All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Porqué los anarquistas y comunistas me dan tantas o más ganas de vomitar que los fascistas

La razón es la misma por la cual un pedófilo traidor me da tanto o más asco que un anti: la hipocresía.


Un fascista, un nazi, no es un hipócrita, hasta cierto punto. Puede ser un idiota, una persona irracional, ilógica, llena de odio y bronca, un ser detestable, pero admite sus intenciones. Uno entra a un foro nazi y sabe a qué atenerse, y si no, el idiota es uno. Su instinto fascista de reprimir toda opinión contraria es asqueroso, pero no inopinado.

En cambio, los nenes de 15 años que juegan a ser supuestamente “anarquistas” o “comunistas” al tiempo que proclaman la libertad de expresión y de discusión mostraron ser, una vez más, tan o más fascistas que los fachos. Mostraron una vez más su incapacidad para tolerar ideas opuestas y, verdaderamente, polémicas. Porque claro, es muy fácil defender la libertad de expresión cuando nadie dice algo que nos pueda ofender. Pero, ¿qué sucede cuando alguien lo hace? ¿Aunque nos parezca asqueroso, seguiríamos muriendo por defender el derecho de esa persona a decir lo que piensa? Pues no, claro que no. Por supuesto que no. ¿A quién se le puede ocurrir que la libertad de expresión es para todos?

Por eso:

NI FASCISMO NI COMUNISMO NI ANARQUISMO,

PEDO ACTIVISMO

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