All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Archive for septiembre 2010

Después de decir que la censura a los paidófilos era un tema “complicado”, Indignado publica su lista de otras cosas “complicadas”

Complicadillo

El derrame de petróleo en el golfo de México: Es un
tema
complicado. Yo sé que hay muchas aves y peces muertos y que probablemente sea uno de los peores desastres naturales de la historia, pero hay que tener en cuenta que para una empresa no debe ser fácil limpiar todo eso sin pérdidas económicas, que los errores pasan y las empresas no son culpables por un pequeño descuido que le puede pasar a cualquiera. Los que exigen que BP pague por lo que hizo tendrían que tener en cuenta que es un tema complicado.
 
 
 
 
 
 
 

Un temita complicado según indignado

La pobreza en África: Seguramente muchos sehorrorizan ante las imágenes de niños desnutridos y se preguntan porqué nadie hace nada para evitarlo, pero hay que tener en cuenta que es un tema complicado. Imagínense, darle de comer a todas esas personas, ¿quién pondría la plata, cómo se haría la distribución? Aparte, en África, en el medio del desierto o la selva, sin rutas ni conexiones wi-fi. Es una cuestión complicada, no hay que apresurarse.
 
 
 
 
 
Las torturas en Irak: Si nos apresuramos a juzgar podríamos decir que los militares estadounidenses que matan el tiempo en el desierto torturando musulmanes son unos de re mil putas, pero no hay que prejuzgar. ¿Cómo se sentirían ustedes estando 24horas en un desierto, muertos de calor, sin nada que hacer? La sensación debe ser terrible. Aparte, uno ve los irakies y son todos iguales, ¿cómo diferenciar un terrorista de un pobre tipo que quedó en el medio de un tiroteo? Estos chicos estadounidenses están influidos por un montón de factores, y el hecho de que torturen a personas no significa que el tema sea sencillo. No, es muy complicado y no hay que apresurarse a juzgar. Bastante complicado.

No hay que apresurarse a juzgar

Inland Empire: ¿la mejor película de la década?

No hay mucho que pueda decir sobre la experiencia cinematográfica más intensa que ofrece el cine en esta década (y posiblemente en la historia). No sólo es una película, IE es un poema visual, una película de terror, un musical, un drama, una comedia, un thriller, la alucinación de un demente; es cliché, experimental, vanguardista, nostálgica, retro, conscientemente naïf; es incoherente, obscura, ininteligible, extrañamente coherente, sólida; no tiene trama, su trama lo es todo; ¡la música!; ¡los efectos de sonido!; ¿me olvido de las actuaciones?; los personajes terciarios (¿) son mejores que los secundarios, y casi tan gloriosos como los protagonistas (magnífica Laura Dern); el psicoanalista; la vecina del final de la calle al principio de todo; ¡los conejos!; los juegos de luces y sonido; el CINE.

Inland Empire es CINE, y una experiencia que trasciende el cine. Si leyeron lo de arriba y notan que en algunas palabras me contradigo no es mi error: es que IE es contradictoria como toda obra de arte GIGANTESCA. IE es colosal, abarca el cine y lo supera. Si hay una película que merece el calificativo de “cine puro” es Inland Empire.

Written by porlaverdad3

26/09/2010 at 17:55

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Típicas mentiras de los medios masivos de comunicación contra los pedófilos

“Los pedófilos abusan de niños”: Falso. La mayoría de los paidófilos son personas normales atraídos sexual y/o emocionalmente por niñas o niños, pero que no abusan ni tienen relaciones con ellos. La mayor parte controlan su sexualidad no llevan a la realidad su orientación sexual. Como cualquier persona normal, pueden controlar su sexualidad (hay algunos pocos que no, evidentemente, pero son pocos y no sirven como generalización) y ponen por encima de todo el bienestar de la niña. Un paidófilo común y corriente en general jamás mantiene relaciones sexuales con niñas y (pregúntenle a cualquiera) prefiere una relación de amistad, cariño y compañerismo.

