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La verdad

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La verdad uno puede hablar muchas boludeces, decir muchas cosas. Pero cuando una niña deposita TODA LA CONFIANZA y el AMOR DEL MUNDO en una persona, uno se da cuenta de que aprovecharse de ese amor, APROVECHARSE DE ESA CONFIANZA es de tremendo hijo de puta. ¿Cómo puede ser que algunos se APROVECHEN DEL AMOR, EL CARIÑO Y LA CONFIANZA DE LAS NIÑAS SOLAMENTE PARA SATISFACER SUS DESEOS? ¿Cómo puede ser que ROMPAN ESA CONFIANZA INFINITA QUE LAS NIÑAS DEPOSITAN EN NOSOTROS? ¿¿Cómo puede ser que se APROVECHEN de esa confianza?? A las niñas hay que PROTEGERLAS, CUIDARLAS Y AMARLAS, NO APROVECHARSE DE SU INOCENCIA. ¿¿Cómo puede ser que haya gente que haga esto?? Cuando una niña nos dice que nos quiere y nos abraza, ¿¿cómo puede ser que algunos tengan la cara como para abusar de ese amor??

 

Encima lo peor es cuando escucho justificaciones ridículas como “yo no elegí ser pedófilo”. Eso es cierto, ¡¡¡pero eso NO significa que tengas derecho a abusar de niñas!ª!! Un VERDADERO paidófilo CUIDA Y RESPETA a las niñas, NO SE APROVECHA de su inocencia. Pero bueno, al parecer algunos son tan irracionales como los antis. Por supuesto que nadie eligió ser paidófilo. Nadie. Pero sin embargo, algunos ELIGEN tener sexo con niñas y otros no. Eso se elige. Así que no me vengan con boludeces.

PD: Que la gente sea estúpida no nos da derecho a ser estúpidos nosotros.

Informe exclusivo: porqué los paidófilos piden volver a “la antigua Grecia” pero los anti paidófilos prefieren “la gloriosa inquisición”

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Al parecer habría diferencias en opinión a qué edad y lugar retrotraer al mundo. Los paidófilos preferirían la “antigua Grecia” de antes de Cristo, cuando el sexo con jóvenes y niños era cosa común. Por otra parte, los anti paidófilos se inclinarían por “la gloriosa España del 1600” a la hora de volver al pasado.

NO. Nadie quiere volver a la antigua Grecia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SÍ. La España de la Edad Media sería una buena opción

¿Por qué algunos paidófilos siguen insistiendo con que las relaciones con niños están “bien”?

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Odio la irracionalidad. De ambos lados, tanto de anti paidófilos como de paidófilos. Decir que tener sexo con niños está bien es anti-racional. No está bien, está mal, es inmoral.  La razón por la que está mal es sencillamente porque es aprovecharse de una niña/niño. Es aprovecharse de alguien que no comprende bien qué está pasando. Es tomar ventaja de otra persona. Es sencillamente por eso porque está mal.

CÓMO LAS LEYES ESTADOUNIDENSES CONDENAN A LOS NIÑOS COMO ADULTOS POR “CRÍMENES SEXUALES”

http://www.operationawareness.com/index_11.html

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THESE ARE CHILDREN ON THE SEX OFFENDER REGISTRY. MOST HAVE BEEN CONVICTED AS ADULTS EVEN THOUGH THEY WERE MINORS WHEN THEIR “OFFENSE” OCCURED. STATUTORY RAPE, PLAYING DOCTOR, OR ACTING OUT THINGS THEY HAVE SEEN ON TV. ARE THESE KIDS REALLY DANGEROUS OR ARE THEY SIMPLY VICTIMS OF MEGANS LAW IN A SEX SATURATED SOCIETY? THESE KIDS LIVES ARE OVER BEFORE THEY HAVE EVEN BEGUN. THEY WILL CARRY THE MARK OF REGISTERED SEX OFFENDER AND CHILD MOLESTER FOR THE REST OF THEIR LIVES

ESTOS SON NIÑOS QUE SE ENCUENTRAN EN EL REGISTRO DE “AGRESORES SEXUALES”. LA MAYORÍA FUERON CONDENADOS COMO ADULTOS A PESAR DE MENORES CUANDO SU “OFENSA” OCURRIÓ.

