All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Crónicas EXTREMAS de porlaverdad3. Hoy: me como un pancho mientras espero el tren. Las dudas a la hora de elegir mayonesa o mostaza.

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Las cosas de la vida (tantas buenas como malas, ya que las hay de ambas clases y quién puede negar haber sufrido –Dios no quiera- tanto desgracias, algunas, es cierto, de las denominadas popularmente “con suerte”, pero otras lamentablemente “sin suerte” –aunque esto no se diga o por lo menos yo jamás lo escuché-, a las que hago especial referencia cuando hablo de “cosas malas de la vida”; como asimismo haber gozado momentos de alegría, de felicidad, los cuales constituirían la parte de “cosas buenas de la vida”) a veces lo llevan a uno a necesitar un medio de transporte, ya sea un auto, una moto, una motoneta, un colectivo, un subte, una bicicleta, un avión, un bimotor, una lancha, un barco, un monopatín o un tren. En mi caso, no necesitaba ni un auto, ni una moto, ni una motoneta, ni un colectivo, ni un subte, ni una bicicleta, ni un avión, ni un bimotor, ni una lancha, ni un barco, ni un monopatín, sino un tren. Así que fui al lugar por el cual se puede, primero abonar (tanto con el importe justo como con un billete, lo cual tiene la ventaja de que, si por ejemplo, uno no cuenta con monedas igual puede ubicarse en una fila, esperar algunos minutos a que avance y luego darle un billete –de dos, de cinco, de diez, de veinte, de cincuenta o de cien, o cualquier combinación entre las seis denominaciones- a la señora o señor que atiende en la ventanilla e indicarle nuestro lugar de destino, y luego de esperar algunos segundos, en general nunca más de diez, recibir, por debajo del vidrio –que cuenta con una abertura para el caso- que nos separa a ambas personas, el boleto que nos permitirá, ahora sí, acceder al tren en calidad de legítimo pasajero, junto con el cambio correspondiente, debiendo uno sólo agarrar ambos –el boleto y el cambio correspondiente- y retirarse de la fila para darle la posibilidad al que está detrás nuestro de poder adquirir también su pasaje, y también para poder dirigirnos hacia el tren que corresponde a nuestro viaje ) el boleto que me permitirá ingresar al tren, para luego esperar, ya en el andén, rodeado de humo de hamburguesas y chorizos, olor a pizza y cumbia con el volumen alto, a que el bendito tren llegue de una buena vez.

Written by porlaverdad3

12/03/2010 a 16:02

Publicado en Miscelanea

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