“Los pedófilos sólo sienten una atracción sexual”: Falso. Un paidófilo puede ser alguien que se enamoró de una niña de 10 años y que por razones éticas no mantiene relaciones con ella. Como un heterosexual o un homosexual, un paidófilo puede enamorarse románticamente de una niña, el que exista atracción sexual no significa que no la quiera ni la aprecie. Parece ridículo tener que aclarar esto, pero atracción sexual no es lo mismo que amor y tampoco son opuestos. Que un paidófilo se sienta atraído sexualmente por las niñas no significa que no las ame ni las quiera, son dos cosas totalmente separadas el deseo sexual y la atracción romántica.

“Los pedófilos buscan hacerle daño a los niños”: Repulsiva mentira. Esto es asquerosamente falso. Porque hay algunos que efectivamente le hacen daño a los niños, eso de ningún modo sirve como generalización. Del mismo modo que hay heterosexuales que violan o golpean mujeres, hay también paidófilos que violan y golpean niños, pero eso de ningún modo significa que sean la mayoría, todo lo contrario: son una pequeña y detestable minoría. No sirve la generalización, es completamente injusto decir que porque alguien daña a un niño, todos lo hacen, es mentira e indignante.

“Los pedófilos andan constantemente buscando ‘presas’ para abusar de ellas”: Una vez más, generalización berreta. El hecho de que unos POQUÍSIMOS busquen niños para abusar de ellos, de ningún modo significa que un número significativo lo haga. Esto es producto del típico estereotipo promovido por los medios masivos de comunicación en donde se busca hacer ver a los paidófilos como degenerados siempre al acecho de sus presas infantiles. Esto no es más que eso: un estereotipo. Como dije, un paedo es una persona normal que le excitan las niñas, pero eso no significa que no pueda controlarse o que ande siempre buscando nenas a las que manosear. La mayoría tiene hermosas y sólidas amistades con niñas que de ningún modo osarían mancillar.

“La mayoría de los pedófilos son homosexuales”: Falso. Según mi propia experiencia y la encuesta que hice en el blog la mayor parte de los paidófilos son heterosexuales. Homosexuales y bisexuales hay en partes parecidas.

“La mayoría de los pedófilos tienen problemas mentales y/o sociales”: La mayoría de los pedófilos son personas normales con vidas normales. Que alguien se excite con niñas (o niños) no lo hace inmediatamente mejor o peor persona, y del mismo modo, eso de ningún modo significa un problema mental, emocional o social. La mayoría son gente totalmente normal cuya única diferencia es su atracción. Es imposible generalizar: hay de todo, como en cualquier grupo humano. Inteligentes, idiotas, bondadosos, egoístas, boludos, garcas, hay de todo, progres, fachos: es imposible generalizar, no hay nada que diferencia a un paidófilo del resto más que su orientación sexual. No existe ninguna evidencia en absoluto de que haya mayor presencia de enfermedades mentales en paidófilos que en otras personas.

“Los pedófilos buscan justificar sus abusos con pelotudeces como esta”: Me imagino que dirán. Es cierto, algunos paidófilos (aquellos pocos que sí abusan) intentan justificar su conducta. Esto de ningún modo sirve como generalización. Esto no es una justificación de nada. Esto es la pura de verdad (y de primera mano) sobre los paidófilos. La mayoría no abusa de niños y por lo tanto esto no justifica algo que, para empezar, no hacen. Esto tan sólo busca la comprensión y el entendimiento hacia personas con una atracción sólo sexual diferente. De ningún modo sirve como defensa hacia los abusadores. No, sirve tan como INFORMACIÓN hacia aquellos VERDADEROS paidófilos que aman a los niños, no los que aparecen en los medios masivos de comunicación o en la Barcelona, no el típico estereotipo que la mayor parte de la gente tiene en la cabeza cuando escucha la palabra “pedófilo” (sacerdote católico abusador, etcétera), no el estereotipo prejuicioso y mentiroso producto de gente que jamás en su vida conoció a un paidófilo de verdad, un tipo cuyo único “pecado” es masturbarse pensando en niños (porque sí, esa es la verdad), pero jamás tocaría a uno en la vida real. Sinceramente, no hay absolutamente nadie que les vaya a decir algo sobre el tema con mayor conocimiento de causa. En ningún lado van a encontrar algo tan de primera mano como esto. Basta de mentiras, de estereotipos, de prejuicios y de monigotes ridículos. Basta de generalizaciones. La verdad, si prefieren escuchar al tipo del noticiero de las nueve hablando como si en su puta vida supiera lo que dice, háganlo. Si prefieren la verdad, de alguien que sabe lo que dice, visiten este blog y piensen. Piensen por sí mismos.

La demonización de los paidófilos en la actualidad (continuación)

 

Hace algunas semanas afirmé que las causas de la actual degradación moral espiritual y psicológica de los paidófilos era consecuencia de múltiples causas, pero sólo mencioné una: la aparición de una falsa disyuntiva entre proteger a la infancia ó respetar a los paidófilos, con un “ó” excluyente, donde las opciones son presentadas como opuestas, imaginando que no se puede elegir una sin desechar por completo la otra. Tratemos de expandir y llegar hasta el centro del asunto.

Foucault argumenta en su Historia de la sexualidad que más que reprimirse durante siglos, la sexualidad fue intensificada, perseguida, administrada, el poder (burgués) la convirtió en piedra filosofal de la (de su) esencia humana y clave de la prosperidad. Más que una represión hubo una distribución y solidificación de la sexualidad.

En el siglo XIX, la sexualidad es perseguida hasta en el más ínfimo detalle de las existencias; es acorralada en las conductas, perseguida en los sueños; se la sospecha en las menores locuras, se la persigue hasta los primeros años de la infancia; pasa a ser la cifra de la individualidad, a la vez lo que permite analizarla y torna posible amaestrarla.

Lo importante es que el sexo no haya sido únicamente una cuestión de sensación y de placer, de ley o de interdicción, sino también de verdad y de falsedad, que la verdad del sexo haya llegado a ser algo esencial, útil o peligroso, precioso o temible; en suma, que el sexo haya sido constituido como una apuesta en el juego de la verdad.

(El subrayado es mío)

Estas dos citas podrían resumir la tesis presentada en el primer volumen de su “Historia de la sexualidad”.

Dos de las vertientes que sigue el poder en su búsqueda por regular y administrar la sexualidad son: la asunción del cargo de tutor, censor y gerente de la sexualidad infantil; y el proceso de “psiquiatrización” de las variaciones sexuales. Pero además, y esto es lo importante según Foucault, la “sexualidad” pasa a ser un dispositivo, un componente esencial de la persona, del individuo, cuyo sano y normal desenvolvimiento es potestad del Estado.

En esta intersección entre la sexualidad entendida como poseedora de una especie de verdad íntima y suprema, el avance del poder sobre la sexualidad, y la psiquiatrización de los “perversos” es donde debe entenderse la demonización de los paidófilos.

Según la concepción general de la sociedad, el paidófilo vendría ser aquel que altera, vulnera, afecta –intensamente y de por vida- la sexualidad de la persona, siendo la sexualidad de la persona “cifra de la individualidad”, en palabras de Foucault. Si la sexualidad es la cifra de la individualidad y el paidófilo mancha, tergiversa, destruye esa suma, ese resumen, esa esencia de la persona, entonces sólo es entendible la denigración y la persecución.