VIOLACIÓN POR TENER RELACIONES CON UNA MENOR, JUGAR AL DOCTOR O ACTUAR COMO HACEN LOS ADULTOS EN LA TELEVISIÓN SON LOS CARGOS QUE SE LE IMPUTARON A ESTOS NIÑOS.

¿¿SON ESTOS CHICOS REALMENTE PELIGROSOS O SON VÍCTIMAS DE LA LEY DE MEGAN [UNA LEY QUE OBLIGA A TODO ESTADO NORTEAMERICANO A HACER PÚBLICA UNA LISTA DE CONDENADOS POR DELITOS SEXUALES] EN UNA SOCIEDAD PARANÓICA SATURADA DE SEXO??

LA VIDA DE ESTOS NIÑOS YA SE ACABÓ ANTES DE EMPEZAR. VAN A LLEVAR EL ESTIGMA DEL REGISTRO DE ABUSADORES POR TODA SU VIDA

¿Quién es “Joshua”?

Joshua, más conocido en el mundillo de los abusadores de niños como “Joshua-lb” (lb de little boys), es un personaje que se hizo conocido por su doble moral y su hipocresía infinita. Ha logrado engañar a medio mundo acerca de su pasado y sus intenciones, pero su caradurez tiene un límite.

Lo cierto es que Joshua es un abusador de niños (varones) que durante mucho tiempo frecuentó a otros amigos pederastas (tanto en la vida real como en internet) con los que intercambia fotografías y videos de varones de menos de 7 años, en su mayoría, teniendo sexo o siendo abusados o él mismo organizaba “fiestas bl” (como las solía llamar) en la que se violaba y degradaba asquerosamente a niños de muy corta edad.

Este individuo frecuentaba los barrios pobres en busca de niños pequeños que se prostituyeran, los levantaba y los llevaba a su casa, donde eran abusados por él y por otros de sus amigos pederastas. Estos niños no eran liberados una vez el abuso terminaba, sino que muchas veces las vejaciones continuaban por días o hasta semanas y al niño se le privaba de la libertad hasta que a Joshua o a otro pederasta se le ocurría soltarlo. En la gran mayoría de los casos estos niños eran de clase humilde y necesitaban del dinero con los que los violadores le pagaban en retribución a los abusos cometidos y a cambio de su silencio.

Este personaje era rechazado por la comunidad de boylovers y pedófilos debido a sus inclinaciones sadistas (disfrutaba sexualmente con el sufrimiento de niños pequeños) y a su claro desprecio por la vida y la salud de sus víctimas. Los boylovers –amantes de los niños- lo despreciaban por ser justamente lo contrario: alguien que claramente odiaba a los niños.

Debido a esto Joshua acumuló rencor hacia la comunidad que lo rechazaba y se creó una especie de máscara virtual, de alter ego, en donde finge cazar a los que no comparten sus gustos sadistas y de desprecio por la inocencia pueril. Por otra parte, utiliza esta doble personalidad para chantajear a pedófilos y pederastas para obligarlos a entregarle fotos y videos de abusos y violaciones de niños, que acumula e intercambia con sus amigos pederastas.

Sin embargo, lo gracioso es que, si bien todavía algunos creen que éste individuo es sincero, muchos anti-pedófilos o no-pedófilos lo dejan de lado y vilipendian por su irracionalidad, su costumbre de gritar, su prepotencia, su megalomanía, su estupidez, sus maneras mafiosas, su desprecio por la razón y la lógica. Ojalá este texto sirva para agregar otra característica más: su hipocresía.

Written by porlaverdad3

03/07/2009 at 06:42

Carta abierta a Conciencia (“siempre pensé que “pedófilo” es igual a abusar de niños”)

“Es solo que siempre pensé que ser “pedófilo” es igual a abusar de niños pequeños” – Adriana

http://joshuahunterboylover.wordpress.com/2009/04/06/por-que-la-gente-tolera-el-abuso-infantil/

¿Cómo no me querés que me enfade con blogs como el tuyo cuando leo comentarios como esos?
¿Te das cuenta del daño que hacen? ¿Te das cuenta de porqué lucho? Te lo vuelvo a postear:

“siempre pensé que ser “pedófilo” es igual a abusar de niños pequeños” – Adriana

Felicidades, verdaderamente informan a la gente.

