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Nothing else ever

“De nens” de Joaquin Jordá: pedofilia, pederastía, pobreza, medios de comunicación, proceso kafkiano, amor por los niños, vergüenza ajena y 3 horas de arte

Antes que nada me gustaría decir que “De nens” es una película épica. Con tres horas de duración, con la seriedad con la que toca el tema, con su expresión artística, con su claro humanismo, este cine es cine épico. Cine que retrata el abuso: el abuso de pedófilos que caen en la pederastía (pero recordemos que Tamarit luego fue declarado inocente en 2005), el abuso del sistema judicial sobre los acusados, de los políticos sobre los pobres del Raval, de los medios de comunicación sobre la verdad, de la policía sobre los niños. De la pobreza sobre todos.

De nens es una película compleja, inmensa, que es difícil abordar. Es difícil escuchar la historia de la vida y de los sentimientos de Tamarit y no sentirse identificado en muchos puntos: su amor por los niños, su convicción de que lo peor que podría hacer es hacerle daño a un menor, su desprecio por el abuso, el sufrimiento de ser crucificado públicamente simplemente por sus sentimientos. Xavier Tamarit se admite pedófilo pero niega de plano que le haya hecho daño a un menor. Dice que ha aprendido a vivir con su atracción, pero que jamás podría hacerle daño a un niño. Para los medios, decir pedófilo es decir pederasta, e incluso si no lo fuera, la condena social la tiene igual, solamente por lo que siente, no por lo que hizo. Jordá, el realizador del filme, lo aclara específicamente:

Tú que has pasado muchas horas hablando con Xavier Tamarit, quien es el máximo acusado, ¿cómo lo percibes?

Me parece un alma de Dios, un inocente, su imagen es la de chivo emisario, que carga con todas las culpas y limpia un poco la mierda de la sociedad, que se la carga a él sin querer, y toda sociedad lo necesita, tiene que tener en quién descargar, a quién echarle encima toda la mierda, y entonces todos apedrearle, y en este caso es el pederasta. Tamarit decía: “Yo amo a los niños, a mí los niños me gustan”. El juez pregunta: “¿Si un niño se le ofreciera, usted se acostaría con un niño?”. Tamarit contesta: “Sí, claro, si un niño se me ofreciera, yo me acostaría con un niño”. Sentencia de los medios: Confesión de Tamarit. Tamarit no ha confesado nada, ha confesado cuál es su instinto, cuál es su deseo, pero confesar un deseo no es verdad, como uno que es heterosexual, a mí me gustan los hombres, a mí me gustan las mujeres, eso no es confesar nada, no supone que eres un violador, simplemente afirmas eso.

 


 

 

Pero la mayor “figura mediática” del caso fue juzgado socialmente, en  palabras de la fiscalía, “por tener una visión moral distinta de la nuestra”. No importa si verdaderamente abusó o no de esos niños: solamente importa que es un enfermo, un degenerado, y por eso la gente lo condena.

La música de Alberto Pla le gusta a los pedófilos... mh, o por lo menos a algunos :)

Tamarit sería incapaz de hacerle daño a un niño o forzarlo: es un pedófilo romántico, ese famoso “grupo A” del que hablaban –irónicamente y en burla por otra parte- los jueces. Si le hizo daño a los niños, fue por ignorancia, no por intención.

Pero Tamarit fue condenado sin pruebas fehacientes en palabras de la defensa. Las declaraciones de los niños cambiaban constantemente, se hacían evidente las presiones de la policía en las confesiones (¡seis horas de interrogatorio a un niño!) y en sólo un caso fue probado penetración anal. Obviamente, un abuso ya es demasiado (el que mata a una persona destruye el universo) pero es necesario subrayar que hay que ver el documental para darse cuenta que verdaderamente no hubo maldad, sino una sexualidad que no fue controlada e ignorancia. No lo justifica, pero es necesario hacer una distinción importantísima.

