All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

“What Burns Never Returns”, de Don Caballero

What Burns Never Returns

Mi primera crítica con respecto a What Burns Never Returns (“lo que arde no regresa”) fue bastante naïf. O más bien, bastante irresponsable. Irresponsable por varias cosas, la principal fue por no haberle dado suficiente tiempo, por no haberlo escuchado lo suficiente como para emitir una opinión sensata. Pero es que se me hacía imposible sumergirme en esa marejada de guitarras y ritmos quebradizos que cambiaban todo el tiempo. A mí, acostumbrado a gustar de la música repetitiva, se me hacía intolerable un disco cuyas estructuras y ritmos estaban en constante cambio, sin encontrar jamás un ancla, un loop, un leif motiv, con guitarras que variaban constante y eternamente, en una peregrinación sin fin buscando -me pareció en ese momento- absolutamente nada: cambiar por cambiar. Así, su música rock extremadamente compleja se me antojaba huidiza porque no encontraba nada de qué agarrarme: todo estaba en constante cambio. Y el ritmo, bueno, el ritmo no existía. Y si bien a veces prefiero la melodía antes que el ritmo, en general mi corazoncito se inclina más por la música rítmica y repetitiva antes que por la melodiosa.

Pero la verdad, es que no lo había escuchado bien. No me había gustado porque no lo había escuchado bien. No me había gustado porque no encontraba melodía, ritmo, no encontraba nada de qué sostenerme. Pero, una vez que le volví a prestar la oreja y a redescubrir, encontré tímidas melodías y tímidos ritmos surgiendo en esa marejada de guitarras. Pero pasa que Don Caballero, pareciera que le tuviera un pánico, un temor cerval a la melodía y al pop: apenas descubren la canción más perfecta del mundo (como a los 2:05 minutos de “June Is Finally Here”, como a los 2:50 de “Slice Where You Live Like a Pie”, como a los 1:55 de Room Temperature Suite”) la abandonan como si se sintieran avergonzados de ser tan pop, como si esa melodía perfecta fuera señal inequívoca de “haberse vendido”, de ser “mainstream”, de “ser unos vendidos”. Don Caballero le tiene pánico a las melodías perfectas.

Y lo más gracioso, es que en este disco las descubren casi por casualidad. Tienen una facilidad increíble para encontrarlas. Pero, apenas la descubren, la abandonan. Acá podríamos preguntarnos si porque no la saben manejar o por una decisión consciente. Escuchándolos tocar, no quedan dudas de que es por lo segundo. Hay excepciones: si bien los 3 primeros minutos de los 9 de “Don Caballero 3” son totalmente arrítimicos después la banda se va acomodando y a desarrollar una canción, “In the Absence of Strong Evidence to the Contrary, One May Step Out of the Way of the Charging Bull” y “Delivering the Groceries at 138 Beats Per Minute” son casi completamente rítimicas (no sé cómo no las descubrí la primera vez que las escuché) y “Slice Where You Live Like a Pie” bellísima. “Room Temperature Suite” sigue la buena senda. Acá hay melodías, hay material, sólo hay que descubrirlo. Por eso, no es un disco fácil: requiere atención y dedicación, pero el que busca encuentra. (Y sí, es “math rock”, su líder sacó un disco excelente con Battles, todo lo que quieran)

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Written by porlaverdad3

13/08/2009 a 07:27

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