Noticias como esta, hablar de que defendemos “acciones”, de que hay que “identificar pedófilos para prevenir el abuso sexual”, sólo hacen que haya MÁS Y MÁS GENTE COMO ADRIANA (que ya hay millones). Y lo que verdaderamente me llena de rabia es que no somos abusadores. Somos buena gente con una orientación sexual diferente. Y sólo pedimos expresarnos. Pero se hace imposible decir “soy pedófilo” si la gente interpreta inmediatamente que eso significa abusar de niños.

¿Te das cuenta del daño que provocas a miles de personas?

Miedo a hablar, a expresarse, a acostumbrarse a callarse, a auto.censurarse, miedo a ser quienes son, a decir “soy esto”, a sufrir persecuciones, cansancio por sentir el peso del odio CONSTANTEMENTE, sin respiro.

Cada vez que alguien entra a tu blog, creás a otra Adriana.

Y otra, y otra más.

Que sale pensando que

Pedófilo = violador

Eso sale pensando.

Y Dios, conozco pedófilos que son FLANDERS, te juro que son FLANDERS, RECTÍSIMOS hasta ser (casi) insoportables, rectos y serios como una madera, que nunca le harían daño ni a una mosca. Jamás tendrían sexo con una niña y no ven pi, por ser “ilegal en España”. Son FLANDERS y sin embargo la gente le dice que son “monstruos”. Y cuando veo ese contraste, esa obvia diferencia entre lo que la gente cree y lo que es la realidad te soy sincero me hierve la sangre. Tal vez vos no la veas porque nunca hablaste con pedófilos. Pero me da tanta bronca que al conocerlos te das cuenta de que son chicos (sí, chicos, de menos de 20) como cualquiera con una orientación sexual diferente.

¿Te parece bien? ¿Te parece bien engañar a la gente? ¿Creés que el fin justifica los medios? ¿Se justifican los medios que empleás (el mentir, utilizar falacias, desconocer los errores de la lógica, apelar al sentimentalismo y a la demagogia, emplear sistemática y constantemente galimatías para oscurecer y torcer el discurso en pos de que las falacias de razonamiento queden ocultas detrás de un lenguaje impropio –utilización incorrecta del castellano- y oscuro –apelación a las ambigüedades-) para conseguir tu fin (el exterminio de los pedófilos)?

Yo también quiero un mundo mejor, y la verdad es que la mierda del mundo ya me tiene podrido. Pero nosotros no somos el enemigo. El enemigo es la ESTUPIDEZ y la IGNORANCIA. El enemigo es el FASCISMO y la DISCRIMINACIÓN. Y eso, son todas cosas que promovés. Voluntaria, o involuntariamente. Con tu Ctrl.C-Ctrl.V las promovés. Posteando artículos como este las promovés. (BTW, ¿Dónde quedó eso de que “dejabas hablar a ambas partes”?). Promovés que haya milloooooones de Adriana más. Y que para peor, después me vengan a romper las pelotas a mí diciendo

“Es solo que siempre pensé que ser “pedófilo” es igual a abusar de niños pequeños”

FELICIDADES, ¡¡_POR OTRO AÑO MÁS DE TU NOBLE TAREA_!!

Sensatez, hipocresía, estolidez

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Alguien podrá razonar que cualquier tipo de colaboración indirecta (como el consumo de páginas de Internet con las que las redes de explotación logran ingentes beneficios) supone, como poco, una acción moralmente grave. Pero, ¿será muy diferente a comprar unas zapatillas Nike o unos pantalones Levi’s? La diferencia está en nuestra relación cultural con el sexo, con la infancia, y sobre todo en que las zapatillas o los pantalones no acompañan la etiqueta de marca con una foto que refleje las condiciones de trabajo de la mano de obra infantil que las produce.

Estamos hablando de pederastia cuando el adulto presiona, fuerza y consume su deseo contra la voluntad del menor. Si el adulto en cuestión no sobrepasa ese límite, su deseo no sólo no es punible legalmente, sino que su comportamiento moral es irreprochable. ¿Habrá que recordar ahora que la ética y la moral no se pueden considerar en torno a los deseos ni los caracteres, sino en torno a la capacidad para no imponérselos a los demás?

En un mundo donde es tan rara, tan rara la razón, la lógica y la sensatez, tengo el placer de leer algo que me demuestra que la sociedad, todavía no tocó fondo. Que todavía existe gente capaz de pensar por sí misma y de no dejarse llevar por los sentimientos cervales y usar, de vez en cuando, la cabeza.

Digo esto por cierto artículo (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=8592) que tuve el placer inmenso de leer.