Luego está la actuación de los jueces, que evidentemente consideraban culpable a Tamarit incluso antes de que se exhibieran las magrísimas pruebas en su contra. Durmiéndose durante las declaraciones, mostrando una total desidia para con las declaraciones de los acusados, siendo prepotentes y megalómanos. En una de las entrevistas se dice que en España el juez debe mediar, entre la fiscalía, que acusa e intenta demostrar que el acusado es culpable, y la defensa, que contesta a las acusaciones de la fiscalía. En este juicio (y sospecho que en tantos otros) no hubo nada de eso: hubo un juez que se puso a indagar sobre los detalles más personales e íntimos con el fin de encontrar la culpabilidad. Imperdible el momento en el que el jurado, los jueces y los psicólogos se ponen a discutir, en plena sesión, el tamaño del pene de Tamarit, con el acusado presente. Sencillamente surrealista. Decir vergüenza ajena es decir poco.

Cuando se le pregunta a Espada cuál es la conexión que había entre las dos familias acusados (¡con la única prueba de rumores, préstamos de dinero y porque alguien lo vio a Tamarit a entrar a la casa de ellos!) de prostituir a sus hijos, el periodista contesta: ambos son pobres. Obviamente, uno puede ser pobre y prostituir niños, pero Jordá tira la punta de una posible transmigración de la película de Polanski “Chinatown” en la realidad: la intención de sacar a determinadas familias y personas de en medio pudieron haber llevado a acusar a gente inocente del que es considerado uno de los peores crímenes, un crimen que –se sabe- no será juzgado con la cabeza sino con el corazón, es decir, una receta para el desastre en la sentencia. ¿Hubo un complot político para sacar vecinos indeseables que se oponían a los intereses de transformar completamente el barrio Raval? No sabemos, pero definitivamente hubo gente hizo que el caso fuera catalogado como “una de las más importantes redes de pederastía de toda Europa”, en donde esta “red” que es una de las más importantes de toda Europa cuenta solamente con dos presuntos pederastas. ¿O tal vez hay más pero en posiciones más importantes, y solamente caen los chirolitas, los nada-poderosos, los pobres?

Ni que lo digas

Esto sumado a la total desidia de los medios de comunicación, que es lo mínimo que cabría esperar de estos. Si Tamarit dice que se enamoró de un niño, los medios automáticamente dicen que se enamoró de un niño pero que no se pudo probar que no haya abusado de él.

Entrevista a Jordá:

¿Cómo hacían su trabajo los periodistas?

Había overbooking por las mañanas, y a partir de las dos, si aquello duraba, no había nadie. Desinformaban, no informaban sobre lo que ocurría durante la tarde. Lo que me parece peor es que tampoco informaban por la mañana. En la película están marcados sus comportamientos, hay una tendencia muy acusada a dar como bueno, como fiable, como exacto, lo que da la policía. Ellos no investigan, es la policía que investiga, da un informe, y la prensa lo recoge y jamás los discute. Durante el franquismo, todo el mundo sabía que la policía mentía. Los periodistas de entonces no podían decirlo, pero lo daban a entender. Ahora hay un giro: ¿ahora se supone que la policía no miente, la policía dice la verdad? La policía sigue mintiendo; en cambio, a la prensa jamás se le ocurrió que esto podía ser así.

La policía misma declara:

es posible que se hayan dado errores en la investigación, pero lo importante es que dos pederastas han dejado de actuar

 

 

¿Y si estas personas eran inocentes? ¿Y si a los niños se los manipuló para inculparlos? ¿De qué pederastas me hablan si “es posible que se hayan dado errores”? ¿Acaso no habría que estar totalmente seguros?

Me parece injusto decir que “la película utiliza como excusa X para hablar de Y”. Porque del mismo modo que se podría decir que Jordán utiliza como excusa el juicio por pederastía para hablar de la manipulación judicial y mediática, podríamos decir que utiliza esta misma manipulación para hablar sobre la pedofilia. O sobre la “fagositación” del entorno urbano. O sobre los abusos hacia los más pobres. Es que justamente, al ser una película tan inmensa, en todo sentido, es difícil decir que trata sobre esto o sobre aquello.

