All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

Humanidad

Leo en http://theorein.wordpress.com/ que escribieron una pequeña notita acerca de este blog. Su texto me parece muy acertado e incluso dice cosas que yo no sospechaba pero que son ciertas, como que uno de los objetivos de este espacio es defender la dignidad de los pedófilos.

Pero especialmente me gustó una frase. Me pareció tan empática, tan humanista y humana, tan racional. Sobre todo porque destila eso que pareciera estar prohibido o mal recibido en cualquier discusión sobre el tema: la empatía (Sarah D. Goode ya dijo algo parecido acá http://www.timeshighereducation.co.uk/story.asp?storycode=408084 ‘What is often missing in these debates is the element of tenderness’). Los pedófilos son considerados como animales solamente porque le atraen los niños. Como que no pueden controlar sus impulsos y deberían estar amarrados a un poste, en la cárcel o en el psiquiátrico porque su enfermedad es incurable. Eso es falso. Eso denigra, tergiversa y falsea la realidad. Sencillamente, denigra a las personas, así de sencillo. Darse cuenta de esto es empatía. Darse cuenta que un pedófilo tiene algo más adentro que simple deseo sexual parece (y es) una trivialidad, pero también es verdadero y también es completa y totalmente olvidado (¿o me lo van a negar?). Una persona a la que le atraen los niños no es amoral ni inmoral ni animal. Ni tampoco existe un solo tipo de atracción por los niños: existen muchas, infinitas, una por cada persona. Todas estas cosas son banalidades, pero banalidades que son necesarias remarcar y recordar, porque se olvidan.

“Lo que se olvida en estos debates es el componente de dulzura”. Se deja de lado la empatía (ponerse en el lugar del otro). Y el autor de la entrada que comento verdaderamente la muestra.

El pedófilo no es un wanton que sigue sus voliciones de primer orden sin cuestionarse acerca de ellas, sino que es una persona que puede desear mantener una relación (sexual o sentimental) con un niño pero que también desea otras cosas: no hacerle daño, no ir a la cárcel, etc.; y, en consecuencia, puede elegir no hacerlo, no mantener la relación con el niño. Nadie debería juzgar nuestros deseos, sólo nuestros actos, de ellos hemos de responsabilizarnos, pues estos sí los elegimos.

Written by porlaverdad3

23/04/2011 a 17:57

Publicado en Reflexiones

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