¿Qué agregarle?

No mucho. Es cierto, el desprecio de la gente para con la pornografía infantil viene dado por una serie de factores: por un lado la relación con el sexo, por el otro, la hipocresía. Me pregunto cuántas personas tienen cargo de conciencia al comprar un pantalón o unas zapatillas hechas con el trabajo de mano de obra infantil. ¿Acaso ese no es un apoyo mucho mayor al abuso infantil que cualquier pedófilo que baja un video de p.i.? ¿Y qué proporción hay entre los que consumen zapatillas y p.i.?

Bueno, sólo que lo de “ingentes beneficios” mueve a risa, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los intercambios de pornografía infantil se hacen mediante los p2p sin dinero de por medio…

El artículo en cuestión:

Criminalización y pederastia: precedentes
En marzo de 1998, a tres años del estallido del Caso Arny en Sevilla, la sentencia dictaba la absolución de los imputados de las cargos de abuso y explotación de menores. A final de 1995, el coro mediático había dado imagen y sonido a una operación policíaco-judicial que señalaba al Arny como un establecimiento de ocio y consumo frecuentado por homosexuales, el cuarto oscuro de una ciudad no precisamente exenta de miserias reaccionarias y homofóbicas. De acuerdo con las acusaciones, allí se prostituían menores adolescentes que realizaban sus servicios en lugares habilitados en el interior del local, conformando una red de negocio, explotación y abuso, en la que estarían materialmente implicados desde el responsable del local a buena parte de la clientela. Figuras mediáticas relacionadas con el mundo del espectáculo como Jesús Vázquez, el moranco Jorge Cadaval o Javier Gurruchaga, serían el foco de atracción mediática de una causa que situaba en el disparadero al Juez de Menores de la Audiencia hispalense, Manuel Rico Lara, y, de forma más genérica pero no menos criminal, a los espacios públicos de la población homosexual sevillana. Las declaraciones de los menores sobre las que se sustentaban las denuncias policiales, se fueron deshaciendo en el período de instrucción, cediendo a la gravedad de las contradicciones y a la falta de pruebas.

En agosto de 1998, con un amplío despliegue mediático, se anuncia la detención y desarticulación de una “red internacional” de pederastia con base en Barcelona; concretamente, en el Raval, uno de los barrios con mayor índice de pobreza, carencia de infraestructuras y especulación del centro barcelonés. En el ojo de la operación, la Taula del Raval, que se había erigido en casi el único referente crítico frente a la política urbanística municipal, marcada por la complicidad con la “iniciativa privada”, que se concreta en PROCIVESA, empresa mixta donde el Ayuntamiento comparte intereses, entre otras, con Telefónica y La Caixa. El globo, que no tardaría en desinflarse hasta quedar en dos condenas igualmente dudosas por abusos deshonestos, situaba en el punto de mira a educadores, a padres y a una parte del movimiento vecinal que, no por casualidad, coincidía con quienes no habían entrado al juego de pactar “la limpieza y transformación” del Raval.

En De Nens, un estremecedor documental dedicado precisamente al que se denominó Caso Raval, Joaquín Jordá desmonta y demuestra los mecanismos que conectan los miedos y los prejuicios morales, la acción de los medios de comunicación, y el trabajo de los jueces. Xavier Tamarit, un miembro activo, histórico y reconocido del movimiento vecinal, es sometido a un auténtico linchamiento moral, mediático y procesal, a partir de su labor como educador y su trato habitual con menores, convertido en motivo de sospecha. A lo largo de un juicio plagado de pruebas falsas, medias verdades y arbitrariedades, Tamarit rompe con el teatro que caracteriza el acto judicial, declara sin ambages su paidofilia a la vez que afirma tajantemente no haber ejercido ningún tipo de agresión ni abusos, sobre ninguno de los menores con los que mantenía una relación cotidiana. La causa se basa en testimonios de niños que, con la inestimable ayuda del Departamento de Menores de la Generalitat, son obligados a declarar hasta tres y cuatro veces ante la Policía. A lo largo del juicio, con sus preguntas, su trato a los acusados y sus valoraciones, tanto el juez como el fiscal muestran el absoluto desprecio que a priori sienten por quienes tienen ante sí. En su mediocre intervención final, el representante de la fiscalía afirma, como si fuera una prueba de cargo, que los acusados tienen unos valores y una forma de entender la vida distinta “a la nuestra”, una condena moral de antemano que se solapa con una sentencia, que debería ser revisada. Tamarit sigue hoy en prisión.

