All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

“Whatever you love, you are”, de Dirty Three

Whatever you Love, you are

Dirty Three –un trío australiano de violín, guitarra y batería- le presta atención en su disco de 2000, “Whatever You Love, You Are” a la rama del post-rock ubicada un poco a las antípodas de Tortoise: mientras que la música de estos es, ante todo, extremadamente rítmica (producto de sus influencias del minimalismo la electrónica y el dub), los Dirty Three le ponen especial énfasis a la melodía, especialmente las melancólicas, los climas reposados, soñadores y, salvo excepciones, frescos, elegantes, bucólicos (la excepción es la tristísima “Some Summers They Drop Like Flys”). En Whatever You Love el violín es el verdadero protagonista, y en “Some Summers…” se dedica a lamentarse (insistente y cansadoramente) mientras pinta una especie de melodía oriental. En “I Really Should’ve Gone out Last Night” (el mejor tema del disco, lejos) es mucho más claro, luminoso y accesible, en una canción que abre y cierra con arreglos de cuerdas dulcísimos. “I Offered It up to the Stars & the Night Sky” parece una pieza de post.rock convencional, llevada casi únicamente por la batería y un violín mucho más desquiciado, con el “in crescendo” y un tono “épico” típico en algunas bandas del género (ciertamente no en Tortoise). “Some Things I Just Don’t Want to Know” es curiosa porque elude casi conscientemente tanto el ritmo como la melodía (excepto hacia el final), y es tal vez por eso que está entre lo mejor del disco, además de ofrecer un fresco claro y dulce dado por panderetas y campanas acompañadas de percusiones mínimas y violín de fondo que de vez en cuando deja escapar una tímida y gentil melodía. El tono es muy gentil y amable, casi dulce. “Stellar” es casi la continuación del tema anterior, ya que también le escapa a la melodía y al ritmo, pero con una presencia mucho más notable del violín y la batería y un tono aún más relajado aunque menos dulzón. Casi como la sobremesa después de una cena feliz bajo las estrellas. “Lullabye For Christie” es la pieza más ambiental –y posiblemente la segunda mejor- del disco, casi como contemplar el mar de noche bajo un cielo despejado de estrellas brillantes (piensen en la tapa del álbum). Es ciertamente el fragmento más gentil y amable de un disco ya de por sí amable y gentil. Posiblemente la primera y la tercera canción sean las peores por buscar la canción más triste del mundo no a la luz de las estrellas y en el campo bajo la luz de la luna sino en ambientes más desesperados, insistentes, obvios y agotadores.

Dirty Three a diferencia de Tortoise, proviene de otra escuela del post.rock: sin excesivas pretensiones intelectuales, sin un fuerte componente rítmico, su música engaña y no parece ser una pieza de rock avant-garde, sino el simple lamento de alguien llorando en el fin del mundo.

Written by porlaverdad3

20/05/2009 a 18:56

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