Incluyo aquellos que tan sólo fantasean, con sus fantasías, con sus sueños y deseos, manchan, ensucian, de manera que sólo se puede calificar de esotérica, la “sexualidad infantil”: sus fantasías son mancha, son ataques a la infancia. Si la sexualidad, y el poder sobre esta, invaden la vida y no sólo la vida sino también los sueños y los intersticios entre los cuerpos, las personas, las fantasías y la realidad, entonces es coherente que un poder que reclama dominio sobre los sueños, juzgue a los sueños ilegales como un cuestionamiento, una transgresión de su soberanía. Si incluso los sueños de las personas se controlan, entonces los sueños ilícitos son censurables. Un poder que administra y regula la sexualidad en todos sus aspectos, en particular los regula en las fantasías privadas.

Si comprendemos que la sexualidad sea vista como cifra de la persona, que además sea controlada, administrada y observada por el poder, y que este vea a los paidófilos como transgresores de su dominio y destructores de esta clave vital, entonces es coherente la demonización de aquellos.

Sin embargo, existe un hecho clave, histórico: Foucault establece que esta concepción de la sexualidad tiene sus orígenes en el paso de una sociedad monárquica hacia una sociedad capitalista y burguesa, es decir, en el siglo XVIII, proceso que se extendió a lo largo del siglo XIX y XX con el psicoanálisis; mientras que la demonización de los paidófilos es un fenómeno relativamente reciente, ubicable sus inicios en la segunda mitad del siglo XX.

Ahí tenemos un importante desfase temporal. Si la regulación de la sexualidad como cifra de la persona y la psiquiatrización de los perversos son fenómenos que llevan ya varios siglos, ¿cómo se explica que la demonización de los paidófilos sea tan reciente en comparación? Es evidente que algo más se hace necesario a la hora de explicar este fenómeno. De por sí solos, la protección a la infancia, la intensificación de la sexualidad y la psiquiatrización de los perversos no alcanzan a explicar el odio hacia las personas paidófilas. Entonces es claro que hay que buscar un elemento más, algo que haya cambiado, algo que surgió hacia mediados del siglo XX y que antes, en los inicios de este dispositivo y de este discurso no existía.

Ese algo son los medios masivos de comunicación.

Hacia la década del 70 y 80, los medios de comunicación, con la televisión a la cabeza, empezaron a cubrir con enfática indignación casos terribles de secuestros de niños, de violaciones, de asesinatos de menores. Las imágenes y el discurso eran impactantes: ¿quién sería capaz de hacer algo así?, preguntaba con cara de perro el presentador del noticiero. ¿Dónde residía la causa? Los medios de comunicación no tardaron en encontrar una respuesta:

Es evidente que si alguien comete las peores atrocidades con un niño es porque algo evidentemente perverso, fallado reside en su individualidad, en su persona; y si la sexualidad es la clave, la cifra, de una persona, sólo es lógico que su sexualidad sea la causa de ese defecto.

Este es el razonamiento, la deducción lógica que llevó a que millones, decenas de millones de personas creyeran de repente que si alguien viola asesina o tortura un niño es a causa de su sexualidad, que ser pedófilo es la causa, la razón de ese comportamiento infrahumano. Los medios necesitaban un motivo, una razón, y para ellos, la razón era ser paidófilo. Y promovieron, difundieron e impulsaron esta mentira.

Por supuesto que los medios de comunicación no razonaron estos sofismas: una conclusión no tiene porqué desprenderse de un razonamiento lógico, según ellos. Pero sí este es el razonamiento que no se articula, la deducción que no se explicita, pero que se encuentra detrás del discurso mediático que promueve la idea de que si alguien comete una atrocidad con un niño es debido, a causa de su sexualidad y no a otra cosa.

Las consecuencias de todo esto son la demonización, la denigración, el ridículo, y la persecución de los paidófilos. Si la sociedad ve a la sexualidad como cifra de una persona y si esta misma sociedad considera que la paidofilia es una degeneración de este centro, de este eje, entonces sólo es lógico que se deduzca que la paidofilia es una degeneración de la individualidad, de la persona como tal, tomada en su completitud, en toda su extensión.

