All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

ALGUNOS PAIDÓFILOS ME DAN ASCO (importante leer)

 

Es entendible que la gente deteste a los paidófilos.

 

 

 

 

 

 

Desde hace mucho tiempo en realidad que se me viene a la mente una y otra vez la misma cuestión, y sólo ahora me siento capaz de volcarla al papel: si continuar con este blog es lo correcto. Si, de hecho, este blog es lo correcto.

 

 

La cuestión es esta: no me siento identificado con la “comunidad paidófila”, sea lo que sea eso. Algunos autoproclamados “paidófilos” me dan asco. Me da asco, pena y bronca que muchos que se dicen “paidófilos” o “girl lovers” no pasen de simple abusadores. Que no amen a las niñas. Que no les importen en lo más mínimo los niños. Me da asco, pena y bronca por muchas razones: porque le dan parte de la razón a los antis, porque ensucian la hermosa palabra “girl lover”, porque constituyen una desgracia y una vergüenza no sólo para los verdaderos paidófilos sino también para la humanidad toda.

 

Me da asco formar, supuestamente, parte del mismo grupo que habitan seres tan despreciables y asquerosos. Porque, cuando uno dice “paidófilos” está diciendo todos los paidófilos, no “algunos paidófilos”. Habría que crear otra palabra, que no esté manchada por sus existencias…

 

Pero es que, pensándolo bien, todos somos humanos. Todos formamos parte del mismo grupo que mata al inocente, viola al indefenso, roba al pobre, tortura al diferente, engaña, miente y corrompe, contamina y prostituye. Todos somos humanos y todos formamos parte de la misma especie que integraron Hitler o –para qué irnos al paroxismo- cualquier político local.

 

Pero es que, ser humanos no nos vuelve asesinos ni corruptos. Formar parte de la misma especie que Hitler no nos vuelve Hitler. De la misma manera, ser paidófilos no nos vuelve violadores. Formar parte del mismo grupo que esos lamentables especimenes no nos hace iguales.

 

¿Entonces? Entonces como ya dije habría que crear otra palabra, para que con el tiempo vuelva a ser manchada de nuevo, con estólidos proclamando ser lo que nunca fueron…

 

 

Sinceramente me da pena que cuando digo “pedófilos” esté incluyendo en esa palabra a todos los paidófilos, del mismo modo que cuando digo personas esté incluyendo a todas las personas. Cada vez que aparece “paidófilos” en cada oración de cada texto de este blog debería decir “algunos paidófilos”. Pero eso sería excesivamente engorroso y molesto…

 

 

 

 

Muchas veces pensé en si debería cerrar el blog, al ver que muchos violadores y abusadores proclamaban ser “paidófilos”. Notaba que yo no tengo nada que ver con ellos. Entonces, ¿para quién escribo? ¿Para ellos? ¿¿A quién estoy defendiendo?? No. Jamás escribí el blog para esos. Jamás. Este blog fue siempre, y ante todo, algo para mí, para expresarme. Luego, para ciertas personas que están en contra de cualquier sufrimiento de los niños. Y luego, para darle voz a todos, esté de acuerdo con ellos o no. Yo no estoy de acuerdo con el 80% de los comentarios de los que firman el blog. Pero sin embargo los permito porque, me desagraden o no, tienen derecho a dar su opinión, sea anti o paedo, esté yo de acuerdo (después de todo, ¿quién soy yo? ¡sólo una persona!) o no.

 

Cerrar el blog sería, ante todo, un acto de pusilanimidad.

 

Un gesto de derrota ante, no sólo los antis, cuya vida consiste en el odio, sino también un gesto de “aceptación”, a aquellos que se dicen paedos pero son abusadores. Sería rebajarme a que me afectaran. A que dictaminaran mis actos. A que influyeran en lo que hago o no hago.

 

Yo no les debo nada. Yo no escribo el blog para ellos. Yo no escribo el blog para aquel que abusa de un niño. Yo no escribo el blog para aquel que le hace daño a una niña. Yo, a lo sumo, les daré la posibilidad de opinar (sí, opinar), pero jamás escribí para ellos. El problema es que, todo lo que uno hace tiene el riesgo de ser usado para el mal. Clemente de Alejandría escribió:

 

“Lo más prudente es no escribir sino aprender y enseñar de viva voz, porque lo escrito queda” y luego “escribir en un libro todas las cosas es dejar una espada en manos de un niño”

 

Borges notó:

 

“El maestro elige a sus discípulos, pero el libro no elige a sus lectores, que pueden ser malvados o estúpidos”

 

 

Lamentablemente –o no, tal vez. Me gustaría saber que logré arrancar a alguien del mal- no puedo elegir a mis lectores. Pero creo que, leyendo esto, sabrán con certeza si mi blog es para ustedes, o no.

A %d blogueros les gusta esto: