All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

But your eyes did sparkle more in the past

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Guter Junge (2008) es una mala película. Formalmente, la única crítica evidente que se le puede hacer es la manipuladora utilización de la música: cada escena “dramática”, cada “conflicto”, cada “escena reveladora” está señalada con flechas de colores mediante la utilización de una música que nos dice qué debemos sentir y pensar.

Más grave, es su tratamiento del tema que toca. Guter Junge habla sobre un adolescente que a los 17 años descubre que es pedófilo. A priori podría felicitarla por tocar el tema, pero lamentablemente, después de verla, no puedo hacerlo.

Guter Junge condensa en su apenas hora y media de duración, muchos de los estereotipos, prejuicios y generalizaciones de los que son víctimas los pedófilos. La película se centra en este chico de 17 años, Sven (increíblemente andrógino, por cierto) que se muda con su padre después de haber perdido a su mamá en un accidente. Conoce a un chico de 11 años del que se enamora, y drama ensues.

El pedófilo como “enfermo mental”, como “incapaz de controlarse”, como “retorcido y mentiroso”, todas esas imágenes están acá en la boca del padre, la “voz de la razón”, la “voz de la autoridad”, dada su posición sanguínea.

Las relaciones heterosexuales (la pareja del padre de Sven) como fuente de comfort y apoyo emocional contrapuestas a la supuesta atracción “enferma” de un pedófilo. Claro, la película se asegura de que los actos de Sven sean, indudablemente, dañinos e inaceptables, para de esa forma, lograr que la diferencia entre ambas atracciones sea más marcada. El adolescente es dibujado como un depredador (término que a los estadounidenses les encanta) que filma y engaña niños. Así es fácil “probar” la tesis de la película: que la pedofilia es una enfermedad y que los que la sufren son enfermos incapaces de controlarse. Más verdadero, más certero, hubiera sido mostrar al joven como capaz de controlarse, como consciente de sí mismo y de su deberes. No como un enfermo descontrolado, sino como alguien empático, digno.

No hay esas muestras de violencia brutal que tanto le gusta a las series yanquis cuando aparecen pedófilos, y por eso le agradecemos a la película, que es alemana. Más le agradecemos, que Sven no sea una caricatura, no sea un otro (el que sí es El Otro es un supuesto “seducidor de niños” que termina molido a golpes por el padre de aquel): en la película es un chico de 17 años completamente normal, pero que tiene algo “fallado”.

Borges dijo que a veces hay que leer ciento de páginas de un libro para encontrar una frase bella. Más allá de que la película caiga en los estereotipos del “pedófilo que no se puede controlar”, me gustó mucho la frase que el padre le dice a Sven en ocasión de su decimoctavo cumpleaños:

“But your eyes did sparkle more in the past”

Pueden bajarla de acá: http://thander-easton.blogspot.com/2011/04/guter-junge.html

Crítica (en alemán) http://www.kindern-eine-chance.de/artikel/guterjunge.htm

Androginus

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