All of old. Nothing else ever. Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.

Nothing else ever

EL MITO

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A riesgo de cometer un anacronismo, transcribo este pasaje de una enciclopedia del año 2113 editada en Montevideo. La gramática y la ortografía fueron adaptadas para comodidad del lector:

“A finales del siglo XX y principios del XXI nuestras grabaciones y registros de la cultura de la época señalan el surgimiento del mito del ‘pedófilo’. Este mito, para nuestra civilización, puede ser de difícil comprensión, sin embargo, como la leyenda de Jesús en su época, cumplió un rol fundamental en la conciencia colectiva de aquella sociedad.

El mito del “pedófilo” es difícil de explicar, porque ni siquiera aquellos que creían en él eran capaces de describirlo con precisión. Lo que se sabe, gracias al estudio de periódicos (género literario de la época que a diferencia de las novelas y el teatro era impreso en papeles de mala calidad y a diario) era que la leyenda del “pedófilo” servía para sintetizar todo lo Malo que esa sociedad despreciaba y que prefería, más o menos como toda civilización histórica, proyectar en un Otro.

Si se interroga los registros de principios del siglo XXI se notan los rasgos generales de este ser mítico: maldad suprema, instinto destructivo por naturaleza, odio por la vida, desprecio por la infancia, dotado o sufriendo de un instinto bestial que lo privaba de cualquier atisbo de humanidad… Eran tales los rasgos que tenía esta leyenda que muchos estudiosos han llegado a ver en esta figura una especie de Deidad del mal de la época, como la Mara fue para los budistas o Apofis para los egipcios.

Interrogados sobre el origen del mito nuestros investigadores han dado con dos principales fuentes: la institución psiquiátrica y psicoanalítica (ambas ampliamente superadas) y el ya mencionado género periodístico. John Wilkins ha dividido la formación del mito en dos etapas: 1ra:) A finales del siglo XX, cuando una serie de crímenes aberrantes obligaron a la institución periodística a buscar un culpable que no “pertenezca a la sociedad”, un Otro que permitiera a la sociedad deslindarse de la carga pensar que la culpable era ella misma. Dieron con el candidato adecuado y lo llamaron “pedófilo”. 2da: Al mismo tiempo y extendiéndose hasta comienzos del siglo XXI, la institución psiquiátrica y psicológica alimentó el mito: los poderes mediáticos exigían un monstruo y ellas se lo dieron. Dotaron a la figura del pedófilo de rasgos como “abusador”, “total y absoluta carencia de empatía por los otros”, “instintos bestiales”, “animalidad”, “perversión”, “sadismo”, todos neologismos de la época que fueron creados específicamente para catalogar a esos que la sociedad juzgaba como Otros.

Lógicamente, Wilkins acepta que individuos monstruosos existían en esa época, como en todas. Pero nota que lo que finalmente se terminó dando no tuvo nada que ver con la justicia: lo que sucedió fue la demonización y mitificación de un colectivo enorme de personas (siendo que eran todas diferentes entre sí, se daba que muchas de ellas no respondían en absoluto a los cánones de “maldad” que exigía la leyenda, y que incluso –algo incomprensible en la época- nunca habían cometido ni sentían el menor deseo de cometer, los delitos aberrantes que la sociedad les imputaba como deseosos de perpetrar) únicamente por una característica mínima que los unía: su atracción sexual.

Nuestra civilización occidental comprende que una persona atraída por los niños no es necesariamente ni un abusador ni un violador ni alguien detestable. Comprende que nadie elige su atracción sexual y que hay personas valiosísimas atraídas por los niños que jamás le harían daño a uno. Hoy se sabe que la mayor parte de las personas con esta atracción lo descubren entre los 14 y los 17 años y que la demonización contribuyó a la depresión y el suicidio de miles de estos. Lamentablemente, tuvo que pasar más de un siglo para que el mito se derrumbara bajo su propio peso, y se necesitó que decenas de miles de seres humanos sufrieran en carne propia el estigma para que finalmente, se llegara a una sociedad más justa e igualitaria.

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