Por lo tanto, de esta concepción se desprende ahora sí con claridad la razón por la cual la sociedad considera que un paidófilo es una aberración:

porque no se limita tan sólo a una falla, un trastocamiento de las fantasías, de los sueños, de los deseos íntimos. No se limita tan solo a un desplazamiento del objeto de deseo o de los impulsos amorosos: es un trastocamiento, una falla de la persona entera, en su totalidad, completa. Si la sexualidad invade y determina el cuerpo y el individuo, una degeneración de la sexualidad necesariamente afecta y determina totalmente a esa persona.

Foucault por supuesto que no es culpable en lo más mínimo de esto. Tan sólo se limitó a descubrir y exponer con lucidez los mecanismos por los cuales la sociedad y el poder se infiltran en la sexualidad. Es más, si ahora podemos denunciarlo y criticarlo, es porque él (o algún otro antes que él, pero hagamos como si la historia comenzara en el siglo XX) lo descubrió.

Written by porlaverdad3

20/09/2010 at 18:01

Publicado en Reflexiones

Las jerarquías y lo “sobreentendido” en Kafka

Las Jerarquías:

Borge notó que en Kafka las jerarquías son infinitas. Cabe agregar, no sólo que todos pertenecen a una, sino que usualmente el protagonista de sus cuentos o novelas está en la base.

Las jerarquías son infinitas. Pero no sólo no tienen fin, sino que están cuidadosamente delimitadas. Así, el supervisor en El Proceso tiene autoridad por sobre los dos vigilantes, pero está supeditado al juez instructor, del mismo modo que el juez instructor es tan sólo un juez inferior, por debajo de los jueces superiores, que ya son inalcanzables… En su novela El Castillo los empleados de éste de se dividen en amplias categorías, dependiendo de si duermen o no duermen en aquel, del señor al que sirven, de si tan sólo son amanuenses o secretarios personales, secretarios para la aldea, sirvientes de los secretarios subordinados, sirvientes del secretario principal, carteros personales, ayudantes del secretario en la aldea, subalcaldes… Las jerarquías son infinitas y con múltiples ramificaciones, cada una con poder sobre unas y subordinadas a otras, en una especie de red de araña donde cada vértice depende de unos y controla a otros.

Recordemos que una de las parábolas más famosas de Kafka, “Ante la Ley”, habla, entre otras cosas, de esa subordinación infinita. El héroe de esta pequeña historia debe pasar ante una puerta vigilada por un guardia. El guardia le advierte que debe esperar y que si intentara pasar por la fuerza, aunque lo lograra, igualmente le serviría de poco ya que más adelante hay otras puertas y otros guardias, cada uno más poderoso que el anterior. El primero (que le parece imponente al héroe) dice él no puede tolerar tan solo la vista del tercero…

En este infierno infinito y, paradójicamente, ascendente (aunque la salida, nunca, jamás, sea alcanzable) viven los héroes de Kafka. Pero la subordinación no sólo es infinita, sino que es absoluta. Recordemos a Block, el comerciante de El Proceso, que tiene que ponerse en cuatro como un perro para que su abogado (¡su propio abogado!) se digne a ayudarlo. Pero los superiores (los superiores de verdad) son, sin excepción, inalcanzables, siempre inalcanzables. Klamm (que es un funcionario del castillo, sí, pero tan sólo uno de tantos) es totalmente inalcanzable para K. No sólo nunca podrá hablar con él, sino que nunca podrá siquiera verlo. Está en un plano totalmente diferente al del pobre de K. Los Jueces Superiores, en el Proceso, son figuras míticas, al igual que Los Grandes Abogados (notemos los nombres casi mitológicos que el escritor le da a estas figuras). En La Construcción de la Muralla China, la Dirección parece un conclave secreto de dioses, absolutamente por encima de los mortales, que no pueden ni soñar con conocer tan sólo los pensamientos de sus integrantes.