Paidofilia, pederastia y criminalidad

“El crimen de pedofilia violenta resulta tan repugnante que se ha convertido seguramente en lo peor de que alguien puede ser acusado hoy. Y por eso, por lo odioso del delito y el temor a que pueda quedar impune, se va asentando una tendencia por parte de jueces, psicólogos, pedagogos y la sociedad en general, a creer siempre a la víctima, y así ocurre que el acusado de tal infamia recibe ya por ello una mancha de tal calibre que se ve obligado a defenderse desde una posición desventajosa, porque en cierto sentido la sociedad “quiere” que el acusado de pedofilia resulte condenado ya sólo por eso, por haberlo sido, dado el carácter horrendo de su hipotético crimen” (Javier Marías: texto sin título en http://web.usal.es/~csaiz/pensacono/textejer3.htm)

La paidofilia no es ninguna perversión. La misma Asociación Protégelos, que se dedica fundamentalmente a la denuncia de la pornografía infantil en internet, reconoce esta distinción: “Pedofilia significa “atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes”, y Pederastia, etimológicamente significa el “abuso sexual cometido con niños”, pero, como patología, está relacionada a la atracción homosexual hacia niños del género masculino…” La atracción sexual por menores es bastante más común de lo que parece, es una pulsión sexual como cualquier otra, pero aún hoy está al nivel del tabú inconfesable. Es cierto que hay algo delicado en el sentimiento, en su relación con la realidad y el deseo. Las relaciones de adultos y niños se prestan a relaciones de poder abiertamente desiguales y, por tanto, es un deseo que difícilmente puede satisfacerse, salvo en casos excepcionales.

Pero, en ningún caso -y lo peor es que hay una mayoría de población a la que esto no le ha de parecer tan obvio-, el paidófilo no tiene un perfil potencialmente criminal ni es peligro alguno para los niños por el hecho de serlo. Los asesinatos, abusos y agresiones contra mujeres -que son el pan de cada día-, los ejecutan hombres que entran en el canon de sexualidad socialmente admitida, adulta y hétero, donde se supone que la realización del deseo puede producirse sin forzamiento ni violencia. Por tanto, al pederasta como al maltratador, no los define ni los impulsa el deseo, por lo que el deseo no puede ser sospechoso ni criminalizable.

La operación contra la prostitución infantil en Internet

“La Policía ha detenido a 90 personas, entre ellas 21 menores de edad, en una operación desarrollada en 26 provincias españolas y que ha sido considerada la mayor contra la distribución de pornografía infantil realizada hasta la fecha en España, según ha informado la Dirección General de la Policía… Entre los detenidos, muchos de ellos con amplios conocimientos del uso de Internet, se encuentran profesores de colegios, estudiantes, ingenieros informáticos, empleados de limpieza, funcionarios y militares, entre otros. Los arrestados intercambiaban a través de Internet imágenes y vídeos de menores realizando todo tipo de actos sexuales, incluso con adultos” (Ideal, 24/11/04).

En principio, la instrucción del caso es más que dudosa. Un comunicado del Ministerio del Interior habla de “la utilización de herramientas y aplicaciones cada vez más fáciles de emplear, y el establecimiento de lugares de distribución e intercambio”. Pero en caso alguno se señala que las 90 personas detenidas formaran parte de ningún tipo de organización articulada, se conocieran entre sí, tuvieran algún tipo de acuerdo o contrato, o utilizaran los mismos lugares e instrumentos de manera sistemática. Al contrario, de la información se deriva que los “participantes en los hechos” lo han hecho de una manera individual, inconexa y sin ningún objetivo común, por lo que no se entiende que hayan sido incluidos en el mismo sumario. Existe una desproporción total y absoluta entre la entidad de los hechos, el nivel de implicación individual, y el bombo mediático.

