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Nothing else ever

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Subiendo

“Por lo tanto, si has

comenzado un camino

síguelo bajo cualquier

circunstancia; únicamente

puedes ganar; no corres

peligro alguno; quizá, al

final, te vengas abajo, pero si

después del primer paso te

hubieses vuelto y hubieses

bajado la escalera,

inmediatamente y ya desde el

principio te habrías venido

abajo, y no quizá sino con

toda seguridad. Por lo tanto,

si nada encuentras en los

corredores abre las puertas;

si detrás de esas puertas no

encuentras nada, hay todavía

otros pisos; si arriba

tampoco encuentras nada

esto no es nada grave:

esfuérzate y sube escaleras

arriba.

Mientras no dejes de subir no se terminan los escalones: crecen bajo tus pies que suben”

-Franz Kafka

 

Gauguin: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?

Written by porlaverdad3

31/12/2010 at 23:13

Un artista del Hambre

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“-Había deseado toda la vida que admirarais mi resistencia al hambre –dijo el ayunador.

-Y la admiramos –repúsole el inspector.

-Pero no debíais admirarla -dijo el ayunador.

-Bueno, pues entonces, no la admiraremos –repuso el inspector-; pero, ¿por qué no debemos admirarte?

-Porque me es forzoso ayunar, no puedo evitarlo –dijo el ayunador.

-Eso ya se ve –dijo el inspector-, pero ¿por qué no puede evitarlo?

-Porque –dijo el artista del hambre levantando un poco la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no se perdieran sus palabras, con labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque no pude encontrar nunca comida alguna que me gustara. Si la hubiera encontrado, puedes creerlo, no habría hecho ningún cumplido y me habría hartado como tú y como todos.”

Written by porlaverdad3

01/02/2010 at 18:10

Publicado en Arte

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Diez cuentos favoritos

Tenía ganas de hacer listas, así que hagamos una media tontuela: mis diez cuentos favoritos (uno por autor y estos en orden alfabético.

“El misterio” – Andréiev, Leonid

“Enoch Soames” – Beerbohm, Max

“La biblioteca de Babel” – Borges, Jorge Luis

“La tercera expedición” – Bradbury, Ray

“Otra vuelta de tuerca” – James, Henry

“Los venenos” – Cortázar, Julio

“La fe de nuestros padres” – Dick, Philip K.

“Tantalia” – Fernández, Macedonio

“La construcción” – Kafka, Franz

“ ‘El cuento más hermoso del mundo’ ” – Kipling, Rudyard

Qué decir… no mucho. Tal vez, de Kafka, hay decenas de cuentos de él que me encantan y que, tal vez, sean más populares (“Ante la ley”, “La construcción de la muralla china”, “Un artista del hambre”), pero elijo La construcción porque me parece que tiene esa sensación de paranoia, de claustrofobia que me parece tan suya y que no encuentro en ningún otro lado… Aparte, al igual que “El castillo”, es un cuento de lo que podríamos llamar “literatura ambiental” o “atmosférica” (en el sentido de que el énfasis está en crear una atmósfera, un ambiente, antes que en la narración, y el cual, a diferencia del terror gótico –que también se especializa en eso- no se apoya en un engorroso lenguaje barroco –el vocabulario de Kafka siempre es sencillo y conciso-, sino en la tortura y la paranoia psicológica), y que a mí particularmente me encanta.

De Borges, también, podría elegir “Funes el memorioso”, o “Tlon, Uqbar, Tertius” o “El sur”, pero “La biblioteca…” tiene ese noséqué de estupor metafísico, de inquietud, de terror ante el infinito y la soledad.

El título de “El cuento más hermoso del mundo” está lejos de ser una hipérbole pretenciosa. Verdaderamente podría estar, cuando un hipotético tribunal futuro juzgue la mera literatura de estas épocas, en la selección de lo más hermoso. Todo en ello es perfecto: la descripción del protagonista, la inquietud de índole fantástica, la aparición del amor.

“Los venenos” de Cortázar tal vez sorprenda a alguno, que esperaba “Casa tomada”. Yo, como pedófilo y como nostálgico sin remedio de la infancia, me quedo con “Los venenos”, un cuento, un relato, que supera, a mis ojos, cualquier belleza: su descripción de la infancia en formato “súper 8”, cargada de melancolía, mirando a través del prisma de la nostalgia al primer amor, ante esa belleza suprema de una niña que “estaba con su vestido de lunares anaranjados, que era el que más me gustaba”, verdaderamente me llenan, me sigue llenando de lágrimas los ojos. Este cuento es la última oda a la niñez, “Music has the right to children” de Boards of Canada hecho literatura, “Cuentos asombrosos” hecho cuento de verdad. Es un relato tan chiquito y perfecto y hermoso y nostálgico y maravilloso y colorido y amoroso que difícilmente tenga parangón. Me parece, para mí gusto absolutamente melancólico hacia la infancia, infinitamente mejor a “Casa tomada”.

Muchos dirán “pero che, ¡’Otra vuelta de tuerca’ no es un cuento!” Pues allá ellos. “Otra vuelta de tuerca” es un cuento largo, pero cuento al fin. ¿Qué me gusta de él? Además de inscribirse en la misma línea de ciertos relatos kafkianos de “literatura ambiental”, una de las cosas que más me gustan de él, y ciertamente no la menor, es Flora. Flora es, en palabras de James, “beatífica visión de belleza angelical”. Flora es la niñita más hermosa de toda la literatura (CAGATE LOLITA). Aparte, ese nombre, Flora, qué nombre PRECIOSO, un nombre tan hermoso y bello como su hermosísima portadora. Así que “Otra vuelta de tuerca” aparte de ser el mejor relato de fantasmas jamás hecho sirve como bonita excusa para estar cerca de una de las más hermosas niñitas de toda la literatura.

Interín

No sería injusto preguntarme el porqué de esforzarse en pelear una guerra perdida. A esta pregunta, caben varias respuestas. Podría servirme de lugares comunes, letras de canciones populares, hasta podría recurrir a mi propio pensamiento. Pero aborrezco los primeros (mas no estaré totalmente libre de ellos) , desconfío de las segundas, y en cuanto a la tercera, ¿Cuánto vale la palabra de un girl lover ? Nada no sería exagerado.

Hojeando en busca de una solución, me parece que esta es la más acertada.

“Quizá haya sido el instinto el que, en razón de la ciencia, pero de una muy diferente a la actual, me haya hecho apreciar más una ciencia que sea el non plus ultra de las demás: el arte de valorar la libertad por sobre toda otra cosa. ¡La libertad! Sí, la libertad, tal como nos es posible actualmente, es una planta bien endeble; pero de todos modos libertad, de todos modos un patrimonio.” 

                                                                                           -Franz Kafka 

El postrer texto Kafka lo escribió en 1922, 12 años antes de que Hitler llegara al poder y asesinara a todas sus hermanas en los campos de concentración.

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