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Nothing else ever

Política

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A veces creo que el universo político es, para el paedófilo, igual que para el padre de Libertad (¿o será que el papá de Libertad es paedófilo? xD): cualquier opción da lo mismo porque, para él, cualquier opción es igual de mala. Por “mala” entiendo que no representará sus intereses y postura como paedófilo. Por “mala” entiendo que sólo legislará y promulgará leyes que tiendan a reducir su liberta de expresión y que castiguen el pensamiento (prohibición de la posesión de pornografía infantil, del lolicón, aumento de la edad de consentimiento, reducción de las libertades individuales y de la privacidad, igualar pederastas con pedófilos, etc.). Por “mala” entiendo que, sin duda alguna, cualquier político de un partido x ante la pregunta de su opinión sobre la pedofilia dará un manual ilustrado sobre clichés, ignorancia y lugares comunes. Porque eso es lo que el votante quiere. Porque eso es lo que hace ganar votos, decir lo que la gente quiere oír.

¿Entonces? ¿A quién votar? Bueno, no creo en realidad que el hecho de ser paedófilo o no signifique, para la mayoría de nosotros, un determinante o un factor decisivo a la hora de depositar el voto en la urna. Principalmente porque no hay opciones, ya que todas son malas (aunque hay algunas que definitivamente son peores que las otras… no creo que nadie querría un partido fascista en el gobierno). Sin embargo, esta lógica se rompió en Holanda, donde el votante paedófilo SÍ tiene un partido que lo representa, el PNVD.

¿Qué es lo que busca un votante en el partido al que vota? Representación. Sentirse identificado –y no sólo ideológicamente- con aquellos políticos a los que le va a entregar su voto. Eso es difícil si pensamos que cualquiera que votemos, es tan ignorante y lleno de odio como la mayoría. Por eso envidio el caso de Holanda. Allí, los votantes paedófilos tienen una opción que representa sus intereses. Una opción que una vez en el gobierno, sabe que no se va a dedicar a vilipendiarlo públicamente (¿o es que hasta los políticos paedófilos se venden una vez llegados al poder? ¿Cumplirán sus promesas electorales el PNVD una vez en el poder? ¿O son más políticos que paedófilos?). Lo envidio y pienso si estará muy lejos el día en el que en cada país tengamos nuestro propio partido. Así habría alguien a quien votar por lo menos.

Por supuesto, un partido sólo basado en la sexualidad es chato, inconsistente y en definitiva, inviable. Pero el PNVD no es un partido ‘paedófilo’ per se, en el sentido de que sus objetivos son muchísimos más amplios. Tiene, y esto ya lo dijimos en el, creo, segundo o tercer post, una destacadísima agenda y programa liberal de izquierda que hace énfasis en las libertades individuales y el desarrollo social y cultural. Yo votaría al PNVD aún si no tuviera en su agenda los “controversiales” puntos acerca de legalizar la posesión –nunca nadie habló de la producción o distribución- de pornografía infantil y las relaciones con mayores de 13 años (¡cosa que ya es legal en España!). Esos son los únicos puntos “pedófilos” de su insigne agenda política. Sin embargo, la histeria y la manía de los medios de desinformación y de la gente agrandaron la pelota hasta límites insospechados. El hecho de que sus fundadores sean paedófilos, como vemos, se traduce tan discreta como sensatamente en su agenda. No abogan por la legalización del sexo con bebes (como si alguien quisiera eso) sino por puntos perfectamente razonables y que en muchos países del mundo existen en carácter de ley y sancionados por partidos políticos que de paedófilos no tienen nada. ¿Entonces?

Entonces nada. Ojalá hubiera más PNVD en un futuro. Y también otros grupos que representen los intereses de otros sectores minoritarios, por supuesto. Lo esencial, y esto me parece que nadie lo puede discutir, es que si vivimos en una democracia (y démosle la gracia a Dios y al Espíritu Santísimo por esto) TODOS tienen su derecho a expresarse políticamente, a votar a quién quiera, y a sentirse representados por el gobierno (aunque esto último ya es más complicado porque entra en juego cuestiones relacionadas con la definición, ventajas, problemas e implicaciones de la democracia y ese es un tema bastante complejo. Uno se podría preguntar, por ejemplo, si todos deberían sentir que el partido gobernante representa su opinión o si sólo la mayoría, o si éste debería representar a todos o a la mayoría u otras cuestiones tan complejas como profundas).

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