Y me parece que en este sentido, una (de las tantas) claves para interpretar la película es esa pequeña entrevista al antropólogo Manuel Delgado en un barcito, que ocupa apenas unos minutos. En ella se habla que existen dos ciudades: la ciudad imaginaria, la que está en las mentes de políticos, arquitectos y diseñadores urbanos, y la ciudad real, cuya dos principales características son la opacidad (siempre se intenta ocultar) y la complejidad. Y esta ciudad real, lucha, se enfrenta, intenta y logra desbordar a esa construcción artificial de políticos y diseñadores. Del mismo modo, la película de Jordan debería caracterizarse ante todo como una película compleja, difícil, dura y como leí en un blog, anti-sistema. Como una ciudad (la ciudad de los “otros”) lucha contra la ciudad “oficial”, este filme, filme excluido y marginado, lucha contra el monolito del cine comercial y el discurso dominante.

Otra de las claves para interpretar la película, o mejor dicho, una de las aristas de la película, es a mi juicio las declaraciones finales de Xavier Tamarit. Yo le creo a Tamarit que sería incapaz de hacerle daño a un niño. Le creo porque sé lo que siente. Le creo porque no lo veo de afuera, sino de adentro y sé que sería incapaz de hacerle daño a nadie, mucho menos a un niño.

Jordà es uno de los pocos –sino el único que conozco- de los directores de cine que defiende la posibilidad de amor sensual entre un adulto y un niño. Las declaraciones del activista gay Armand de Fluvià son luminosas en ese sentido (por la edad de Fluvià se nota que pertenece a la vieja camada de activistas homosexuales, cuando todavía se creía en una sexualidad infantil). También lo es esa observación lúcida de cómo para un niño el sexo es lo peor del mundo, algo que los puede traumatizar de por vida, y de repente y mágicamente, cumplen determinada edad y ya es todo ben todo legal.

Los personajes del Raval se han colado en mis sueños. Me estoy implicando llevada por un magnetismo incontrolable, tragada por un remolino al que no puedo escapar. La cara de la Sra Guijarro, las mandíbulas de Xavier Tamarit apretando las muelas, el aire infantil de Jaume Lli buscándome por los pasillos, la pareja de Nuria Martín y Antonio Durán fumando, sin dirigirse la palabra.  

Sentados en el banco de los acusados componen un retablo trágico: el retablo de los que duermen bien cerca de la miseria, donde las cosas suelen volverse más oscuras, más sucias, más delictivas. Sobretodo la mirada de Xavier Tamarit, hoy, mirando fijamente a los policías mientras declaraban. Su porte de estatua de cera, de mártir al purgatorio. Son las víctimas y los protagonistas de un espectáculo de corte burlesco. Sin ellos, no harían falta los periodistas tomando apuntes o registrando imágenes desde la glorieta. No harían ninguna falta los voyeurs que vienen a distraerse, ni los jueces, ni los guardias civiles que custodian la seguridad de todas las personas honradas. También sobraríamos nosotros.

De nens es una película gigantesca e intenté hacer una crítica acorde. Alguien dijo que esta película esta destinada a ser un clásico de culto. En un mundo justo esto sería verdad. Esperemos que haya todavía justicia en este mundo, aún cuando la película, justamente, nos quita un poco estas esperanzas.

100% RECOMENDADA PARA TODO EL MUNDO.


 

 

 

 

 

 

Otras miradas sobre la película, comentarios, críticas, etc.:

 

http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/323336.html

 

http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=615&id_cat=3

 

http://piniculas.blogspot.com/2007/05/de-nens-de-nios.html

 

http://www.miradas.net/0204/criticas/2004/0405_denens.html

 

http://voiceover.blogdiario.com/1176742320/


 

 

 

Entrevistas a Jordà sobre la película, ambas MUY RECOMENDABLES:

 

http://www.riff-fanzine.com/InfoEntrevista.php?idEntrevista=39

 

http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/joaquin_jorda.htm


 

 

 

NOTA: La película se puede bajar gratis de internet, se consigue fácil. Si no la pueden comprar porque no tienen plata o porque no viven es España y no se consigue, véanla como sea. Si tienen la plata, cómprenla, porque verdaderamente lo vale.

 

 

 

(Cosas de las que me faltó hablar: comparación entre esta y su versión yanqui “Capturando a los Friedman” –la española es mejor-, reflexionar que si Michael Moore la hubiera hecho, la habría utilizado como excusa para criticar a los republicanos, intercalando la película con fragmentos de películas populares, dibujitos animados y chistes de izquierda)

Written by porlaverdad3

26/11/2010 a 18:51

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