¿Qué significa todo esto? ¿De qué habla Kafka cuando habla de jerarquías infinitas, de grupos inocentes subordinados a minorías, de verticalidad absoluta e inquebrantable? Habla de FASCISMO. Por supuesto, en la época de Kafka, no había fascismo como lo conocemos hoy, por eso resulta aún más escalofriante ver la terrible predicción de su literatura. Kafka se adelante al fascismo, no sólo en su verticalidad tiránica (allá arriba el reich, el comandante o cualquier otro nombre que se le ponga al tirano, abajo los generales y altos mandos militares, más abajo la plebe, por debajo de todo los judíos o cualquiera que sea distinto…), sino también su brutal violencia (de ello hablaremos más adelante). El fascismo es una “ideología” (el nombre le queda grande, más bien diría que es una enfermedad) basada en la superioridad de unos por sobre otros. No somos todos iguales: ciertas personas son mejores, están por encima de las demás. Esas personas tienen derecho a controlarnos, a estar “por arriba”. Sus mandatos, son inapelables. Sus objetivos, secretos. El fascismo es jerarquía de unos por sobre otros, y eso Kafka lo profetiza con horrorosa lucidez.

Kafka profetizó esta enfermedad al mostrar una sociedad de subordinados, pero además a una sociedad violenta. La violencia en su literatura está muy presente, y no sé si se menciona tanto como se debería este hecho. De eso hablaremos a continuación, pero antes una sola nota más:

En Kafka, sobre todo en El Castillo, aparece mucho la idea de “lo sobreentendido”. “Lo sobreentendido” como algo tan obvio que uno no imaginaría explicárselo siquiera a un niño, tan obvio es. A K. muchas veces lo tratan, justamente, como un niño o peor, porque ignora cosas “que se sobreentienden”. Esta idea de cosas, temas que no admiten una explicación clara y racional, de los cuales la gente no discute porque se aceptan como impuestos desde siempre y por siempre, es una muestra más del fascismo del siglo XX. Una de las mejores armas de éste es la ignorancia, se sabe. Pero la mejor manera de esconder la ignorancia es hablando de ciertas cosas como si fueran axiomas, tan obvias y claras que no necesitan una demostración. Así, se oculta la irracionalidad subyacente. Nada se cuestiona, todo se acepta como “sobreentendido”. En El Castillo, los habitantes de la aldea están inmersos en este juego de “verdades” evidentes que no se cuestionan. Nadie piensa, todo el mundo actúa, siguiendo leyes impuestas por superiores que no pueden ni en sus peores pesadillas cuestionar. Las leyes serán corruptas, idiotas e ineficaces, pero que están ahí y que, en última instancia, hay que aceptarlas, eso, eso “se sobreentiende”.

Written by porlaverdad3

17/09/2010 at 17:47

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GRAVÍSIMO COMPLOT: Cómo es el plan pedófilo para hacernos creer que son “seres humanos”

En un gravísimo comunicado de prensa, la Asociación de Lucha Contra el Diferente denunció que existe “un complot pedófilo multinacional con amplias y profundas conexiones con importantísimos miembros de la política, los negocios, los medios de comunicación y diversas ONGs” para pretender hacernos creer que “los individuos con una orientación sexual diferente son seres humanos”. La Asociación de Lucha Contra el Diferente llamó a “que no nos vendan gato por liebre” y recordó que “los únicos seres que objetivamente pertenecen a la raza humana son los de orientación heterosexual u homosexual, todos los demás están excluidos”. No hubo ningún tipo de polémica.

El paidófilo como monstruo moderno

¿Cuáles son las causas de la actual demonización de los paidófilos en la sociedad?

Para contestar esta pregunta, que no es sencilla, debemos tener en claro que no se puede entender la(s) respuestas sino como consecuencia(s) de un proceso social extendido en el tiempo. Hay que entender eso de que “la mentira dicha cien veces llega a ser verdad”. Porque sí, la mentira llegó a ser verdad. ¿Cuáles son las causas? ¿Y quién empezó esta mentira? O mejor dicho, ¿alguien empezó esta mentira?

No siempre fue así. En su ensayo “La significancia de la paidofilia”, Serge Andre argumenta “Se diría que se ha descubierto de repente la existencia de una forma de sexualidad ignorada desde siempre”. En 1973 Tony Duvert, escritor francés paidófilo homosexual y militante, su libro Paysage de fantaisie, que pone en escena las relaciones sexuales de un adulto con varios niños, fue alabado por la crítica como la expresión de una sana subversión y ganó el premio Medicis. Uno podría argumentar que Lolita, libro infinitamente puritano en sus descripciones (lo que se conoce como “buen gusto”, como “sutileza”) provocó un escándalo, y en una fecha anterior. Pero la enorme diferencia es que Lolita tocaba de cerca la fibra de muchos, muchísimos hombres heterosexuales, a diferencia de un libro decididamente más paidófilo y, para peor, homosexual. Algo así no le interesaba a nadie,  ni siquiera para censurarlo. Hoy no podemos ni imaginarnos el revuelo.

¿Pero a qué se debió esto? ¿Qué fue lo que cambió? Cambiaron varias cosas. Primero, la niñez se ganó lugar, tanto cuantitativa como cualitativamente: ahora una chica de 14 años es una niña, cuando antes ya estaba pensando en el matrimonio. Después, los niños ganaron derechos, pasaron a ser lo más sagrado. Aún más, la propaganda y la televisión nos dicen que todos somos niños. Así que todos somos niños.

Por supuesto, todo esto es loable y sin duda alguna positivo. Pero el problema surgió cuando apareció una falsa dicotomía, una falsa elección, dos caminos-trampa de los cuales sólo podíamos tomar uno: o se protege a los niños o se respeta a los paidófilos. En esa falsa dicotomía surgió el monstruo. En esa elección mentirosa entre dos opciones que son casi la misma. Como si una sociedad que respetara a los niños no pudiera tolerar a los paidófilos.

Entrevista exclusiva: hablamos con el primer pedófilo vampiro de la historia

Indignado ya lo venía denunciando incansablemente desde hace tiempo: existen personas que, además de ser pedófilos, son VAMPIROS. Según indignado, los pedófilos son VAMPIROS, seres de la noche, incapaces de reflejarse en un espejo, enemigos mortales del ajo y el cristianismo, como salidos de un libro de Crepúsculo, los pedófilos-vampiros sobrevuelan las noches convertidos en murciélagos en busca de nuevas presas. Hablamos en exclusiva con el único vampiro pedófilo que nos quiso conceder una entrevista, se hace llamar por las iniciales NF y esto es lo que nos dijo:

Porlaverdad3 (P3): Buenas, NF.

NF: Buenas.

P3: Teniendo en cuenta lo polémico que es el tema del vampirismo hoy en día, y cuán de moda está, con los libros de la saga Twilight y sus películas, ¿cree que se llegó a una mejor comprensión de la condición vampiresa o se siguen manteniendo los mismos prejuicios de siempre?

NF: No, creo que hay un avance. Antes creían boludeces como que no soportábamos la luz del sol o que si salíamos a la calle de día nos convertiríamos en polvo… tonteces, mitos. Pero creo que en general estamos mejor.

P3: ¿Pero se siguen manteniendo ciertos prejuicios?

NF: Ahora la saga Crepúsculo instaló prejuicios nuevos. Todas las adolescentes se creen que los vampiros son rubios carilindos y millonarios de hollywood… Nah, los vampiros somos no-vivos comunes y corrientes. No estaremos vivos, pero también fuimos personas.

P3: ¿Es cierto el mito que dicen que se pueden convertir en murciélagos?

NF: Es cierto, sí. Aunque algunos de los que recién empiezan en esto sólo llegan a convertirse a lo sumo en un pájaro carpintero o un abejorro. Formas pocas aptas para que se nos respete sin duda.

P3: ¿A qué sabe un buen trago de  sangre humana?

NF: A un Blood-mary pero más tibio.

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