocresía. Me pregunto cuántas personas tienen cargo de conciencia al comprar un pantalón o unas zapatillas hechas con el trabajo de mano de obra infantil. ¿Acaso ese no es un apoyo mucho mayor al abuso infantil que cualquier pedófilo que baja un video de p.i.? ¿Y qué proporción hay entre los que consumen zapatillas y p.i.?

Bueno, sólo que lo de “ingentes beneficios” mueve a risa, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los intercambios de pornografía infantil se hacen mediante los p2p sin dinero de por medio…

El artículo en cuestión:

Criminalización y pederastia: precedentes
En marzo de 1998, a tres años del estallido del Caso Arny en Sevilla, la sentencia dictaba la absolución de los imputados de las cargos de abuso y explotación de menores. A final de 1995, el coro mediático había dado imagen y sonido a una operación policíaco-judicial que señalaba al Arny como un establecimiento de ocio y consumo frecuentado por homosexuales, el cuarto oscuro de una ciudad no precisamente exenta de miserias reaccionarias y homofóbicas. De acuerdo con las acusaciones, allí se prostituían menores adolescentes que realizaban sus servicios en lugares habilitados en el interior del local, conformando una red de negocio, explotación y abuso, en la que estarían materialmente implicados desde el responsable del local a buena parte de la clientela. Figuras mediáticas relacionadas con el mundo del espectáculo como Jesús Vázquez, el moranco Jorge Cadaval o Javier Gurruchaga, serían el foco de atracción mediática de una causa que situaba en el disparadero al Juez de Menores de la Audiencia hispalense, Manuel Rico Lara, y, de forma más genérica pero no menos criminal, a los espacios públicos de la población homosexual sevillana. Las declaraciones de los menores sobre las que se sustentaban las denuncias policiales, se fueron deshaciendo en el período de instrucción, cediendo a la gravedad de las contradicciones y a la falta de pruebas.

En agosto de 1998, con un amplío despliegue mediático, se anuncia la detención y desarticulación de una “red internacional” de pederastia con base en Barcelona; concretamente, en el Raval, uno de los barrios con mayor índice de pobreza, carencia de infraestructuras y especulación del centro barcelonés. En el ojo de la operación, la Taula del Raval, que se había erigido en casi el único referente crítico frente a la política urbanística municipal, marcada por la complicidad con la “iniciativa privada”, que se concreta en PROCIVESA, empresa mixta donde el Ayuntamiento comparte intereses, entre otras, con Telefónica y La Caixa. El globo, que no tardaría en desinflarse hasta quedar en dos condenas igualmente dudosas por abusos deshonestos, situaba en el punto de mira a educadores, a padres y a una parte del movimiento vecinal que, no por casualidad, coincidía con quienes no habían entrado al juego de pactar “la limpieza y transformación” del Raval.

En De Nens, un estremecedor documental dedicado precisamente al que se denominó Caso Raval, Joaquín Jordá desmonta y demuestra los mecanismos que conectan los miedos y los prejuicios morales, la acción de los medios de comunicación, y el trabajo de los jueces. Xavier Tamarit, un miembro activo, histórico y reconocido del movimiento vecinal, es sometido a un auténtico linchamiento moral, mediático y procesal, a partir de su labor como educador y su trato habitual con menores, convertido en motivo de sospecha. A lo largo de un juicio plagado de pruebas falsas, medias verdades y arbitrariedades, Tamarit rompe con el teatro que caracteriza el acto judicial, declara sin ambages su paidofilia a la vez que afirma tajantemente no haber ejercido ningún tipo de agresión ni abusos, sobre ninguno de los menores con los que mantenía una relación cotidiana. La causa se basa en testimonios de niños que, con la inestimable ayuda del Departamento de Menores de la Generalitat, son obligados a declarar hasta tres y cuatro veces ante la Policía. A lo largo del juicio, con sus preguntas, su trato a los acusados y sus valoraciones, tanto el juez como el fiscal muestran el absoluto desprecio que a priori sienten por quienes tienen ante sí. En su mediocre intervención final, el representante de la fiscalía afirma, como si fuera una prueba de cargo, que los acusados tienen unos valores y una forma de entender la vida distinta “a la nuestra”, una condena moral de antemano que se solapa con una sentencia, que debería ser revisada. Tamarit sigue hoy en prisión.

Paidofilia, pederastia y criminalidad

“El crimen de pedofilia violenta resulta tan repugnante que se ha convertido seguramente en lo peor de que alguien puede ser acusado hoy. Y por eso, por lo odioso del delito y el temor a que pueda quedar impune, se va asentando una tendencia por parte de jueces, psicólogos, pedagogos y la sociedad en general, a creer siempre a la víctima, y así ocurre que el acusado de tal infamia recibe ya por ello una mancha de tal calibre que se ve obligado a defenderse desde una posición desventajosa, porque en cierto sentido la sociedad “quiere” que el acusado de pedofilia resulte condenado ya sólo por eso, por haberlo sido, dado el carácter horrendo de su hipotético crimen” (Javier Marías: texto sin título en http://web.usal.es/~csaiz/pensacono/textejer3.htm)

La paidofilia no es ninguna perversión. La misma Asociación Protégelos, que se dedica fundamentalmente a la denuncia de la pornografía infantil en internet, reconoce esta distinción: “Pedofilia significa “atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes”, y Pederastia, etimológicamente significa el “abuso sexual cometido con niños”, pero, como patología, está relacionada a la atracción homosexual hacia niños del género masculino…” La atracción sexual por menores es bastante más común de lo que parece, es una pulsión sexual como cualquier otra, pero aún hoy está al nivel del tabú inconfesable. Es cierto que hay algo delicado en el sentimiento, en su relación con la realidad y el deseo. Las relaciones de adultos y niños se prestan a relaciones de poder abiertamente desiguales y, por tanto, es un deseo que difícilmente puede satisfacerse, salvo en casos excepcionales.

Pero, en ningún caso -y lo peor es que hay una mayoría de población a la que esto no le ha de parecer tan obvio-, el paidófilo no tiene un perfil potencialmente criminal ni es peligro alguno para los niños por el hecho de serlo. Los asesinatos, abusos y agresiones contra mujeres -que son el pan de cada día-, los ejecutan hombres que entran en el canon de sexualidad socialmente admitida, adulta y hétero, donde se supone que la realización del deseo puede producirse sin forzamiento ni violencia. Por tanto, al pederasta como al maltratador, no los define ni los impulsa el deseo, por lo que el deseo no puede ser sospechoso ni criminalizable.

La operación contra la prostitución infantil en Internet

“La Policía ha detenido a 90 personas, entre ellas 21 menores de edad, en una operación desarrollada en 26 provincias españolas y que ha sido considerada la mayor contra la distribución de pornografía infantil realizada hasta la fecha en España, según ha informado la Dirección General de la Policía… Entre los detenidos, muchos de ellos con amplios conocimientos del uso de Internet, se encuentran profesores de colegios, estudiantes, ingenieros informáticos, empleados de limpieza, funcionarios y militares, entre otros. Los arrestados intercambiaban a través de Internet imágenes y vídeos de menores realizando todo tipo de actos sexuales, incluso con adultos” (Ideal, 24/11/04).

En principio, la instrucción del caso es más que dudosa. Un comunicado del Ministerio del Interior habla de “la utilización de herramientas y aplicaciones cada vez más fáciles de emplear, y el establecimiento de lugares de distribución e intercambio”. Pero en caso alguno se señala que las 90 personas detenidas formaran parte de ningún tipo de organización articulada, se conocieran entre sí, tuvieran algún tipo de acuerdo o contrato, o utilizaran los mismos lugares e instrumentos de manera sistemática. Al contrario, de la información se deriva que los “participantes en los hechos” lo han hecho de una manera individual, inconexa y sin ningún objetivo común, por lo que no se entiende que hayan sido incluidos en el mismo sumario. Existe una desproporción total y absoluta entre la entidad de los hechos, el nivel de implicación individual, y el bombo mediático.

El operativo policial y judicial, la legislación penal que lo respalda y el papel de portavoz oficioso y acrítico de los medios de comunicación, son la base de una agresión a los derechos civiles, característica de una sofisticada inquisición menos laica de lo que parece, que a estas alturas todavía moraliza sobre los códigos de conducta y consumo de la vida privada. El articulo 189 del Código Penal mezcla sin distinción en este caso el consumo, posesión y “distribución” sin ánimo de lucro, con la explotación, financiación, exhibición y venta: “Será castigado con la pena de prisión de uno a tres años: a) El que utilizare a menores de edad o a incapaces con fines o en espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico, o financiare cualquiera de estas actividades. b) El que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, aunque el material tuviere su origen en el extranjero o fuere desconocido. c) A quien poseyera dicho material para la realización de cualquiera de estas conductas se le impondrá la pena en su mitad inferior”. Penalizar el consumo y la posesión de fotos, vídeos o cualquier tipo de material pornográfico con menores, igual que sancionar el consumo o posesión de drogas, es inmiscuirse en un lugar donde un juez nunca debería meter sus narizotas. De las 90 detenciones realizadas, solo puede deducirse que se están penalizando las opciones, tendencias y deseos sexuales de los sujetos. En el caso de los 22 niños detenidos, ¿es ciertamente un crimen que menores se exciten con imágenes de menores?. ¿Es tan dificil distinguir a quién se masturba delante de la pantalla, o envía uno o varios archivos a un conocido X, de quién extorsiona y utiliza a un menor para lucrarse?.

Aquí entra en juego mucha de la hipocresía de nuestra sociedad, que bajo el manto de consumismo desenfadado y relativista, aún guarda su vieja conciencia puritana. Alguien podrá razonar que cualquier tipo de colaboración indirecta (como el consumo de páginas de Internet con las que las redes de explotación logran ingentes beneficios) supone, como poco, una acción moralmente grave. Pero, ¿será muy diferente a comprar unas zapatillas Nike o unos pantalones Levi’s? La diferencia está en nuestra relación cultural con el sexo, con la infancia, y sobre todo en que las zapatillas o los pantalones no acompañan la etiqueta de marca con una foto que refleje las condiciones de trabajo de la mano de obra infantil que las produce.

La persecución de la explotación sexual de menores no tiene nada que ver con una operación de un carácter tan descaradamente mediático como ésta, que se limita a una macro redada contra consumidores. Los objetivos, que no tocan siquiera de una manera lateral los intereses de las redes de explotación y prostitución infantil, parecen ir verdaderamente dirigidos a justificar futuras modificaciones legislativas para la restricción de la producción, los contenidos y el acceso en Internet. Esta vez desde el Ministerio del Interior, se vuelve a manipular una cuestión sensible como es la protección de la infancia para servir a fines distintos, utilizando como cabezas de turco a individuos relacionados con el tema de una manera indirecta y superficial, sin tener en cuenta u obviando directamente las consecuencias traumáticas de esta actuación, sobre todo en los 21 niños víctimas de la operación.

¿Quién vigila a los vigilantes?

La paidofilia no es ninguna perversión. La condena de la atracción sexual hacia menores no tiene diferencia alguna con el nivel de condena de la homosexualidad hace sólo veinte años. En este sentido, el paidófilo toma hoy el relevo del monstruo, el otro, frente al que la sociedad necesita reafirmar sus elementos morales.

Lo distinto en este caso es que hablamos de diferencias de edad entre adultos y menores que fácilmente se prestan a relaciones de poder profundamente desiguales. Pero en este sentido, hay que saber la clara frontera entre deseo, atracción y abuso. Estamos hablando de pederastia cuando el adulto presiona, fuerza y consume su deseo contra la voluntad del menor. Si el adulto en cuestión no sobrepasa ese límite, su deseo no sólo no es punible legalmente, sino que su comportamiento moral es irreprochable. ¿Habrá que recordar ahora que la ética y la moral no se pueden considerar en torno a los deseos ni los caracteres, sino en torno a la capacidad para no imponérselos a los demás?

La pedofilia en los medios de comunicación masivos

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Este pequeño ensayo planéa ser el primero en donde se analizará la temática en los medios de comunicación (el texto presente), el arte, y el internet.

Introducción

En su epílogo de Lolita, Vladimir Nabokov observaba y comentaba las dificultades que tuvo que sobrellevar para publicar su célebre novela. La década era la del cincuenta y el ruso que escribía en inglés aseveraba que sólo había otros dos temas -además del que abordaba el libro- que eran tabú para su edición -y por inducción, para la sociedad-: un casamiento interracial con final feliz y un ateo que vive la vida plenamente y muere dichoso.

Borges afirmaba: “me creo libre de toda superstición de modernidad, de cualquier ilusión de que ayer difiere íntimamente de hoy o diferirá de mañana”, pero han pasado más de cincuenta años desde Lolita y el mundo ha cambiado. Algo ha cambiado. En pleno Siglo XXI, de estrellas pop -que siempre las hubo- y vacío absoluto, se nos antojan irrisorios los otros dos tabúes que explicitaba Nabokov: sumido en la globalización, el agnosticismo, el nihilismo y el consumismo, la sociedad occidental ha relegado el racismo y el fervor religioso -dos doctrinas que el gran país del Norte abraza de a períodos- a las sociedades “atrasadas”, “incultas”. Como gente moderna que somos, nos escandalizamos ante los tabúes que nuestros antepasados, gente de los 50s, es decir, de la edad de piedra hoy en día, imponían. Por lo tanto, el único tabú, el único verdadero tabú que existe hoy en día es el de la pedofilia.

Pruebas de ésto hay varias. Día a día nos desternillamos de risa con chistes sobre el holocausto, Hitler, los negros, los judíos, el cristianismo. Para nosotros, sumergidos en lo más hondo de una sociedad consumista, las masacres y guerras de la antigüedad son meros vestigios de un pasado arcaico, de una sociedad primitiva, de un mundo que no comprendemos porque no comprendemos cómo esa gente prefería matarse entre sí antes que consumir(se entre sí). Relegamos el nazismo a los libros de historia y a un par de locos cabezas rapadas que aparecen de vez en cuando, muy de vez en cuando, en los noticieros. El fuego, en una de las comedias de Shaw, amenaza la Biblioteca de Alejandría; alguien exclama que arderá la memoria de la humanidad, y César le dice: “déjala arder. Es una memoria de infamias”. Las infamias del nazismo, de Roma, de la Inquisición son objeto de humor o reflexiones no siempre demasiado vanas, pero no de miedo. En cambio, no veo a nadie riéndose de los pedófilos ni de la pedofilia. No veo a nadie reflexionando sobre los pedófilos o sobre la pedofilia. Por supuesto, existen excepciones y ya las mencionaré. Sin embargo, en los medios masivos de comunicación (MMC) no se habla del tema en otra postura que no sea de denuncia o rancia indignación. No escucho otras voces hablar (¿vieron qué fácil es discutir con uno mismo? Uno siempre tiene la razón). Lo de Lindsay Ashford fue único y excepcional, en todos los sentidos. Es un “signo de los tiempos”, pero demasiado perdido en el ruido y definitivamente, adelantado a su tiempo. Hay varios de estos “signos de los tiempos” que mencionaré más adelantes. Pero como decía, lo de Ashford fue, y es, irrepetible. Cuando otras voces quieren hablar, son acalladas. Otro ejemplo en los MMC: el correo de la revista Barcelona (cuyos lectores se jactan de ser progresistas y liberales) ha demostrado la misma intolerancia y estolidez que otros medios a discutir el tema. Todo se soluciona y sentencia con lugares comunes, frases hechas y prejuicios trogloditas. Y con esto no me refiero sólo a dicho correo, sino a cualquier MMC, ya sea radial como gráfico.

La segunda prueba me parece mucho más contundente. Los Simpsons ha sabido ser, desde comienzos de la década del 90, la más original, graciosa, importante, inteligente y revolucionaria serie de televisión de la historia. No sólo desde su humor (decir que éste le ha dado una vuelta de tuerca más a cada gag y chiste inventado o por inventar es poco), sino, y sobre todo, por haber sabido digerir y triturar cada tema y tópico de, no sólo la cultura popular, sino de la vida moderna. Por sus 30 minutos -y siempre en horario prime tiem- han pasado -casi- todos los temas polémicos o urticantesde la sociedad estadounidense y global. Todo menos uno: no recuerdo uno solo en donde se haya tocado la pedofilia. Y esta me parece la mayor prueba de que ésta es, hoy por hoy, el único verdadero tabú de la sociedad actual. Por supuesto, otras series de televisión sí lo han hecho -pienso en Family Guy y South Park- pero ninguna de ellas es Los Simpsons. Y porque al público que mira FG o SP no sólo lo separa una mentalidad del público de Los Simpsons, sino también una brecha generacional: los de Springfield son para toda la familia, mientras que FG o SP para jóvenes. Ya desarrollaré esto, pero básteme decir que no hay mejor medidor que marque el pulso de la sociedad occidental que LS.

La pedofilia en los MMC

Hay varias características destacables del fenómeno y de la forma en que los MMC tratan la pedofilia en la Argentina y en todo el globo. O más bien, de la forma en la que no la tratan.

Cabe empezar diciendo una obviedad: los diarios son empresas. Los canales de televisión son empresas. Las revistas son empresas. El diario Clarín, New York Times o El País no es menos empresa que Microsoft, Mc Donalds o Disney World. Su objetivo es ganar dinero y no informar a la gente. Del mismo modo que Mc Donalds se dedica a la venta de sustancias que insisten en llamar “hamburguesas”, y Microsoft a la venta de betas que insisten en llamar “Sistemas Operativos”, los canales de televisión se dedican a la venta de opiniones que ellos insisten en llamar “noticias”: La función de los MMC son dos: ganar dinero y adoctrinar a la gente, pero nunca, jamás la de informar. Digamos que se dedican al rubro de la informaión y esto por una mera contingencia, porque de igual forma podrían dedicarse a fabricar tuercas o ventiladores, y cambiar de rubro. Mucha gente pareciera que se olvidara de este hecho cuando ve con ojos estupidizados TN. Ahora bien, los diarios se sostienen con el número de lectores que los leen, y los canales de noticias con la cantidad de espectadores que los ve. Y es un hecho que la gente tiende a consumir los MMC que más se ajustan a su pensamiento. Es por eso que no hay ni habrá, nunca, una forma más eficaz de conocer la opinión pública que leyendo las noticias (la forma en las que están escritas, las palabras que emplean, las opiniones que deslizan, el espacio relativo que ocupan) del diario más popular de un país cualquiera. La razón es sencilla: porque reflejan exactamente lo que la gente quiere oír. Del mismo modo que La Nación desarrolla su información con lo que sus lectores quieren oír y pretenden encontrar, Clarín (que es leído por la clase media y por sectores de todos los estratos y por muchísima más gente que el anterior) debe contentar la suma de prejuicios, preconceptos, idiosincrasias y modos que conforman, en fin, la opinión pública. La mayoría de la gente que compra Cabildo, Barcelona o El Federal espera encontrar una cierta postura y modo de ver la realidad que no toleraría que se cambie: si Cabildo trasluciera las opiniones de Barcelona y viceversa, los lectores de ambas publicaciones las dejarían de comprar por la sencilla razón de que eso no es lo que buscan en sus páginas. Las consecuencias de contradecir la opinión pública son terribles y esto lo saben bien los políticos (recordemos el auto de fe que se le dio a cuando habló de “sensación de inseguridad”), los publicistas y los MMC. No hay persona más mentirosa que político y peor en campaña: siempre dirá exactamente lo que la gente quiere (aun íntimamente) oír. Lo mismo con los MMC, ¿Cómo reaccionaría la gente ante la entrevista publicada a un pedófilo o ante una columna de opinión de uno, ante un informe serio y maduro sobre la pedofilia, ante el análisis de las conclusiones de trabajos que desafían la doxa, verbigracia el de Rind, ante la revelación de que los pedófilos somos personas como cualquier otra con las mismas bondades y egoísmos que los demás, ante la mención de que prohibir el consumo individual de pornografía infantil es una estupidez, ante la verdad de que girl lovers y boy lovers sentimos muchísimo más que atracción sexual por, ante la verdad de que no hay ninguna evidencia científica de trastornos mentales o inusuales en las personas atraidas hacia los niños, ante la mera idea de diferenciar entre pedófilos y pederastas, ante la mera idea de promover el lolicon como alternative a la p.i., ante la mera idea de que no todas las relaciones sexuales con niños son perjudiciales o dañinas, ante la mera posibilidad de comprensión o madurez? ¿Cómo reaccionaría? La verdad es que es imposible saberlo ya que algo así nunca ocurrió ni ocurrirá, pero podemos imaginarnos, y venturosamente no estaremos muy errados, a miles de correos de lectores, amenazas, juicios. Un MMC nunca fue ni nunca será un medio para decir la verdad.

Pero nunca, jamás, subestimemos la otra función de los MMC: adoctrinar a la gente. Básicamente, las personas piensan lo que los grandes MMC quieren que piensen. Si los MMC iniciaran una campaña para subsanar y corregir todos sus errores del pasado, de sus arengas de odio y prejuicio contra los pedófilos, si dejara de lado el sensacionalismo de lado y se propusiera informar objetivamente, ¿quién sabe cuáles serían las consecuencias últimas? Nunca, jamás, subestimemos la capacidad de los MMC para manejar la opinión de la gente (pero tampoco nunca subestimemos la estupidez de la gente).