El operativo policial y judicial, la legislación penal que lo respalda y el papel de portavoz oficioso y acrítico de los medios de comunicación, son la base de una agresión a los derechos civiles, característica de una sofisticada inquisición menos laica de lo que parece, que a estas alturas todavía moraliza sobre los códigos de conducta y consumo de la vida privada. El articulo 189 del Código Penal mezcla sin distinción en este caso el consumo, posesión y “distribución” sin ánimo de lucro, con la explotación, financiación, exhibición y venta: “Será castigado con la pena de prisión de uno a tres años: a) El que utilizare a menores de edad o a incapaces con fines o en espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico, o financiare cualquiera de estas actividades. b) El que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, aunque el material tuviere su origen en el extranjero o fuere desconocido. c) A quien poseyera dicho material para la realización de cualquiera de estas conductas se le impondrá la pena en su mitad inferior”. Penalizar el consumo y la posesión de fotos, vídeos o cualquier tipo de material pornográfico con menores, igual que sancionar el consumo o posesión de drogas, es inmiscuirse en un lugar donde un juez nunca debería meter sus narizotas. De las 90 detenciones realizadas, solo puede deducirse que se están penalizando las opciones, tendencias y deseos sexuales de los sujetos. En el caso de los 22 niños detenidos, ¿es ciertamente un crimen que menores se exciten con imágenes de menores?. ¿Es tan dificil distinguir a quién se masturba delante de la pantalla, o envía uno o varios archivos a un conocido X, de quién extorsiona y utiliza a un menor para lucrarse?.

Aquí entra en juego mucha de la hipocresía de nuestra sociedad, que bajo el manto de consumismo desenfadado y relativista, aún guarda su vieja conciencia puritana. Alguien podrá razonar que cualquier tipo de colaboración indirecta (como el consumo de páginas de Internet con las que las redes de explotación logran ingentes beneficios) supone, como poco, una acción moralmente grave. Pero, ¿será muy diferente a comprar unas zapatillas Nike o unos pantalones Levi’s? La diferencia está en nuestra relación cultural con el sexo, con la infancia, y sobre todo en que las zapatillas o los pantalones no acompañan la etiqueta de marca con una foto que refleje las condiciones de trabajo de la mano de obra infantil que las produce.

La persecución de la explotación sexual de menores no tiene nada que ver con una operación de un carácter tan descaradamente mediático como ésta, que se limita a una macro redada contra consumidores. Los objetivos, que no tocan siquiera de una manera lateral los intereses de las redes de explotación y prostitución infantil, parecen ir verdaderamente dirigidos a justificar futuras modificaciones legislativas para la restricción de la producción, los contenidos y el acceso en Internet. Esta vez desde el Ministerio del Interior, se vuelve a manipular una cuestión sensible como es la protección de la infancia para servir a fines distintos, utilizando como cabezas de turco a individuos relacionados con el tema de una manera indirecta y superficial, sin tener en cuenta u obviando directamente las consecuencias traumáticas de esta actuación, sobre todo en los 21 niños víctimas de la operación.

¿Quién vigila a los vigilantes?

La paidofilia no es ninguna perversión. La condena de la atracción sexual hacia menores no tiene diferencia alguna con el nivel de condena de la homosexualidad hace sólo veinte años. En este sentido, el paidófilo toma hoy el relevo del monstruo, el otro, frente al que la sociedad necesita reafirmar sus elementos morales.

Lo distinto en este caso es que hablamos de diferencias de edad entre adultos y menores que fácilmente se prestan a relaciones de poder profundamente desiguales. Pero en este sentido, hay que saber la clara frontera entre deseo, atracción y abuso. Estamos hablando de pederastia cuando el adulto presiona, fuerza y consume su deseo contra la voluntad del menor. Si el adulto en cuestión no sobrepasa ese límite, su deseo no sólo no es punible legalmente, sino que su comportamiento moral es irreprochable. ¿Habrá que recordar ahora que la ética y la moral no se pueden considerar en torno a los deseos ni los caracteres, sino en torno a la capacidad para no imponérselos a los demás?

Algunos comentarios de la carta postrera

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En el último post, aseguré que no había nada que acotar o agregar en relación a la -más allá de algún desliz- excelente carta. Releyéndola, me veo obligado a cambiar de parecer y comentar algunas afirmaciones que realiza.

“[Los pederastas] no aman a nadie solo sienten odio y lo descargan haciendo daño”

Esta afirmación no me parece justa. Me parece de hecho, la misma clase de prejuicios revestidos de opiniones que vociferan los antis. Pederasta es por definición alguien que tiene sexo con niños o niñas. La definición (al igual que la de pedófilo) no específica más allá de eso: un pederasta puede tener sexo con un niño y no por eso no amarlo o desear hacerle daño. Decir que en una relación sexual con un niño no tiene cabida el amor me parece tan injusto e ignorante como decir que en la pedofilia tampoco lo tiene. Las razones y albures que llevan a alguien a tener sexo con un niño son tan secretos y personales como los que llevan a alguien a sentirse atraído hacia ellos. Decir que un pederasta, por el solo hecho de abusar de un niño “no ama a nadie”, me parece inagotablemente sofista. Decir que “sienten odio y lo descargan haciendo daño” me parece una aseveración más propia de ser analizada por la ciencia que de ser emitida al azar y sin conocimientos.

