All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Kafka anarquista

La vergüenza final de Josef K supone la ruptura con un determinado orden social, “hecho de hombres y por hombres”. Y de ese carácter rupturista extrae Hannah Arendt un mensaje de esperanza. La víctima no opone resistencia a la decisión del tribunal: acata la sentencia y obedece las órdenes de sus verdugos, se comporta, en definitiva, “como un miembro obediente del sistema”, porque ha caído en un “estado de ofuscación » que le hace dudar de su inocencia y confundir el mal que lo rodea con la culpa común a todos los seres humanos. Pero no todo está perdido: la vergüenza final es una resistencia porque convierte en vergonzantes el «orden que rige el mundo» y la obediente participación de la víctima en él. En ese último gesto radica la esperanza:

 

 

Sólo hay una pincelada de esperanza, que aparece como un relámpago en el extremo final de la narración: «fue como si la vergüenza debiera sobrevivirlo». La vergüenza que le produce el orden que rige el mundo, y la vergüenza de ser, él mismo, Josef K., un miembro obediente del sistema, a pesar de ser su víctima.

 

[…]

 

Hay una pequeña gran victoria en la vergüenza final, en la medida en que con ella el individuo reniega del orden que lo desprecia, contrariando la voluntad de éste de vencer física y mentalmente a sus miembros por la via de la culpabilización. La culpa, que acompaña al protagonista durante la historia, abre paso, al final, a la vergüenza. Con ella, el orden corrupto e injusto queda al desnudo, mientras el individuo evoca en el instante de la vergüenza aquello que la culpa había tapado: la dignidad del hombre.

 

http://www.ucm.es/info/especulo/numero41/josephk.html

Written by porlaverdad3

11/03/2011 a 14:01

Publicado en Arte

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