Sin embargo, el problema que plantea la postrera idea es que una conducta así significaría complejizar la realidad. Por complejizar la realidad entiendo no verla como un sistema de causas y efectos definidos, de binomios y dualidades (bien-mal; blanco-negro) o de modelos arquetípicos como únicos, sino como una verdad de múltiples causas y múltiples consecuencias (algunas sin relación aparente o sin relación), de infinitas zonas grises y verdades a medias, donde el agnosticismo y la relatividad suplantan a lo absoluto y los binomios, y de modelos cambiantes, especiales, que no se ajustan a preconceptos y presunciones que la gente tiene de ellos. Complejizar la realidad es, en verdad, hacer más realidad. En palabras de Borges: “Todas las palabras postulan el universo, cuyo más notorio atributo es la complejidad”. Sin embargo, esto plantea un problema, ya que a la gente no le gusta la realidad, y mucho menos la verdad. Vivimos enajenados del mundo, en castillos de cristal (fuertes, pero de vidrio en definitiva) que los MMC se encargan de construir y sostener únicamente por su propio interés. Castillos construidos en base a prejuicios, religiones, política y violencia, ya que hay pocas cosas en la historia que se hayan hecho con tanta sangre y sufrimiento como nuestro actual modo de vida 1.

Como decía, el riesgo de complejizar la realidad es perder lectores. A la gente le gusta verla en términos sencillos porque así la puede comprender, con buenos y malos definidos como en las malas películas de Hollywood o en las malas novelas. La gente prefiere a los pedófilos como monstruos, lacras, en el mejor de los casos, enfermos, algo que ni siquiera forma parte de la sociedad, y por lo tanto, lejano. “Juzguemos a los otros, que esto, nunca le va a pasar a Usted” decía Alfredo Caseros en su ya mítico Cha cha cha. Preferimos imaginar que no son como nosotros, que no piensan como nosotros y reducirlos únicamente a un mote o a concupiscentes. Olvidan que un pedófilo puede ser un hijo, un hermano, un tío o un amigo. Olvidan que es un ser humano.

Al comienzo decía que los MMC no tratan el tema. Lo simplifican y le mienten a la gente. He notado también, un hecho curioso relacionado al ampleo de la palabra “pedofilia” en los medios argentinos. No me queda la menor duda que para algunos de los pseudo periodistas que pululan multimedios Clarín, utilizar esa palabra debe ser una fuente de gran regocijo (cuando no de algún que otro placer orgásmico), ya que se creen “cultos y súper informados” por utilizar palabras “exóticas”. Pero he notado que, por lo menos en la Argentina se emplea la palabra “pedofilia” -incorrectamente, desde luego- para hacer referencia a la pederastia homosexual y en buena medida, efebófila; es decir, para designar al abuso sexual homosexual y en general, efebófilo.  En la Argentina, por lo menos, se usa la palabra pedofilia para denominar al abuso sexual homosexual. No recuerdo haber oido, nunca, que se utilice la palabra para el abuso heterosexual. Y también se la utiliza para casos de p.i., pero en esto ya no hacen diferencias de sexo. Como dije antes, los MMC se regodean en este tipo de cosas prepotentes y desinformativas, en el mal uso de las palabras y del idioma castellano en general. La pedofilia es la atracción sexual hacia niños de uno u otro sexo. No es abuso sexual ni pornografía infantil. Y un child lover (boy lover o girl lover) es alguien que se siente atraído tanto sexual como emocionalmente hacia los niños. Que se pase por alto esto trae consecuencias harto conocidas: primero y principal, le hacen creer a la gente que la pedofilia es algo ilegal y execrable. Le hacen creer a la gente que ser pedófilo es ser un criminal y como corolario, que ser pedófilo se elige.

Es la constante utilización por todos los MMC de frases como “acusado de pedofilia”, arrestado por pedofilia”, “juzgado por pedofilia” la muestra más cabal del grado de desidia, cinismo, desabrimiento y desprecio por la verdad que han desarrollado los MMC. Frases como esa llevan a la gente a creer que la pedofilia no es más que el abuso sexual infantil, que ser pedófilo es ilegal, que la pedofilia es ilegal. La falta de respeto y apego a la verdad que propagan sólo acentúa el odio, el prejuicio y atenúan la posibilidad de cambio, de progreso. No es mi propósito analizar en éste artículo las consecuencias de tan nefasta guisa de “informar”. Básteme recurrir al lenguaje soez de vez en cuando: “no tienen una puta idea de lo que hablan”. Mi propósito es, tan solo, señalar el modo en que los MMC tratan, o no tratan, el tema.

En cuanto al resto del mundo, no ilusiono que sea diferente. Pero antes hablé de algunos “signos de los tiempos”. Uno de ellos es la entrevista a Ashford. Cabría preguntarse si logró algo. Lacónicamente, podríamos contestar que no. Pero esa respuesta ignora el hecho de que fue un evento importantísimo y significativo, no debemos olvidarlo. Tampoco olvidemos el “no soy el monstruo que los medios han hecho de mí”, dicho por el único hombre que se atrevió a enfrentar a los MMC. Que Corsi fue caricaturizado, achatado y degradado por todos ellos, nadie en su sano juicio lo puede negar. Cuánto nos han mentido en relación al caso, sólo nuestra imaginación es capaz de estimarlo (en una entrevista reciente el licenciado de la UBA declaró que los medios habían tergiversado y mentido sobre el caso). Intenté buscar la entrevista en donde se defiende y no pude dar con ella. Mi propia ineptitud no es una causa desdeñable, pero lo que sí encontre, profusamente, fueron rancios clips de ese show televisivo que algunos llaman noticiero emitido directamente desde las cloacas-plató del canal del sol tecnicolor.

Antes hablaba SP y FG. Noy hay que olvidar que estos dos programas son de un público joven para un público joven. El hecho de que, al menos, se mencione el tema, es, de alguna forma, esperanzador, es un avance.

Por lo demás, no veo que ningún medio arengue por sensatez. Algunos anti-pedófilos, excepcionales, por internet lo hacen (piensaloantes.blogspot), pero son casos únicos. Decir que son amarillistas es inutil, puesto que cuando la excepción -la que debería ser la excepción- se convierte en la norma, la palabra pierde todo su sentido. ¿O acaso cuántas veces han escuchado en tiempos recientes que los MMC sean criticados por sensacionalistas o amarillistas? Ninguno, por lo menos no desde otro medio masivo ya que sería demasiado hipócrita; entonces, lo que debería ser un caso aislado es hoy en día la deprimente generalidad. Al pasar por alto que son empresas, tendemos a olvidar que la mejor forma de vender noticias es mediante la hipérbole y la exageración. La verdad para ellos, digámoslo de una buena vez, es una mera contingencia, un pormenor, una minucia. Lo que importa es la historia, el relato que se arma a partir de fragmentos de ésta. Casi como si fuera una novela policial, la gente se siente en una novela de Conan Doyle al intentar desentrañar las pistas del último caso de asesinato en un lujoso country de Pilar. Lo fundamental es contar un cuento, una historia de héroes y villanos en donde podamos, así sí, sentir que la realidad es asequible.

1A riesgo de citar a un fascistoide como Heinlein: “La libertad jamás es inalienable, debe redimirse con regularidad con la sangre de los patriotas, o se pierde para siempre. De todos los llamados “Derechos Humanos Naturales” que se han inventado, la libertad es el más caro, desde luego, y jamás será gratuito”

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Written by porlaverdad3

19/02/2009 at 15:12

Publicado en Miscelanea

ENTREVISTA EXCLUSIVA A UN CAZA PEDÓFILOS

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cazador3Steven McCock, profesión: cazador.

Fue muy difícil localizar y arreglar una entrevista con él: el reputado cazador de pedófilos Steven McCock es una persona muy ocupada, que cuando no está cazando se dedica a su pasatiempo favorito: la horticultura.

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Un pedófilo menos.

Steven McCock acaba de volver de una peligrosa cacería en las selva africana y luego de rogarle por teléfono cinco minutos de su tiempo, logramos concertar al fin una entrevista cara a cara, donde McCock hablara de todo: cómo surgió su pasión por cazar pedófilos, sus expediciones a la Selva Negra y el Amazonas, de cuando quedó atrapado él solo contra 15 pedófilos en Zimbawe y logró zafar prácticamente indemne usando sólo un abrelatas y su propio ano, todo esto y más en una entrevista que el blog porlaverdad3 les acerca de forma exclusiva.


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¡OMG pedo a la vista!

Entrevistador (E): Señor McCock, ¿cómo está?

Steven McCock, cazador de pedófilos (MC): Muy bien, gracias.

E: Se lo nota nervioso, ¿es por algo en especial?

MC: No, por nada (se sonríe) JAJAJA, bueno… es que dejé bajándose algunas cosas en el Ares, unas pelotudeces.

E: Supongo que es el material que utilizará para su próxima expedición, ¿me equivoco?

MC: Sí, no, sí, sí, por supuesto. Estoy planeando una expedición a la selva de Bostwana para el mes que viene. Y después de ahí derecho para las estepas mongolas.

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PAEDO EXPOSED!

E: Cuénteme más.

MC: Es un viaje que estuvimos planeando con unos amigos, otros caza pedófilos como yo. Nos tiraron el dato de que hay muchos pedófilos sueltos en la peligrosa sabana Boztwanesa y especialmente en la jungla, donde se refugian. Parece que viven en las copas de los árboles.

E: Sin duda…

MC: Nos buchonearon también que algunos negritos, quiero decir nativos, los protegen y hasta los pedos se hacen pasar por los aborígenes de la zona, ocultándose en la maleza y viviendo en chozas hechas con mierda de elefante.

E: ¿Sí?

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Le molesta que le digan paedo

MC: Así que bueno, nos vamos a tirar el lance para ver qué onda. Dicen que está muy lindo por estos meses Bostwana. Las putas de allá son las más baratas de toda el África (se ríe).

E: ¿Y luego para las estepas?

MC: Exacto. Nos vamos para Mongolia. Nunca fui para allá en mis viajes de cacería, así que siempre es lindo poder conocer un lugar nuevo. Conozco Haití, Madagascar, Japón, Uganda, Perú, Australia, Canadá… (se levanta de repente y va a la computadora. En el monitor se lee “GABRIEL_7AÑOS_CULITOGOLOSO_XXX”)

E: ¿Eso es para su investigación?

