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Nothing else ever

Pablo Santiago: “Alicia en el lado oscuro”

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Este escritor y periodista español inicia su libro con esta frase “El cariño o amor por los niños, que supone literalmente la palabra de origen griego ‘pedofilia’ sirve para nombrar a uno de estos peligros que acechan a los más pequeños” y critica a la sociedad al decir que no se le da a los niños, “una buena arma para protegerse de los pedófilos”. Ya pueden imaginarse el resto. (en realidad ya desde el título se pueden imaginar el resto: el “lado oscuro” es la paidofilia según Pablo Santiago)

Santiago jamás se pregunta si la paidofilia es una enfermedad. Con grandiosa ironía reseña todos los estereotipos (página 172) que se le achacaba a la homosexualidad: que era una malformación al nacer, una perversión, una corrupción, un defecto hormonal, un tercer sexo… Y luego vuelve a repetir esos mismos prejuicios (nada más que ahora con convencimiento y no como mera nota histórica informativa) contra la paidofilia. Solamente cambia los nombres. A su favor hay que decir que reseña –muy brevemente- aquellos que creen que esta orientación sexual no es una enfermedad, pero solamente por algo así como nobleza obliga. También tiene un capítulo (el nombre es exagerado) a describir lo que los paidófilos dicen acerca de ellos mismos, pero su extensión es proporcional a la importancia que le atribuye: no más de dos página en un libro de más de 400. En 423 páginas, solamente dos dedicadas a que los paidófilos puedan decir lo que piensan. Suficientes para quedar como progresista, claro.

La ironía no se detiene allí. Critica a autores por exponer su propia visión personal al asunto sin argumentar, pero en el libro Santiago jamás argumenta, tan solo expone puntos de vista, pero en cambio ofrece muchos adjetivos acerca de los paidófilos: aberrantes, enfermos, pervertidos (aberrante es su favorito).

La sección sobre paidófilos históricos es sin duda interesante (la titula “sospechosos de pedofilia”) y una buena fuente de información, al igual que la información sobre la paidofilia histórica.


El tercer capítulo, tal vez el más interesante para nosotros, sirve como una suerte de compendio donde Pablo Santiago (en esto hay que reconocerle su notable esfuerzo bibliográfico y de recopilación de información) apunta las distintas teorías, facetas y características de la paidofilia, el abuso infantil, etcétera. Sería como el enfoque más “clínico” del asunto y en donde el autor revela decididamente su opinión: como Judith Levine (otra progre), abomina de la “histeria social” provocada por la paidofilia, pero jamás la deja de considerar una enfermedad o una perversión sexual. Tampoco jamás considera la posibilidad de una relación consentida entre un adulto y un niño. En este compendio que hace a veces introduce adjetivos, opiniones personales, y otras no. Creo que esto es un acierto, porque nos deja ver el verdadero pensamiento del autor (por mucho que estemos en desacuerdo con él) y nos da una crítica (algo que casi no existe) sobre la literatura científica del tema. Critica los estudios que se hicieron, los informes y las distintas caracterizaciones de los paidófilos.

En el capítulo sobre “pedofilia y religión” cita esta joyita: “La mayoría de los delitos sexuales contra menores los cometen sacerdotes que no son pedófilos estrictamente hablando, sino personas no enfermas” Es decir, que alguien que abusa de un niño no es un enfermo. Un pedófilo sí.

Para Pablo Santiago, qué duda cabe, la homosexualidad es una “identidad sexual”, en cambio la pedofilia es una enfermedad, una perversión.


Luego de leerlo, me parece que sería injusto decir que su autor no se ha informado y no ha investigado el tema (tanto más injusto teniendo en cuenta que fue detenido por presunto intercambio de pornografía infantil). Seguro que investigó y no hay dudas de que lo hizo honestamente (lo repito, el libro tiene un amasijo de posiciones y posturas muchas veces encontradas excelente). El problema es que, por más que uno investigue, los prejuicios no se dejan de lado (o tal vez precisamente por eso). Para los no pedófilos interesados en el tema, este libro es lectura obligatoria. Para los pedófilos, se siente como un libro a mitad de camino.

Una respuesta

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  1. Hola, una consulta. ¿Sabe dónde puedo descargar este libro gratis y en español?

    Anónimo

    13/09/2014 at 04:07


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