“Los que hacen daño a los niños son los pederastas.”

Afirmar que tener relaciones sexuales con niños le es perjudicial a estos, siempre, es harto discutible. Como dije, pederasta es alguien que tiene sexo con niños. Pero no todas las relaciones sexuales de este tipo son iguales o deberían ser consideradas de la misma forma. No es mi intención discutir en este momento el aspecto moral o ético de estos fenómenos, sólo aclarar que me parece reduccionista acotar los dilatados tipos de abusos sexuales a niños a solamente “los malos”. Informes o trabajos científicos sobre esto existen, verbigracia, el de Rind, que ya comentaré; pero también otros, de donde extraigo la intuición de que en este tipo de cosas existen “el bueno, el malo y el feo”. La conclusión a la que llega el informe de Rind es que el abuso sexual sólo es perjudicial cuando el niño abusado lo vive como una relación no consentida. En este punto se alzaran las voces unánimes clamando que un niño no puede consentir una relación sexual, pero eso es porque confunden no sólo “consentimiento” (es decir, el deseo de participar) con consentimiento informado, sino porque confunden “consentimiento” con “conciencia”. El consentimiento no es más que la disposición, la aceptación, el deseo de participar en algo. La RAE define “consentir” como “Permitir algo o condescender en que se haga”. Prueben a cortarle el dedo a un niño, a ver si le gusta, a ver si lo “conciente”. ¿Puede entonces consentir un niño una relación sexual? Sin duda, pero eso no significa que sea un consentimiento informado, que sí implica conciencia además de consentimiento.

Este es por supuesto un análisis muy superficial del tema y no pretende ser otra cosa. Mi objetivo no era discutir esto sino señalar ciertos reparos ante algunas afirmaciones de la carta publicada. Pero esos reparos, para ser sinceros, son escasos, ya que el texto es más que correcto. Con estos de ningún modo defiendo la pederastía, pero abomino de las simplificaciones y los prejuicios. La estrategia del autor consistió en defender a los pedófilos demonizando a los pederastas. Pero con respecto a estos mostró la misma ignorancia que el resto de la sociedad con respecto a los pedófilos.

Más allá de eso, como dije, el texto es impecable. La pregunta de si alguien merece perder la libertad o la vida, figuradamente, por una simple curiosidad de ver pornografía infantil, me parece un punto esencial que la sociedad debería plantearse. Este blog nunca ocultó que aboga por la despenalización de la pornografía infantil para consumo personal: que se persiga la producción y la distribución, no la tenencia. La táctica de hacer ver a los pedófilos como depravados peligrosos es básica y esencial en la agenda anti-pedófila. Yo diría que es directamente la base del activismo anti pedófilo. Y, al hacerlos parecer así, el calificativo de “pedófilo” se convierte en el insulto perfecto, y, como dice el autor, ¿Quién se va a atrever a defenderlos? Si la sociedad está convencida de que somos como nos muestran los medios, nadie. Si la sociedad sigue creyendo que boy lover o girl lover significa alguien que desea hacerle daño a los niños, nadie.

En cuanto a la caza de brujas a la que hace referencia en su postrer párrafo es vox populi. ¿O acaso hace cien años los pedófilos eran tan perseguidos y estigmatizados como hoy en día? No, por supuesto, pero porque los enemigos eran otros (los homosexuales, los comunistas). La sociedad occidental se fue quedando sin parias, sin grupos a los que perseguir por cualquier razón juzgada como válida (ideológica, racial, religiosa, sexual) al tiempo que la democracia y el capitalismo también se fueron quedando sin rivales, sin contrincantes. Entonces, ¿a quién perseguir? A los pedófilos, por supuesto, culpémoslos de todos los males de la sociedad actual, total, son pocos, son débiles y son odiados, no tienen voz ni voto. ¿Existe acaso un enemigo más sencillo?

Written by porlaverdad3

05/02/2009 at 02:33

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