All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Un arte en extinción: la música (o porqué la gente ya no la escucha más)

leave a comment »

Uno de los artes que sufrió mayor crecimiento (en términos de cantidad) a partir del siglo XXI fue la música. Con el Internet y toda la historieta que ya no sabemos (el mp3, el reproductor portatil, los p2p, taringa) la gente tiene a su disposición, virtualmente, toda la música jamás grabada. TODO se puede, técnicamente, conseguir en la web: desde aquel disco extremadamente raro que sólo vendió dos copias hasta el último hit de la banda de moda.

Vivimos unos tiempos, entonces, de extrema abundancia musical. La gente está inundada de música: con el mp3 por la calle, el equipo de audio en la casa, la computadora mientras se chatea, la gente puede tener a su disposición música prácticamente adonde quiera que vaya, aún debajo del agua.

Por su parte, ahora que “cualquiera puede tocar la guitarra”, las bandas independientes o underground se multiplican (esto no es nuevo) a velocidades siderales, todos los días aparece la nueva bandita dispuesta a “romperla” y casi no hay persona que quiera hacer música, y no la haga. Hoy en día, el que no hace música es porque no quiere: sólo basta bajarse un sencillo programa de Internet para empezar a componer desde la compu.

Entonces, todo esto lo sabemos, hay más bandas, más canciones, más discos, más artistas, mucha, mucha, muchísima basura (esta es otra cuestión), algunas cosas que valen la pena, existe la posibilidad de escuchar música donde quiera que estemos y estemos haciendo lo que estemos haciendo (algo que, si lo piensan, no pasa con ningún otro arte: uno no puede ver una película o leer un libro mientras estudia o hace las tareas del hogar). Hay, entonces, una plétora de música. El problema es que ya no se la escucha: se la CONSUME.

La diferencia es abismal. Hoy en día, la música es un mero producto de masas. Se la pone de fondo para chatear o mientras navegamos por Internet, se la pone de fondo mientras hacemos las tareas del hogar, estudiamos o jugamos a los videojuegos, mientras viajamos en colectivo o en tren, para relajarnos o para concentrarnos: NUNCA para escucharla. A la música ya no se la escucha. Es mero fondo, ruido de fondo que nos hace más amena la vida. La ponemos de fondo mientras chateamos o navegamos por Internet o hablamos con un amigo. Es un mero accesorio decorativo, para decorar el ambiente. Ya no es, entonces, un arte sino una “artesanía”: su objetivo no es ser consumida como arte sino simplemente “adornar”, “embellecer”, “ambientar”. Brian Eno estaría contento. Es el triunfo definitivo de la música ambiental.

Por supuesto, esto dentro de cierto contexto. La música bailable, existe y seguirá existiendo y la gente seguirá bailando con ella. Los recitales, también. Pero, uno va a bailar una vez a la semana y a un recital una vez al mes. El resto del tiempo lo que tenemos son estos meros sucedáneos, circulitos redondos de plástico con un agujero en el medio o archivitos de computadora con un rayito amarillo sobre un rombo blanco.
Y en este contexto, la gente tiene cantidades absurdas de música. He hablado con gente que dice que tiene miles, decenas de miles de canciones en la computadora. Veinte, treinta, cincuenta, cientos de gigabites de música. Miles de discos. Cientos de miles de canciones. DVDs enteros repletos de música. Música y más y más y más y más y más música. Rodeados, inundados, subordinados.

Música que difícilmente es escuchada. Si se la “escucha” es una o -a lo sumo- dos veces mientras se navega por Internet, luego la carpetita de mp3s se archiva y a bajar otro disco. Es así. LA MÚSICA YA NO SE ESCUCHA MÁS, TAN SÓLO SE LA CONSUME (comprándola -hoy en día un anacronismo- o bajándola de Internet).
Es por todo esto que este blog siempre se plantó como una RESISTENCIA ANTE EL AVANCE DE LA BANALIDAD, DE LA TRIVIALIDAD MUSICAL. Este blog, siempre enhiesto contra lo que juzga injusto o peligroso, siempre marcó su posición de FIRME REPUDIO a la TRIVIALIZACIÓN DE LA MÚSICA.

LA MÚSICA ES PARA SER ESCUCHADA. Y en este contexto de sobre-abundancia, de sofoco musical, lo esencial, más que nunca, es CONSUMIR MENOS Y ESCUCHAR MÁS. Dejar de bajar tantos discos a lo pabote. ¿Para qué, si después no los escuchás nunca? Bajá menos y ESCUCHÁ MÁS. Verdaderamente ESCUCHÁ lo que te bajás. No consumás porque sí. Es una pérdida de tiempo y dinero. Es cierto, Internet nos permite bajar cientos de discos en unas horas, pero, ¿¿REALMENTE NECESITAMOS TANTO?? ¿CUÁNTAS VECES VAS A ESCUCHAR ESOS DISCOS? ¿DOS VECES, A LO SUMO?

¿Dónde quedó esa costumbre de acostarse en la cama o tenderse en el sillón, calzarse los auriculares y verdaderamente DISFRUTAR del sonido? ¿Es un anacronismo, ya? Las épocas de cinco amigos alrededor de un tocadiscos escuchando maravillados el último LP de los Rolling Stones ya quedaron lejos, lejísimas en el tiempo. Pero algo se puede revivir. La magia de verdaderamente disfrutar de la música prestándole atención todavía está y se puede recuperar y esa maravilla de descubrir (o redescubrir) ese tema que nos vuela la cabeza es una de las experiencias más gratas que nos puede brindar este arte.
Si quieren una crítica más literaria de este problema pueden leer el cuento de Bradbury intitulado “El asesino”

Written by porlaverdad3

21/02/2010 a 18:39

Publicado en Reflexiones

Tagged with

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: