All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

El paidófilo como monstruo moderno

¿Cuáles son las causas de la actual demonización de los paidófilos en la sociedad?

Para contestar esta pregunta, que no es sencilla, debemos tener en claro que no se puede entender la(s) respuestas sino como consecuencia(s) de un proceso social extendido en el tiempo. Hay que entender eso de que “la mentira dicha cien veces llega a ser verdad”. Porque sí, la mentira llegó a ser verdad. ¿Cuáles son las causas? ¿Y quién empezó esta mentira? O mejor dicho, ¿alguien empezó esta mentira?

No siempre fue así. En su ensayo “La significancia de la paidofilia”, Serge Andre argumenta “Se diría que se ha descubierto de repente la existencia de una forma de sexualidad ignorada desde siempre”. En 1973 Tony Duvert, escritor francés paidófilo homosexual y militante, su libro Paysage de fantaisie, que pone en escena las relaciones sexuales de un adulto con varios niños, fue alabado por la crítica como la expresión de una sana subversión y ganó el premio Medicis. Uno podría argumentar que Lolita, libro infinitamente puritano en sus descripciones (lo que se conoce como “buen gusto”, como “sutileza”) provocó un escándalo, y en una fecha anterior. Pero la enorme diferencia es que Lolita tocaba de cerca la fibra de muchos, muchísimos hombres heterosexuales, a diferencia de un libro decididamente más paidófilo y, para peor, homosexual. Algo así no le interesaba a nadie,  ni siquiera para censurarlo. Hoy no podemos ni imaginarnos el revuelo.

¿Pero a qué se debió esto? ¿Qué fue lo que cambió? Cambiaron varias cosas. Primero, la niñez se ganó lugar, tanto cuantitativa como cualitativamente: ahora una chica de 14 años es una niña, cuando antes ya estaba pensando en el matrimonio. Después, los niños ganaron derechos, pasaron a ser lo más sagrado. Aún más, la propaganda y la televisión nos dicen que todos somos niños. Así que todos somos niños.

Por supuesto, todo esto es loable y sin duda alguna positivo. Pero el problema surgió cuando apareció una falsa dicotomía, una falsa elección, dos caminos-trampa de los cuales sólo podíamos tomar uno: o se protege a los niños o se respeta a los paidófilos. En esa falsa dicotomía surgió el monstruo. En esa elección mentirosa entre dos opciones que son casi la misma. Como si una sociedad que respetara a los niños no pudiera tolerar a los paidófilos.

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