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Nothing else ever

La cultura de la pelotudez

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Y un día los nerds conquistaron el mundo. Durante años, desde nuestras bibliotecas llenas de videojuegos, comics, novelas de fantasía y películas de ciencia ficción, dijimos que nuestra diversión era la mejor diversión, que nuestros héroes eran profundos e inspiradores, que nuestros mundos virtuales eran los verdaderos destinos turísticos… y un día, el mundo nos dio la razón. Los superhéroes dominan la taquilla hace casia una década. Los cómics volvieron a los kioscos de revistas, y sus creadores reciben el reconocimiento que merecen. Los libros más vendidos hablan de magos, vampiros, sociedades postapocalípticas y hasta el ícono nerd Steve Jobs.

 

Extraído de la revista Loaded Número 96 (Agosto 2012)

 

 

Esto, es claro, está dicho sin la menor ironía.

 

¿Es posible celebrar la cultura de la pelotudez? ¿La cultura de la imbecilidad, de la banalidad, de las corporaciones y el corporativismo, del escapismo y la alienación, de lo cool por sobre el arte, de las empresas por sobre el pueblo? Parece que sí.

 

Gracias a Dios que los libros más vendidos sean sobre magos y vampiros. ¿Para qué querríamos leer a Franz Kafka, Henry James, Sara Gallardo, Julio Cortazar o Michel Foucault? ¿Para qué queremos artistas y pensadores cuando tenemos a Superman y La Mujer Maravilla?

 

Es una bendición que las películas más vistas sean las de supehéroes, ¿Para qué necesitamos el cine de John Cassavetes, Ingmar Bergman, Federico Fellini o Andrew Bujalski? No hay efectos especiales ahí ni robots que disparan rayos laser del orto.

 

Por suerte que los “íconos” idolatrados son multimillonarios (eso sí, “nerds”) como Steve Jobs. En comparación de Jobs, Henry Mattise, Ernst Kirchner o Paul Gauguin son simplemente ídolos de pacotilla. (¿Un artista? ¿¿Quién podría preferir a un perdedor semejante por sobre el inventor del Iphone??)

 

 

Obvio que juego videojuegos (y no, no leo comics ni novelas de fantasía ni veo películas de ciencia ficción) de vez en cuando. Pero no creo ni por asomo que merezca ser celebrado, que la pelotudez merezca ser aplaudida. No: Supermán o Spaidermán no son héroes “profundos e inspiradores”. Son productos manufacturados por compañías multimillonarias cuyo único objetivo es ganar dinero. Están diseñados para agradar, del mismo modo que un dentífrico está diseñado para limpiarte los dientes. Eso no significa que sea “profundo”: significa que las corporaciones que fabrican esos productos pusieron mucho dinero para hacer estudios de márketing para averiguar cómo diseñar sus mercancías (en este caso superhéroes) de modo que atraigan y gusten a la mayor cantidad de gente posible.

 

No son profundos ni inspiradores, a menos que el dinero te parezca profundo e inspirador (lo cual no me sorprendería). Y por encima de todo, jamás, NUNCA, NO-SON-ARTE NI “ARTÍSTICOS”.

Written by porlaverdad3

11/11/2012 a 16:52

Publicado en Reflexiones

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