MC: Claro, por supuesto. Verá, una persona que no está en la pomada no conoce de los métodos para cazar pedófilos. Yo trato de no caer en ese error y por eso me informo, me informo mucho. Leo, pero sobre todo, trato de pensar como pedófilo, actuar como pedófilo, vivir como pedófilo, esa es la única forma de atraparlos.

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MC LIKES TO BREAK DANCE

E: Claro. ¿Sus viajes se los paga el Estado?

MC: Esperáme un segundo (Abre el Ares y comienza a descargar otro archivo. Este reza “MANUEL_8AÑOS_NALGITASFIRMES”). Ya volví, qué te estaba diciendo… Eh, JAJAJAJAJJJSASJDAJ, qué pelotudo, me olvidé.

E: Le preguntaba si sus viajes se los paga el Estado.

MC: Jejeje, sí papá, qué te pensás, viajar por los cinco continentes cuesta guita. Pero tengo un par de amigos enchufados ahí en la secretaría de no-sé-qué-mierda que siempre inventan algo. JAJAJAJ

E: Nos contaba acerca de sus métodos para atrapar pedófilos.

MC: Claro, si uno quiere capturarlos en su hábitat, tiene que ir a su madriguera. Por eso mis viajes al caribe y a las islas del Pacífico: la gente no sé da cuenta de la cantidad de pedófilos que hay en las playas de Nueva Zelanda.

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Mc Cock prueba la marihuana

E: Me imagino.

MC: O en los bosques canadienses. O en las ruinas del Machu Pichu. Por eso con mi grupo de amigos tratamos de recorrer el mundo buscando a pedófilos. Y de paso probar la carne local (sonrisa cómplice, guiña un ojo).

E: ¿Tiene pensado retirarse?

MC: Mientras haya guita para viajar por el mundo de arriba… este, digo, mientras haya pedófilos que atrapar, nunca.

E: ¿Unas últimas palabras?

MC: Sí. Que si… (se detiene y va a la computadora. Comprueba que el archivo ya se terminó de descargar. Vuelve. Se muestra impaciente.) Qué te estaba diciendo… ha, sí, que si son pedófilos, no se la créan. Te podés ir a la India, a Timboctú o al Japón, te vamos a atrapar igual. Y de paso un saludo a las putas japonesas que son las más golosas de toda Asia. JAJAJAJSJAJAJSAJSDASDKLFDKLXCVXCV

cazador14

MC GOES WILD!!

E: Muchas gracias por su tiempo. Le dejamos seguir con lo suyo.

MC: No, gracias a vos. Ahora déjenme que tengo que seguir con mi investigación… –despide al entrevistador al tiempo que se afloja el cinturón del pantalón y corre a la computadora.


La próxima, Joshua es sodomizado por pedobear.

En Francia quieren bloquear “sitios de pedofilia”

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Sarkozy-quiere-bloquear-los-sitios-de-pornografia-infantil.html

La noticia es confusa. El titular habla de bloquear sitios de pornografía infantil, lo cual es irreprochable. Sin embargo, el cuerpo habla de “sitios de Internet de pedofilia” lo cual ya despierta dudas. ¿A qué se considera “sitios de Internet de pedofilia” ? Creo que para medidas como ésta es inevitable conocer los detalles de CÓMO DEFINEN UN SITIO DE PEDOFILIA. Éste podría ser considerado un “sitio de pedofilia” (ecodiaro dixit), pero nunca de pornografía infantil.

Ésta medida me suena a censura. Bajo la excusa de bloquear sitios de pornografía infantil -cosa que no discuto- pretenden impedirle el acceso a la gente a sitios LEGALES de discusión e información sobre la atracción hacia los niños y la pedofilia. Una vez más, no discuto que se cierren las páginas ilegales, ¡pero que ninguna manera se censure a las legales! Prohibirle el acceso a la gente a éste blog o a páginas como visionsofalice es un acto de CENSURA y una GRAVE VIOLACIÓN a la libertad de información y de prensa. Porque blogs como éste informan a la gente, no se encargan de distribuir material ilegal, son espacios de reflexión y de charla, libres de censura previa, donde la gente como uno puede conversar en un marco de legalidad y comodidad con otros que, a veces piensan igual, y a veces no.

Por eso, me parece ESENCIAL distinguir entre los sitios webs de PORNOGRAFÍA INFANTIL (QUE DEBEN SER CERRADOS) Y LOS SITOS WEBS “DE PEDOFILIA” (como los llama el artículo) QUE SON COMUNIDADES LEGALES DE DISCUSIÓN.

No ignoro que mucha gente desearía verlos, a todos, cerrados. Sin embargo, tampoco ignoro que un estado democrático, TODAS las minorías tienen el DERECHO CONSTITUCIONAL de poder expresarse en un marco legal, como es este blog, como es visionsofalice.

No dejen que los engañen, que una cosa es la pornografía infantil y otra la libertad de expresión.

PD: aprovecho para comentar los resultados de la encuesta, que tiene mucho y todo que ver. Según el 38% de los encuestados se deberían cerrar “todos” los sitios y webs y páginas de pedófilos, AUN cuando no sean ilegales (opción 1). Según un 29% no se debe cerrar “ningún” sitio web ni páginas de pedófilos, AUN cuando sean ilegales (opción 3).

Lo más curioso de éste resultado es que es un binomio entre dos extremos: O TODO, O NADA. También hay que tener en cuenta la participación: los que contestaron la opción 1 son en su mayoría por no decir todos- no pedófilos o anti pedófilos; mientras que los que contestaron la opción 3 son en su mayoría -por no decir todos- pedófilos.

Esa clase de binomios, de a todo o nada me parece que le hace mucho mal a la sociedad. Los sitios webs ilegales por lógica tienen que ser cerrados. Pero de la misma forma, los sitios webs QUE NO SON ILEGALES no tienen que ser cerrados, por la misma razón: por lógica.

Me pregunto qué razón o excusa pueden poner los antis para cerrar un sitio web legal de un pedófilo. ¿Admitirán que se trata, lisa y llanamente, de censura? Si censuramos las publicaciones legales, ¿con qué vara las medimos? ¿Con qué vara elegimos qué páginas de internet merecen ser cerradas y cuales pueden quedar abiertas? ¿Con nuestro propio criterio “personal”?

Lo único que quiero es que nos atengamos a la ley, que si ya empezamos a censurar, a darle poderes policiales a personas que no lo son, a elegir con nuestro criterio a quiénes les levantamos el pulgar y a quiénes se lo bajamos, no sabemos dónde podemos terminar.

Como dije en meneame, algunos pareciéran que quieren que vuelvan los militares… yo, no.

Una historia de amor

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Obviamente las relaciones de éste tipo están prohibidas en la sociedad actual. Pero eso no quita que el amor exista y rompa barreras geográficas y de edad. El autor busca, sencillamente, desahogarse y en éste blog le damos su lugar.

Vaya, esa situación me recuerda experiencias, hay una niña de la que estoy enamorado, ella tiene 7 años y yo 18, me enamore de ella desde que tenía 5 años pero la conoci des los 4, ella fue precisamente quien despertó mi pedofilia, cambie por completo mi vida por ella, me mude de ciudad para estar junto a ella, perdi un año en la escuela deje a mis amigos y me fui a vivir con alguien que no tolero sólo por estar con ella. Al principio todo era gloria, estaba con ella casi todo el día, jugaba con ella, le ayudaba a hacer su tarea, e inclusive en ocasiones me quedaba hasta que la bañaban y acompañaba a su mamá a acostarla. Era para mi la gloria, pero sus padres y mi madre comenzaron a preocuparse de que no me juntaba con mis amigos, salìa de la escuela directo a la casa (ella era mi vecina) y en cuanto terminaba de comer me iba a ver la tele o jugar con ella. Termine yendo con una psicóloga y tratando de hacer que me comprendiera, y lo hizo pero siempre incitandome a que la dejara atrás. Esto me hizo comprender mis sentimientos y me di cuenta de algunas cosas, sin embargo soy pedófilo y eso nunca se me quitará al igual que nunca dejare de amarla.
Cuando estaba con ella la abrazaba, cargaba, acariciaba, le besaba la mejilla o la cabeza, pero ella de pronto comenzo a tener curiosidad y comenzo intentando besarme, hasta que razono y lo hizo hasta que estuvimos sólos, inclusive un día me llevo según ella a escondernos y yo desconociendo sus intenciones accedí y se bajo los pantolones y braguitas enfrente de mi, yo me alerte y se los subí inmediatamente, pero a partir de ahí al estar sólos ella de pronto me besaba, eso era el paraíso para mi pero ella se exalto y me di cuenta de que no debía seguir. Entonces deje de hacer eso pero seguia mucho con ella, así fue hasta que me mandaron al psicólogo y paso lo que les dije anteriormente.
Actualmente es muy poco lo que la veo, pero descubrí que los niños también tienen un poco de deseo sexual, tal vez sólo por conocerse, pero no se debe explotar, también descubri que pueden amar, aunque sea amor de niño, pueden amar, lo malo es que es muy fácil que se enamoren, por eso todo mundo dice que no pueden.
En fin, creo que me hacía mucha falta esto para desahogarme, puesto que las páginas donde puedo siempre terminan cerradas.

Written by porlaverdad3

16/02/2009 at 09:49

A todos

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Written by porlaverdad3

16/02/2009 at 09:07

Algunos comentarios

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Cierta noticia en meneame.net, que ha enlazado a éste blog, me ha permitido leer algunas de las sofisterías que presuponen la gente. No es mi intención discutir, solamente remarcar un párrafo, que ya estaba en el texto original y que parece muchos han pasado por alto a la hora de sacar -sin duda y con buena intención- apresuradas conclusiones.

Frases como:

Si alguien la consume, es que alguien la produce. Y si alguien la produce, es por que alguien la paga.

Capitalismo puro. Y duro.

eso de que la “mera tenencia” de pornografía infantil no promueve la generación de nuevo contenido pedófilo es de chiste. Por supuesto que lo promueve. La respuesta es tan sencilla como prosaica: dinero.


Merecen contestaciones como:

Tal vez argumentarían que “si no hay demanda no hay producción”, lo cual tendría sentido si hubiera algo así como dinero de por medio, pero saben bien que no es así, no hay un “mercado”, donde mientras más demanda más oferta, no funciona así. Para decirlo claro, el que está decidido a abusar de un niño, lo va a hacer pueda filmarlo o no. Más claro echale agua. Aunque no existiera internet, aunque fuera imposible distribuir ese material por cualquier medio, el abuso seguiría existiendo, sólo que no habría “obras derivadas” de éste. Alguien no abusa de un niño para filmarlo. Alguien abusa de un niño porque tiene ganas, pueda filmarlo, fotografiarlo o hacer lo que se le cante el orto. No va a haber más o menos “producción”, porque haya más o menos “demanda”. Esa relación, de mercado, no existe en este caso, no funciona así la cosa, sencillamente PORQUE NO ES UN MERCADO.

