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Nothing else ever

Evo sí, imperialismo no

“Cocalero” (2007, dirigida por Alejandro Landes) es una puerta para conocer los mecanismos y fuerzas populares que llevaron a Evo Morales a ser el primer presidente indígena en la historia de Bolivia, y además con el mayor porcentajes de votos, así como los que no querían que Evo fuera presidente.

Miralo vos al Evo

El documental (sobria y magníficamente dirigido) intercala fragmentos de los días previos a las elecciones bolivinas de 2005 , entrevistas casuales que nos cuentan acerca de los comienzos políticos de éste, como sindicalista del gremio de los que cultivan la hoja de coca (una de las principales fuentes de subsistencia para miles de familias indígenas) y luego político del MAS, junto con relatos acerca de la delicada situación de las familias y mujeres que cultivan la coca, producción que el gobierno de EEUU busca exterminar como parte de su lucha contra las drogas, pero que las familias defienden ante una confusión cultural: la coca, para los bolivianos, es como la yerba mate para los argentinos, y su producción no obedece al narcotráfico sino a la producción para consumo familiar, sin procesarla para elaborar droga. Como explican, la simple hoja de coca es una planta medicinal, no una droga dañina o perjudicial. Pero la presión de los EEUU atacó las fuentes de trabajo de toda esta gente, y en este clima es donde Evo encontró su principal apoyo, como defensor (ya que él VENÍA de esa situación, ya que él mismo cultivaba coca) de los derechos de estos productores.

 

Es fascinante ver a un presidente que verdaderamente viene de las clases más aisladas y subyugadas de Bolivia. En Argentina estamos acostumbrados a los presidentes millonarios; en comparación, es notable la sencillez del actual presidente de Bolivia, que se

corta el pelo en una peluquería de barrio. Obviamente, lo primero que se nos ocurre es sospechar de un “armado escénico”, de una pequeña ficción que cualquier político aceptaría interpretar al aparecer en un documental, desconfianza que en el caso de Evo desaparece: este tipo, con todos sus defectos y su humanidad, es como lo muestran.

Porque el documental tampoco es completamente complaciente. Como lo describen en el filme, el partido de Evo, el MAS surgió en defensa y con la organización de los productores de coca, en las zonas en donde estos viven y trabajan. Según lo describe una de las aborígenes del lugar, en lo profundo de la selva boliviana el MAS y el sindicalismo de la coca actúa casi como un gobierno de facto, castigando y encarcelando a los que golpean a sus mujeres, por ejemplo, pero también amedrentando a los que se quieren cambiar de partido por ejemplo.

No sólo eso, muchos de los cocaleros (productores de hoja de coca) son analfabetos, y el MAS (que aglutina y defiende a estos grupos) días antes de las elecciones les enseñaba cómo elegir la boleta de Evo para no confundirse y agarrar la de otro candidato. Obviamente, no llegan a (o al menos no muestran) prácticas que en la Argentina estamos tristemente acostumbrados, como retención de documentos, amenazas, incluso privaciones de la libertad. Pero igualmente no puede ser bueno.

Surge la pregunta: ¿puede haber verdadera democracia si la gente es analfabeta y el partido político (por mucho que estemos de acuerdo con sus reclamos) les dice a quién votar? Porque del mismo modo que se les puede decir que deben votar por alguien que defiende los intereses del pueblo, de ese mismo modo el día de mañana podría venir otro y engañarlos y decirles que vote por cualquier otro. Una verdadera democracia se construye con educación, y con la libre elección del pueblo.

Lástima que no todos los racistas tienen tanta cara de hijos de puta

Con todo, lo que no se puede discutir es que Evo llegó al poder con un  gran apoyo de las clases más relegadas del país. Y que también a muchos grupos empresarios, y a muchos sectores del pueblo de los más conservadores y reaccionarios, no les gustó nada. Es tristísimo ver muestras de racismo como las de un inadaptado gritándole indio de mierda a Evo en Santa Cruz, provincia boliviana donde al parecer no faltan los garcas.

 

Cocalero es un filme que sabe bien dónde está parado: del lado de los pueblos y de los pobres. Sorprendentemente balanceado para lo que parecía a priori un panegírico de Evo Morales, no se puede dudar de que la película de Landes es una gran introducción para tratar de comprender la compleja sociedad boliviana, tan amenazada por el racismo, la xenofobia y los embistes imperialistas.

Written by porlaverdad3

13/02/2011 a 14:38

Publicado en Arte

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