All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Porqué a la gente le importa muchísimo la “libertad de expresión” a la hora de insultar y golpear pedófilos pero le da un bledo la misma cuando los pedófilos son censurados y callados

Con respecto al tema de la S.909, de la que ya hemos hablado acá y cuya importancia exageré en la pasión de la buena noticia, todavía me sigue sorprendiendo cuánta gente dice que el proyecto de ley que planea extender la definición de crímenes de odio a los crímenes debido a razones de sexualidad, “coarta la libertad de expresión”. No es mi interés discutir si verdaderamente lo hace o no, pero la cuestión es la siguiente: Esa misma gente que de repente “lucha por la libertad de expresión”, son exactamente los mismos que luego luchan para que los pedófilos sean censurados, para que se cierren blogs y páginas totalmente legales, como este blog o como visionsofalice, para que los pedófilos no puedan hablar, opinar ni comentar, para acallarlos total y absolutamente. ¿Hipocresía? Yo me pregunto, esta gente que de repente ve su “libertad de expresión” amenazada, ¿dónde estaban cuando ilegalizaron el lolicón en los EEUU? ¿Dónde estaban cuando un hombre fue a la cárcel por poseer comics eróticos de lolicón? ¿Dónde estaban cuando otra persona fue condenado a DIEZ AÑOS en prisión sencillamente por haber escrito en su DIARIO ÍNTIMO sus deseos sexuales para con un infante? ¿Y dónde están ahora cuando los blogs y opiniones de pedófilos son sometidos a la más estricta censura? ¿Eh? ¿Dónde?

Me parece que el problema es que tienen una definición de libertad de expresión un poco distinta a la mía, al menos. Para mí, la libertad de expresión es, al menos, para empezar, PARA TODOS, no solamente para algunos. Esta gente, que ahora lucha contra la S.909 alegando “censura”, no vacila EN LO MÁS MÍNIMO EN CENSURAR. Esta gente que lucha contra la censura es, paradójicamente, la que más la practica. Estas personas son las que no discuten en absoluto que manifestaciones artísticas cuya temática es la paidofilia o pornografía totalmente inocua –como puede ser el lolicón- sean censuradas sin miramientos. Para ellos, libertad de expresión es un término relativo. Relativo a quién lo dice, porqué lo dice, qué dice, y, por supuesto, a si eso que dice no me molesta en lo más mínimo. Al final, la libertad de expresión sólo vale, como siempre, cuando el otro no dice nada que no sepamos todos.

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