Frases como:

Los comportamientos sexuales son propios de adultos

no puede decidir tener relaciones porque ni las conoce ni le interesan

Son simplemente risibles (y sino pregúntenle a Freud). Los comportamientos sexuales están en una persona desde que nace y aun antes (hay ecografías de ¡fetos! masturbándose).

“El cohete”

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“El cohete”, con toda su poesía melancólica y desencantada (desencantada de la modernidad, de ese futuro que ya llegó y es ésto), es una de las tantas joyitas a las que Bradbury nos tiene acostumbrados. ¿Su tema? El mejor padre del mundo.


“El cohete” de Ray Bradbury
Fiorello Bodoni se despertaba de noche y oía los cohetes que pasaban suspirando por el cielo oscuro. Se levantaba y salía de puntillas al aire de la noche. Durante unos instantes no sentiría los olores a comida vieja de la casita junto al río. Durante un silencioso instante dejaría que su corazón subiera hacia el espacio, siguiendo a los cohetes.

Ahora, esta noche, de pie y semidesnudo en la oscuridad, observaba las fuentes de fuego que murmuraban en el aire. ¡Los cohetes en sus largos y veloces viajes a Marte, Saturno y Venus!

-Bueno, bueno, Bodoni.

Bodoni dio un salto.

En un cajón, junto a la orilla del silencioso río, estaba sentado un viejo que también observaba los cohetes en la medianoche tranquila.

-Oh, eres tú, Bramante.

-¿Sales todas las noches, Bodoni?

-Sólo a tomar aire.

-¿Sí? Yo prefiero mirar los cohetes -dijo el viejo Bramante-. Yo era aún un niño cuando empezaron a volar. Hace ochenta años. Y nunca he estado todavía en uno.

-Yo haré un viaje uno de estos días.

-No seas tonto -dijo Bramante-. No lo harás. Este mundo es para la gente rica. -El viejo sacudió su cabeza gris, recordando-. Cuando yo era joven alguien escribió unos carteles, con letras de fuego: El mundo del futuro. Ciencia, confort y novedades para todos. ¡Ja! Ochenta años. El futuro ha llegado. ¿Volamos en cohetes? No. Vivimos en chozas como nuestros padres.

-Quizá mis hijos -dijo Bodoni.

-¡Ni siquiera los hijos de tus hijos! -gritó el hombre viejo-. ¡Sólo los ricos tienen sueños y cohetes!

Bodoni titubeó.

-Bramante, he ahorrado tres mil dólares. Tardé seis años en juntarlos. Para mi taller, para invertirlos en maquinaria. Pero desde hace un mes me despierto todas las noches. Oigo los cohetes. Pienso. Y esta noche, al fin, me he decidido. ¡Uno de nosotros irá a Marte!

Los ojos de Bodoni eran brillantes y oscuros.

-Idiota -exclamó Bramante-. ¿A quién elegirás? ¿Quién irá en el cohete? Si vas tú, tu mujer te odiará, toda la vida. Habrás sido para ella, en el espacio, casi como un dios. ¿Y cada vez que en el futuro le hables de tu asombroso viaje no se sentirá roída por la amargura?

-No, no.

-¡Sí! ¿Y tus hijos? ¿No se pasarán la vida pensando en el padre que voló hasta Marte mientras ellos se quedaban aquí? Qué obsesión insensata tendrán toda su vida. No pensarán sino en cohetes. Nunca dormirán. Enfermarán de deseo. Lo mismo que tú ahora. No podrán vivir sin ese viaje. No les despiertes ese sueño, Bodoni. Déjalos seguir así, contentos con su pobreza. Dirígeles los ojos hacia sus manos, y tu chatarra, no hacia las estrellas…

-Pero…

-Supón que vaya tu mujer. ¿Cómo te sentirás, sabiendo que ella ha visto y tú no? No podrás ni mirarla. Desearás tirarla al río. No, Bodoni, cómprate una nueva demoledora, bien la necesitas, y aparta esos sueños, hazlos pedazos.

El viejo calló, con los ojos clavados en el río. Las imágenes de los cohetes atravesaban el cielo, reflejadas en el agua.

-Buenas noches -dijo Bodoni.

-Que duermas bien -dijo el otro.

Cuando la tostada saltó de su caja de plata, Bodoni casi dio un grito. No había dormido en toda la noche. Entre sus nerviosos niños, junto a su montañosa mujer, Bodoni había dado vueltas y vueltas mirando el vacío. Bramante tenía razón. Era mejor invertir el dinero. ¿Para qué guardarlo si sólo un miembro de la familia podría viajar en el cohete? Los otros se sentirían burlados.

-Fiorello, come tu tostada -dijo María, su mujer.

-Tengo la garganta reseca -dijo Bodoni.

Los niños entraron corriendo. Los tres muchachos se disputaban un cohete de juguete; las dos niñas traían unas muñecas que representaban a los habitantes de Marte, Venus y Neptuno: maniquíes verdes con tres ojos amarillos y manos de seis dedos.

-¡Vi el cohete de Venus! -gritó Paolo.

-Remontó así, ¡chiii! -silbó Antonello.

-¡Niños! -gritó Fiorello Bodoni, tapándose los oídos.

Los niños lo miraron. Bodoni nunca gritaba.

-Escuchen todos -dijo el hombre, incorporándose-. He ahorrado algún dinero. Uno de nosotros puede ir a Marte.

Los niños se pusieron a gritar.

-¿Me entienden? -preguntó Bodoni-. Sólo uno de nosotros. ¿Quién?

-¡Yo, yo, yo! -gritaron los niños.

-Tú -dijo María.

-Tú -dijo Bodoni.

Todos callaron. Los niños pensaron un poco.

-Que vaya Lorenzo… es el mayor.

-Que vaya Mirianne… es una chica.

-Piensa en todo lo que vas a ver -le dijo María a Bodoni, con una voz ronca. Tenía una mirada rara-. Los meteoros, como peces. El universo. La Luna. Debe ir alguien que luego pueda contarnos todo eso. Tú hablas muy bien.

-Tonterías. No mejor que tú -objetó Bodoni.

Todos temblaban.

-Bueno -dijo Bodoni tristemente, y arrancó de una escoba varias pajitas de distinta longitud-. La más corta gana. -Abrió su puño-. Elijan.

Solemnemente todos fueron sacando su pajita.

-Larga.

-Larga.

Otro.

-Larga.

Los niños habían terminado. La habitación estaba en silencio.

Quedaban dos pajitas. Bodoni sintió que le dolía el corazón.

-Vamos -murmuró-. María.

María tiró de la pajita.

-Corta -dijo.

-Ah -suspiró Lorenzo, mitad contento, mitad triste-. Mamá va a Marte.

Bodoni trató de sonreír.

-Te felicito. Mañana compraré tu pasaje.

-Espera, Fiorello…

-Puedes salir la semana próxima… -murmuró Bodoni.

María miró los ojos tristes de los niños, y las sonrisas bajo las largas y rectas narices. Lentamente le devolvió la pajita a su marido.

-No puedo ir a Marte.

-¿Por qué no?

-Pronto llegará otro bebé.

-¿Cómo?

María no miraba a Bodoni.

-No me conviene viajar en este estado.

Bodoni la tomó por el codo.

-¿Es cierto eso?

-Elijan otra vez.

-¿Por qué no me lo dijiste antes? -dijo Bodoni incrédulo.

-No me acordé.

-María, María -murmuró Bodoni acariciándole la cara. Se volvió hacia los niños-. Empecemos de nuevo.

Paolo sacó en seguida la pajita corta.

-¡Voy a Marte! -gritó dando saltos-. ¡Gracias, papá!

Los chicos dieron un paso atrás.

-Magnífico, Paolo.

Paolo dejó de sonreír y examinó a sus padres, hermanos y hermanas.

-Puedo ir, ¿no es cierto? -preguntó con un tono inseguro.

-Sí.

-¿Y me querrán cuando regrese?

-Naturalmente.

Paolo alzó una mano temblorosa. Estudió la preciosa pajita y la dejó caer, sacudiendo la cabeza.

-Me había olvidado. Empiezan las clases. No puedo ir. Elijan otra vez.

Pero nadie quería elegir. Una gran tristeza pesaba sobre ellos.

-Nadie irá -dijo Lorenzo.

-Será lo mejor -dijo María.

-Bramante tenía razón -dijo Bodoni

Fiorello Bodoni se puso a trabajar en el depósito de chatarra, cortando el metal, fundiéndolo, vaciándolo en lingotes útiles. Aún tenía el desayuno en el estómago, como una piedra. Las herramientas se le rompían. La competencia lo estaba arrastrando a la desgraciada orilla de la pobreza desde hacía veinte años. Aquélla era una mañana muy mala.

A la tarde un hombre entró en el depósito y llamó a Bodoni, que estaba inclinado sobre sus destrozadas maquinarias.

-Eh, Bodoni, tengo metal para ti.

-¿De qué se trata, señor Mathews? -preguntó Bodoni distraídamente.

-Un cohete. ¿Qué te pasa? ¿No lo quieres?

-¡Sí, sí!

Bodoni tomó el brazo del hombre, y se detuvo, confuso.

-Claro que es sólo un modelo -dijo Mathews-. Ya sabes. Cuando proyectan un cohete construyen primero un modelo de aluminio. Puedes ganar algo fundiéndolo. Te lo dejaré por dos mil…

Bodoni dejó caer la mano.

-No tengo dinero.

-Le siento. Pensé que te ayudaba. La última vez me dijiste que todos los otros se llevaban la chatarra mejor. Creí favorecerte. Bueno…

-Necesito un nuevo equipo. Para eso ahorré.

-Comprendo.

-Si compro el cohete, no podré fundirlo. Mi horno de aluminio se rompió la semana pasada.

-Sí, ya sé.

Bodoni parpadeó y cerró los ojos. Luego los abrió y miró al señor Mathews.

-Pero soy un tonto. Sacaré el dinero del banco y compraré el cohete.

-Pero si no puedes fundirlo ahora…

-Lo compro.

-Bueno, si tú lo dices… ¿Esta noche?

-Esta noche estaría muy bien -dijo Bodoni-. Sí, me gustaría tener el cohete esta noche.

Era una noche de luna. El cohete se alzaba blanco y enorme en medio del depósito, y reflejaba la blancura de la luna y la luz de las estrellas. Bodoni lo miraba con amor. Sentía deseos de acariciarlo y abrazarlo, y apretar la cara contra el metal contándole sus anhelos.

Miró fijamente el cohete.

-Eres todo mío -dijo-. Aunque nunca te muevas ni escupas llamaradas, y te quedes ahí cincuenta años, enmoheciéndote, eres mío.

El cohete olía a tiempo y distancia. Caminar por dentro del cohete era caminar por el interior de un reloj. Estaba construido con una precisión suiza. Uno tenía ganas de guardárselo en el bolsillo del chaleco.

-Hasta podría dormir aquí esta noche -murmuró Bodoni, excitado.

Se sentó en el asiento del piloto.

Movió una palanca.

Bodoni zumbó con los labios apretados, cerrando los ojos.

El zumbido se hizo más intenso, más intenso, más alto, más salvaje, más extraño, más excitante, estremeciendo a Bodoni de pies a cabeza, inclinándolo hacia adelante, y empujándolo junto con el cohete a través de un rugiente silencio, en una especie de grito metálico, mientras las manos le volaban entre los controles, y los ojos cerrados le latían, y el sonido crecía y crecía hasta ser un fuego, un impulso, una fuerza que trataba de dividirlo en dos. Bodoni jadeaba. Zumbaba y zumbaba, sin detenerse, porque no podía detenerse; sólo podía seguir y seguir, con los ojos cerrados, con el corazón furioso.

-¡Despegamos! -gritó Bodoni. ¡La enorme sacudida! ¡El trueno!-. ¡La Luna! -exclamó con los ojos cerrados, muy cerrados-. ¡Los meteoros! -La silenciosa precipitación en una luz volcánica-. Marte. ¡Oh, Dios! ¡Marte! ¡Marte!

Bodoni se reclinó en el asiento, jadeante y exhausto. Las manos temblorosas abandonaron los controles y la cabeza le cayó hacia atrás, con violencia. Durante mucho tiempo Bodoni se quedó así, sin moverse, respirando con dificultad.

Lenta, muy lentamente, abrió los ojos.

El depósito de chatarra estaba todavía allí.

Bodoni no se movió. Durante un minuto clavó los ojos en las pilas de metal. Luego, incorporándose, pateó las palancas.

-¡Despega, maldito!

La nave guardó silencio.

-¡Ya te enseñaré! -gritó Bodoni.

Afuera, en el aire de la noche, tambaleándose, Bodoni puso en marcha el potente motor de su terrible máquina demoledora y avanzó hacia el cohete. Los pesados martillos se alzaron hacia el cielo iluminado por la luna. Las manos temblorosas de Bodoni se prepararon para romper, destruir ese sueño insolentemente falso, esa cosa estúpida que le había llevado todo su dinero, que no se movería, que no quería obedecerle.

-¡Ya te enseñaré! -gritó.

Pero sus manos no se movieron.

El cohete de plata se alzaba a la luz de la luna. Y más allá del cohete, a un centenar de metros, las luces amarillas de la casa brillaban afectuosamente. Bodoni escuchó la radio familiar, donde sonaba una música distante. Durante media hora examinó el cohete y las luces de la casa, y los ojos se le achicaron y se le abrieron. Al fin bajó de la máquina y echó a caminar, riéndose, hacía la casa, y cuando llegó a la puerta trasera tomó aliento y gritó:

-¡María, María, prepara las valijas! ¡Nos vamos a Marte!

-¡Oh!

-¡Ah!

-¡No puedo creerlo!

Los niños se apoyaban ya en un pie ya en otro. Estaban en el patio atravesado por el viento, bajo el cohete brillante, sin atreverse a tocarlo. Se echaron a llorar.

María miró a su marido.

-¿Qué has hecho? -le dijo-. ¿Has gastado en esto nuestro dinero? No volará nunca.

-Volará -dijo Bodoni, mirando el cohete.

-Estas naves cuestan millones. ¿Tienes tú millones?

-Volará -repitió Bodoni firmemente-. Vamos, ahora vuelvan a casa, todos. Tengo que llamar por teléfono, hacer algunos trabajos. ¡Salimos mañana! No se lo digan a nadie, ¿eh? Es un secreto.

Los chicos, aturdidos, se alejaron del cohete. Bodoni vio los rostros menudos y febriles en las ventanas de la casa.

María no se había movido.

-Nos has arruinado -dijo-. Nuestro dinero gastado en… en esta cosa. Cuando necesitabas tanto esa maquinaria.

-Ya verás -dijo Bodoni.

María se alejó en silencio.

-Que Dios me ayude -murmuró su marido, y se puso a trabajar.

Hacia la medianoche llegaron unos camiones, dejaron su carga, y Bodoni, sonriendo, agotó su dinero. Asaltó la nave con sopletes y trozos de metal; añadió, sacó, y volcó sobre el casco artificios de fuego y secretos insultos. En el interior del cohete, en el vacío cuarto de las máquinas, metió nueve viejos motores de automóvil. Luego cerró herméticamente el cuarto, para que nadie viese su trabajo.

Al alba entró en la cocina.

-María -dijo-, ya puedo desayunar.

La mujer no le respondió.

A la caída de la tarde Bodoni llamó a los niños.

-¡Estamos listos! ¡Vamos!

La casa estaba en silencio.

-Los he encerrado en el desván -dijo María.

-¿Qué quieres decir? -le preguntó Bodoni.

-Te matarás en ese cohete -dijo la mujer-. ¿Qué clase de cohete puedes comprar con dos mil dólares? ¡Uno que no sirve!

-Escúchame, María.

-Estallará en pedazos. Además, no eres piloto.

-No importa, sé manejar este cohete. Lo he preparado muy bien.

-Te has vuelto loco -dijo María.

-¿Dónde está la llave del desván?

-La tengo aquí.

Bodoni extendió la mano.

-Dámela.

María se la dio.

-Los matarás.

-No, no.

-Sí, los matarás. Lo sé.

-¿No vienes conmigo?

-Me quedaré aquí.

-Ya entenderás, vas a ver -dijo Bodoni, y se alejó sonriendo. Abrió la puerta del desván-. Vamos, chicos. Sigan a su padre.

-¡Adiós, adiós, mamá!

María se quedó mirándolos desde la ventana de la cocina, erguida y silenciosa. Ante la puerta del cohete, Bodoni dijo:

-Niños, vamos a faltar una semana. Ustedes tienen que volver al colegio, y yo a mi trabajo -tomó las manos de todos los chicos, una a una-. Escuchen. Este cohete es muy viejo y no volverá a volar. Ustedes no podrán repetir el viaje. Abran bien los ojos.

-Sí, papá.

-Escuchen con atención. Huelan los olores del cohete. Sientan. Recuerden. Así, al volver, podrán hablar de esto durante todas sus vidas.

-Sí, papá.

La nave estaba en silencio, como un reloj parado. La cámara de aire se cerró susurrando detrás de Bodoni y sus hijos. Bodoni los envolvió a todos, como a menudas momias, en las hamacas de caucho.

-¿Listos? -les preguntó.

-¡Listos! -respondieron los niños.

-¡Allá vamos!

Bodoni movió diez llaves. El cohete tronó y dio un salto. Los niños chillaron y bailaron en sus hamacas.

-¡Ahí viene la Luna!

La Luna pasó como un sueño. Los meteoros se deshicieron como fuegos de artificio. El tiempo se deslizó como una serpentina de gas. Los niños gritaban. Horas más tarde, liberados de sus hamacas, espiaron por las ventanillas.

-¡Allí está la Tierra! ¡Allá está Marte!

El cohete lanzaba rosados pétalos de fuego. Las agujas horarias daban vueltas. A los niños se les cerraban los ojos. Al fin se durmieron, como mariposas borrachas en los capullos de sus hamacas de goma.

-Bueno -murmuró Bodoni, solo.

Salió de puntillas del cuarto de comando, y se detuvo largo rato, lleno de temor, ante la puerta de la cámara de aire.

Apretó un botón. La puerta se abrió de par en par. Bodoni dio un paso hacia adelante. ¿Hacia el vacío? ¿Hacia los mares de tinta donde flotaban los meteoros y los gases ardientes? ¿Hacia los años y kilómetros veloces, y las dimensiones infinitas?

No. Bodoni sonrió.

Alrededor del tembloroso cohete se extendía el depósito de chatarra.

Oxidada, idéntica, allí estaba la puerta del patio con su cadena y su candado. Allí estaban la casita junto al agua, la iluminada ventana de la cocina, y el río que fluía hacia el mismo mar. Y en el centro del patio, elaborando un mágico sueño se alzaba el ronroneante y tembloroso cohete. Se sacudía, rugía, agitando a los niños, prisioneros en sus nidos como moscas en una tela de araña.

María lo miraba desde la ventana de la cocina.

Bodoni la saludó con un ademán, y sonrió.

No pudo ver si ella lo saludaba. Un leve saludo, quizá. Una débil sonrisa.

Salía el sol.

Bodoni entró rápidamente en el cohete. Silencio. Todos dormidos. Bodoni respiró aliviado. Se ató a una hamaca y cerró los ojos. Se rezó a sí mismo. “Oh, no permitas que nada destruya esta ilusión durante los próximos seis días. Haz que el espacio vaya y venga, y que el rojo Marte se alce sobre el cohete, y también las lunas de Marte, e impide que fallen las películas de colores. Haz que aparezcan las tres dimensiones, haz que nada se estropee en las pantallas y los espejos ocultos que fabrican el sueño. Haz que el tiempo pase sin un error.”

Bodoni despertó.

El rojo Marte flotaba cerca del cohete.

-¡Papá!

Los niños trataban de salir de las hamacas.

Bodoni miró y vio el rojo Marte. Estaba bien, no había ninguna falla. Bodoni se sintió feliz.

En el crepúsculo del séptimo día el cohete dejó de temblar.

-Estamos en casa -dijo Bodoni.

Salieron del cohete y cruzaron el patio. La sangre les cantaba en las venas. Les brillaban las caras.

-He preparado jamón y huevos para todos -dijo María desde la puerta de la cocina.

-¡Mamá, mamá, tendrías que haber venido, a ver, a ver Marte, y los meteoros, y todo!

-Sí -dijo María.

A la hora de acostarse, los niños se reunieron alrededor de Bodoni.

-Queremos darte las gracias, papá.

-No es nada.

-Siempre lo recordaremos, papá. No lo olvidaremos nunca.

Muy tarde, en medio de la noche, Bodoni abrió los ojos. Sintió que su mujer, sentada a su lado, lo estaba mirando. Durante un largo rato María no se movió, y al fin, de pronto, lo besó en las mejillas y en la frente.

-¿Qué es esto? -gritó Bodoni.

-Eres el mejor padre del mundo -murmuró María.

-¿Por qué?

-Ahora veo -dijo la mujer-. Ahora comprendo. -Acostada de espaldas, con los ojos cerrados, tomó la mano de Bodoni-. ¿Fue un viaje muy hermoso?

-Sí.

-Quizás -dijo María-, quizás alguna noche puedas llevarme a hacer un viaje, un viaje corto, ¿no es cierto?

-Un viaje corto, quizá.

-Gracias -dijo María-. Buenas noches.

-Buenas noches -dijo Fiorello Bodoni.

Written by porlaverdad3

12/02/2009 at 20:26

Publicado en Arte

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La posición de un pedófilo sobre lo que la gente opina de él

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Sigo incorporando textos ajenos, de otros compañeros. Éste particularmente es otro conato de discusión. Lamentablemente, ya sabemos el destino de esta clase de dignidades: los anti pedófilos no están dispuestos a conversar. En fin, todo intento merece ser aplaudido. El texto es serio, pero me causó gracia que tenga karma -73…

Hace algunos días hice una prueba en Mename, puse esta “noticia” dirigida a este blog. No tuvo mucho éxito a nivel de meneos, pero ya cumplió mi objetivo, ver que opina la gente que pueda leer este blog, ya que sí tuvo algunos comentarios.

#1 #0 ¿Qué te gustan las niñas de entre 10 y 13 años? Acude a un médico… además no es legal mantener relaciones sexuales con menores de 13 años…

#5 #1 De acuerdo.

#2 #1 ¿que va a hacer un médico? ¬¬

Ser pedófilo no es delito, el delito es ser pederasta.

#1 como dice #2, ¿que va ha hacer un médico? los médicos te pueden curar si estas enfermo o tienes una lesión. Yo ni tengo ninguna lesión, a la gente no se cambia la orientación sexual por darse un golpe en la cabeza, ¿o a ti si te ha pasado? Ni estoy enfermo, no tengo ningún virus ni nada por el estilo. Así que un médico no podrá decirme gran cosa.

Por cierto, me alegra ver que hay gente que razona, #2.

#3 no comments

Eso mismo es lo que opino yo de la sociedad actual, no comments, porque tengo tantos que me podría pasar la vida entera diciéndolos…

#4 Vaya experimento bloguero presuntamente provocador más chorripitiflaútico. No cuela.

#14 Yo estoy con #4, no creo que esta historia sea verdad, pienso que alguien ha creado ese blog sólo para provocar.

Lo único que os puedo decir es que lo hago en el mayor anonimato posible, porque sino gente como #1. #3, #5, #6, #9 y #10 harían lo que comenta #15, arrasarían con mi vida, por el simple echo de haber escrito 4 lineas en un simple blog.

Por otro lado, me gustaría saber porque consideráis este blog como “provocativo”, lo dice #14 y 8 negativos de provocación. Según la RAE: Acción y efecto de provocar. A que provoca? Creéis que el blog lo escribo para provocar?

#6 Repugnante, necesitas la ayuda de un profesional.

Como puedes tildar a alguien o algo de repugnante si ni siquiera lo conoces? O es que el blog de por si te resulta repugnante? No creo que un fondo negro y cuatro letras blancas le puedan repugnar a nadie.

Que tal si abrimos un poco la mente, nos ponemos en el lugar de los demás y no tachamos a la gente por los prejuicios que tenemos? Te repugna el echo de que me sienta atraído por niñas? Por esa vuelta de hoja a mí me podría repugnar el echo de que a la gente le atraigan los hombres, o las mujeres. Es una locura pensar que a alguien le puede repugnar el que te gusten hombres o mujeres? Entonces porque te repugna el mismo echo con la única diferencia de que a mi me atrae gente distinta?

Ciertamente, si encuentras a un profesional que pueda hacer que la sociedad elimine el tabú de la pedofilia, o, que pueda mágicamente cambiar la orientación sexual de la gente, notificamelo, porque harás que ya no tenga que llevar conmigo semejante carga.

#8 Para algo están los psicólogos… seguramente pueda reenfocarse y llegar a sentir atracción por alguna mayor.

Reafirmo lo mencionado en el párrafo anterior, los psicólogs no pueden cambiar mágicamente la orientación sexual de la gente, lo único que pueden hacer es reducir el estimulo sexual (osea, que no te sientas atraído por nadie) a base de hormonas y demás, cosa que no sirve para nada, al menos a mí.
#9 Pues yo pregunto, ¿Que tienen de malo los pedófilos? te han echo algo? acaso tienes algún motivo razonable para retorcerle el pescuezo, cortársela o castrarle químicamente? Porque yo soy pedófilo, y no me merecería ninguna de estas barbaridades. Si tu tuvieras una hija de 10 años no te gustaria que un pervertido asqueroso de 19 se sintiese atraido sexualmente por ella, a que no? Pues eso!

Según la DRAE, pervertido: Dicho de una persona: De costumbres o inclinaciones sexuales que se consideran socialmente negativas o inmorales. Por desgrácia la cuestión es está, la pedofilia no esque este muy bien considerada socialmente, asique se podría decir que has dado en el clavo. ¿Asqueroso? no creo que nadie que me conozca personalmente me considere asqueroso, vamos, no soy tan feo como para dar asco (o eso tengo entendido) ¿Entonces? Porque me consideras asqueroso? Porque me siento atraído por alguien, y ese alguien no es el mismo tipo de persona por la que te puedes sentir atraído tú?

Por otro lado, pensaba que el echo de tener 19 años evitaría que me pudieran ver como un “pervertido asqueroso”, solo faltaba añadirle la palabra baboso. Que parte de: me “siento atraído emocional y sexualmente […] de la misma manera que un heterosexual se siente atraído por el sexo opuesto y un homosexual por el mismo sexo” no entiendes?, supongo que eres o heterosexual o homosexual, por lo que ¿tu te consideras asqueroso? Supongo que no, yo por lo menos, no me lo considero.

Porque misteriosamente has olvidado la palabra emocional y solo te has referido a la sexual? Que te piensas, que voy por la calle y en cuanto veo una niña me excito y solo pienso en follármela? Tú te excitas y solo piensas en follar al ver un hombre o una mujer por la calle? No se tú, pero al menos yo, no.

Yendo a la cuestión que debajo de tantos prejuicios formulas, acaso los compañeros de clase (por decir algo) de tu posible hija no se deben sentir atraídos por ella? acaso tu no te debes sentir atraído por tu mujer? Cual es la diferencia? Que yo soy un pervertido asqueroso? Y acaso por serlo no tengo unos derechos mínimos como persona? No tengo derecho a sentir?
Si fuera por la sociedad, no tendría ni derecho a vivir, aunque no se muy bien para que quiero ese derecho…

#10 Por favor, que retiren esta historia ya

Viva la libertad de expresión, por no mencionar la de pensamiento…

#11 #8 debe ser algo dificil, parecido a decirle a un homosexual que se reconduzca y sea heterosexual. Hay muchos homosexuales que se han tenido relaciones con mujeres e incluso han llegado a casarse, pero siempre tendrán ahí su deseo oculto.
La cuestión para el autor del blog estaría en convencerle y tratarle para que no toque a ninguna niña

No hace falta que me convenzan ni me traten para que no “toque” a ninguna niña. Como he explicado en la primera entrada del blog, no soy ningún violador, por lo tanto, no necesito dicho tratamiento. Aunque veo que alguien se preocupa realmente por las posibles víctimas, en vez de acuchillar al pedófilo.

#12 Hombre, a mi no me parece igual que un chaval de 19 años se sienta atraido por una niña de 13, que un tio de 40 por una niña de 5 años. Una diferencia de 6 o 7 años en una pareja me parece perfectamente natural, no creo que merezca ser considerado enfermizo.

Me atrevería a decir que estas visionando como pederasta a un tío de 40, calvo, sin vida social, ropas del siglo pasado y con gafas de culo de botella, cosa que no corresponde con la “descripción” que he echo de mi mismo, por lo que no tienes la perspectiva de que sea un tío enfermizo. Efectivamente no soy enfermizo, pero, quitando los prejuicios que puedas tener sobre como es un pederasta, siento decirte que sí, soy pedófilo. Como he comentado en la ya mencionada primera entrada del blog, me siento atraído por niñas de más o menos 10 a 13 años, lo que significa que en ocasiones me puede llegar a atraer una de 9 como una de 14. Para ser pedófilo no tienes porque tener 40 años. ¿A que edad empieza el hombre o la mujer a sentir atracción por alguien? en la adolescencia, no cuando ya tienes 40.
#15 Desear no es un delito, aunque sea asqueroso.

spanish.imdb.com/title/tt0342172/ es un documental muy bueno sobre cómo la pedofilia y la pederastia son tabúes tan grandes que sólo su sospecha arrasan con todo.

Como bien dices, desear no es un delito, solo faltaría eso, suficiente lo castiga ya la sociedad. Pero veo que lo de asqueroso tiene popularidad. Sientes asco al pensar en que a tu pareja le atraes?

Sobre el resto del comentario, efectivamente, con este tema, la sociedad actual no es abierta en absoluto, y si alguien te señala con el dedo, eres hombre muerto, tal vez no literalmente, pero tu vida se puede volver insufrible.

Written by porlaverdad3

06/02/2009 at 12:55

Algunos comentarios de la carta postrera

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En el último post, aseguré que no había nada que acotar o agregar en relación a la -más allá de algún desliz- excelente carta. Releyéndola, me veo obligado a cambiar de parecer y comentar algunas afirmaciones que realiza.

“[Los pederastas] no aman a nadie solo sienten odio y lo descargan haciendo daño”

Esta afirmación no me parece justa. Me parece de hecho, la misma clase de prejuicios revestidos de opiniones que vociferan los antis. Pederasta es por definición alguien que tiene sexo con niños o niñas. La definición (al igual que la de pedófilo) no específica más allá de eso: un pederasta puede tener sexo con un niño y no por eso no amarlo o desear hacerle daño. Decir que en una relación sexual con un niño no tiene cabida el amor me parece tan injusto e ignorante como decir que en la pedofilia tampoco lo tiene. Las razones y albures que llevan a alguien a tener sexo con un niño son tan secretos y personales como los que llevan a alguien a sentirse atraído hacia ellos. Decir que un pederasta, por el solo hecho de abusar de un niño “no ama a nadie”, me parece inagotablemente sofista. Decir que “sienten odio y lo descargan haciendo daño” me parece una aseveración más propia de ser analizada por la ciencia que de ser emitida al azar y sin conocimientos.

“Los que hacen daño a los niños son los pederastas.”

Afirmar que tener relaciones sexuales con niños le es perjudicial a estos, siempre, es harto discutible. Como dije, pederasta es alguien que tiene sexo con niños. Pero no todas las relaciones sexuales de este tipo son iguales o deberían ser consideradas de la misma forma. No es mi intención discutir en este momento el aspecto moral o ético de estos fenómenos, sólo aclarar que me parece reduccionista acotar los dilatados tipos de abusos sexuales a niños a solamente “los malos”. Informes o trabajos científicos sobre esto existen, verbigracia, el de Rind, que ya comentaré; pero también otros, de donde extraigo la intuición de que en este tipo de cosas existen “el bueno, el malo y el feo”. La conclusión a la que llega el informe de Rind es que el abuso sexual sólo es perjudicial cuando el niño abusado lo vive como una relación no consentida. En este punto se alzaran las voces unánimes clamando que un niño no puede consentir una relación sexual, pero eso es porque confunden no sólo “consentimiento” (es decir, el deseo de participar) con consentimiento informado, sino porque confunden “consentimiento” con “conciencia”. El consentimiento no es más que la disposición, la aceptación, el deseo de participar en algo. La RAE define “consentir” como “Permitir algo o condescender en que se haga”. Prueben a cortarle el dedo a un niño, a ver si le gusta, a ver si lo “conciente”. ¿Puede entonces consentir un niño una relación sexual? Sin duda, pero eso no significa que sea un consentimiento informado, que sí implica conciencia además de consentimiento.

Este es por supuesto un análisis muy superficial del tema y no pretende ser otra cosa. Mi objetivo no era discutir esto sino señalar ciertos reparos ante algunas afirmaciones de la carta publicada. Pero esos reparos, para ser sinceros, son escasos, ya que el texto es más que correcto. Con estos de ningún modo defiendo la pederastía, pero abomino de las simplificaciones y los prejuicios. La estrategia del autor consistió en defender a los pedófilos demonizando a los pederastas. Pero con respecto a estos mostró la misma ignorancia que el resto de la sociedad con respecto a los pedófilos.

Más allá de eso, como dije, el texto es impecable. La pregunta de si alguien merece perder la libertad o la vida, figuradamente, por una simple curiosidad de ver pornografía infantil, me parece un punto esencial que la sociedad debería plantearse. Este blog nunca ocultó que aboga por la despenalización de la pornografía infantil para consumo personal: que se persiga la producción y la distribución, no la tenencia. La táctica de hacer ver a los pedófilos como depravados peligrosos es básica y esencial en la agenda anti-pedófila. Yo diría que es directamente la base del activismo anti pedófilo. Y, al hacerlos parecer así, el calificativo de “pedófilo” se convierte en el insulto perfecto, y, como dice el autor, ¿Quién se va a atrever a defenderlos? Si la sociedad está convencida de que somos como nos muestran los medios, nadie. Si la sociedad sigue creyendo que boy lover o girl lover significa alguien que desea hacerle daño a los niños, nadie.

En cuanto a la caza de brujas a la que hace referencia en su postrer párrafo es vox populi. ¿O acaso hace cien años los pedófilos eran tan perseguidos y estigmatizados como hoy en día? No, por supuesto, pero porque los enemigos eran otros (los homosexuales, los comunistas). La sociedad occidental se fue quedando sin parias, sin grupos a los que perseguir por cualquier razón juzgada como válida (ideológica, racial, religiosa, sexual) al tiempo que la democracia y el capitalismo también se fueron quedando sin rivales, sin contrincantes. Entonces, ¿a quién perseguir? A los pedófilos, por supuesto, culpémoslos de todos los males de la sociedad actual, total, son pocos, son débiles y son odiados, no tienen voz ni voto. ¿Existe acaso un enemigo más sencillo?

Written by porlaverdad3

05/02/2009 at 02:33

Carta abierta de un pedófilo

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Vía Steam Monkey leo esta carta abierta de un compañero. Sólo se puede aplaudir las verdades que clama. No hace falta agregar ni acotar nada. Léanlo, es tan puntual como genial. El link original contiene una bella obra del artista inglés Alex Prager, con una hermosísima niña en una posición, tal vez, demasiado lasciva.

 

Últimamente aparecen muchas noticias sobre desarticulaciones de bandas dedicadas a la pornografía infantil en Internet. Todo el mundo se escandaliza por que es el peor crimen que se puede cometer. Todo el mundo piensa en sus hijos, nietos, hermanos y se les encoje el corazón pensando en que alguien pueda abusar de ellos sexualmente y se llenan de rabia contra esos monstruos que son capaces de hacer daño a unos inocentes e indefensos niños. Habría que matarlos a todos o sino dejarles que se pudran en la cárcel.

Pero nos engañan, nos mienten, nos asustan y así pueden hacer con nosotros lo que quieran. Primero vender más periódicos o anuncios en TV. Piensan que somos tontos pero no lo somos, solo somos cómodos y tenemos miedo. Por eso les permitimos que a cambio de nuestra aparente protección y tranquilidad nos vayan robando poco a poco nuestras libertades, esas que han pagado nuestros padres y abuelos muchas veces con su sangre, ¿Ya hemos olvidado que hace poco las mujeres no podían votar o los homosexuales iban a la cárcel o al paredón?

No dejes que te engañen. Los pedófilos son personas que se sienten atraídos por los niños. Eso no significa que les hagan daño. A ti te puede atraer tu vecina o vecino y no por eso eres un violador. Dicen que es una enfermedad como decían de los homosexuales hace poco. Somos libres o deberíamos serlo para sentirnos atraídos por lo que sea, una cabra por ejemplo, mientras respetemos a los demás y no les hagamos daño. Si no respetamos la libertad de los demás tarde o temprano perderemos la nuestra. Y como seres humanos cada uno de nosotros es único y debemos cuidar y respetar esa unicidad.

Los que hacen daño a los niños son los pederastas. Existen y han existido siempre. Son tan enfermos dañinos y peligrosos como los violadores o asesinos. Ellos no aman a nadie solo sienten odio y lo descargan haciendo daño. Y es tan cruel hacer daño a un menor como a un mayor. No hay más ahora que antes solo que ahora nos enteramos de todo lo malo que pasa por que cualquier cosa que estimule nuestra curiosidad vende mucho.

Todos somos curiosos. Es parte de nuestra esencia humana. La evolución de nuestra especie se basa en la curiosidad. Por eso nos paramos cuando vemos un grupo de personas para enterarnos de lo que pasa. Frenamos en la autopista para ver un accidente. Le preguntamos a la vecina para que nos cuente el último chisme y vemos las noticias que fundamentalmente están compuestas de sucesos que llaman nuestra curiosidad. Somos curiosos con todo aquello que se sale de lo que nos rodea, de lo que estamos acostumbrados. Cuando nos acostumbramos perdemos el interés y nuestra curiosidad nos lleva a otras cosas. Por eso se esfuerzan los medios de comunicación en agrandar y desvirtuar las noticias para estimular nuestra curiosidad y vender más publicidad que es de lo que viven.

La curiosidad no debe ser un delito, porque es parte de nosotros. No debemos permitir que coarten nuestra libertad a ser curiosos o a no serlo si es esa nuestra elección. O en que somos o no curiosos.

El delito de la mayoría de personas acusadas de tenencia y distribución de pornografía infantil (que no de pedofilia que ya he dicho lo que es) es su curiosidad. Han tenido la mala suerte de bajarse de internet archivos con contenido prohibido y compartirlo en la red. Pero es que en las redes de intercambio como el Emule eso es automático y mientras estás bajando algo, aún sin saber que es, ya lo estás compartiendo. Pero queda muy rimbombante y vende mucho crear alarma social y miedo con esas redes de distribución de pornografía infantil que solo existen en la mente y en el interés de algunos.

Esas personas pueden ser tu hermano, tu hijo, tu vecino o tu mismo. Puede ser por error, por casualidad o por curiosidad. ¿Es eso un crimen? ¿Deben destruir la vida de una persona por su error o su curiosidad?

Argumentan los políticos que la visión de ese material fomenta el abuso de menores. Pronto prohibirán las películas de asesinatos por que deben fomentar los mismos o las películas de violencia o con violaciones y se perseguirá al que las vea o coleccione. Cuidado con Tarantino. Puede llegar el día en que se les acuse de incitación al crimen. Todo llegará si lo permitimos. Hace poco vi en televisión en un noticiario de máxima audiencia, cuando los niños aún están despiertos y muchas familias cenando frente al televisor, la lapidación de una menor. Me pareció horroroso. No que podamos sentir curiosidad, morbo, rabia y un montón de sentimientos. Sino que utilicen esos sentimientos para ganar dinero y aumentar la audiencia. ¿Y eso no es peor que descargarte un video o imagen de pornografía infantil por internet? ¿Deben procesar a TVE o Tele5 por emitir esas imágenes de una menor siendo asesinada brutalmente a pedradas?

¿A dónde vamos a llegar? A dónde dejemos que estos políticos manipuladores y oportunistas nos lleven. A una nueva caza de brujas. ¿A cuántas dejaremos que quemen en la hoguera?

Hay muchos intereses monetarios para que tengamos miedo de compartir música y videos por internet. Perseguir a unos pobres curiosos o despistados es una buena táctica si además los hacemos parecer ante los demás como unos depravados peligrosos. ¿Quién se va a atrever a defenderlos? No nos equivoquemos. Los depravados y peligrosos son los que hacen daño a los demás. Los que nos engañan y manipulan para conseguir sus intereses: poder y dinero. No esos pobres que han tenido la desgracia de ser carne de cañón para los intereses de los que nos gobiernan.

Que dediquen el dinero que pagamos a protegernos de verdad a nosotros y nuestros hijos. Que localicen y detengan a los que nos hacen daño de verdad, matan, violan, roban o nos engañan. Que inviertan en educación para que nuestros hijos, los hombres de mañana, aprendan a respetar a los demás y ha ser felices sin tener que hacer daño a nadie. Esa es la mejor inversión. ¿Qué tenemos en nuestros colegios e institutos? Lo que sembramos recogemos.

Tenemos derecho a ser curiosos, a ser nosotros mismos mientras no hagamos daño a nadie. Tenemos el deber de defender nuestras libertades en las libertades de los demás, nuestros hijos, hermanos, padres, vecinos. Muchos dejaron sus vidas para que ahora la comodidad y el miedo nos impida defenderlas. Somos más inteligentes de lo que nos creen y vamos a defender nuestros derechos sin avergonzarnos de ser humanos, de ser curiosos.

Antes fue la caza de brujas. Luego los homosexuales, las feministas, los comunistas, etc. Ahora son los pedófilos o curiosos. ¿Pero qué hay detrás de esta caza? ¿Cuál es la verdad que ocultan? ¿Por qué nos manipulan y mienten?

No lo permitas.

Tu hermano, hijo, padre o vecino.

aldulib@yahoo.com

13/7/2007

Written by porlaverdad3

03/02/2009 at 11:36

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