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Nothing else ever

La ignorancia causa sufrimiento: los mitos más comunes acerca de la pedofilia

“Todos los pedófilos son pederastas”: Es obvio que no. Una es una atracción, la otra un acto. Uno podría decir que después de todo es un “tecnicismo” y que no importa la diferencia pero cuando ese acto no solamente es ilegal sino que además es considerado lo peor del mundo me parece que la diferencia se hace muy importante.
 
 

-“Todos los pederastas son pedófilos”: La recíproca tampoco es cierta. Personas que no son pedófilas pueden tener relaciones sexuales con niños por multitud de razones que van desde el deseo de dominar a otro ser (cosa que no tiene nada que ver con la pedofilia), el gusto por el aspecto prohibido y criminal de dicha relación, hasta la influencia de drogas, alcohol, enfermedades mentales (psicopatía, sociopatía, delirio) o la presencia de una multitud de atracciones (zoofilia, homosexualidad, sadomasoquismo, fetichismo, etc.) en la persona de la cual la pedofilia es solamente una más.
 
 
-“Los pedófilos quieren abusar de niños”: Existe una diferencia entre desear tener una relación sexual con alguien y desear abusar de esa persona. Esto es cierto incluso en el caso de cuando se desea a un niño. Para entenderlo con un ejemplo: si alguien se enamora de una persona ciega, discapacitada o con problemas mentales, ¿No sería ridículo decir que entonces quiere abusar de la otra persona solamente porque la sociedad considera que esta es incapaz de dar su consentimiento, o simplemente diríamos que tuvo la “mala suerte” de enamorarse de alguien con esas características? Después de todo, no elegimos lo que nos atrae, y sentirnos atraídos sexualmente por alguien no significa que queramos hacerle daño a la otra persona.

 
 
-“Las personas con esta atracción son psicópatas, sadistas, manipuladores, egoístas, no tienen empatía, etc.”: No existe ninguna evidencia de una mayor presencia de psicopatologías en personas atraídas por niños que en personas atraídas por adultos. La pedofilia es una atracción sexual, independiente de cualquier otra característica de la persona. Una persona atraída sexualmente por los niños puede tener tanta moral, dignidad y deseo de proteger a la infancia como cualquier otra. Su atracción sexual no impide de ninguna manera su capacidad de elección. Sin embargo, muchas veces el impacto y la visión extremadamente negativa que la sociedad tiene con respecto a los pedófilos sí puede influir en el bienestar mental y espiritual de las personas con esta atracción.

 
 
-“La pedofilia es una enfermedad”: Técnicamente, según el DSM-IV, es una parafilia, es decir, una desviación o trastorno de la sexualidad, no una enfermedad. La palabra desviación evidencia que se trata de sencillamente algo que se sale de la norma, en este caso, la norma que establece que un adulto se debe sentir atraído por otros adultos. Obviamente, otras cosas que antes eran consideradas desviaciones ya no lo son más y este criterio es completamente contingente (pues depende de una norma social). La CIE-10 de la ONS también lo califica, junto con la transexualidad, como un “trastorno”, no una enfermedad.
 
 

-“No existe ninguna razón en absoluto para considerar a la pedofilia como una orientación sexual”: Es evidente que con la definición restrictiva de ‘orientación sexual’ como gusto por un sexo u otro, no. Una definición más amplia de ‘orientación sexual’ permitiría incorporar sexualidades históricamente relegadas como la pedofilia o la zoofilia.

Por otra parte, la pedofilia sí comparte muchas similitudes con orientaciones sexuales totalmente válidas. Por ejemplo, se desarrolla (al menos en general) en la primera adolescencia e incluso antes (algunos pedófilos afirman que desde siempre conocieron su atracción pero sólo de mayores conocieron el nombre que se le daba). Puede compartir los mismos sentimientos de enamoramiento, deseo, cariño, etcétera, que aquellas. Es sostenida en el tiempo y casi imposible de modificar. No presupone ninguna característica moral o psíquica específica.

Obviamente, también existen diferencias: practicar la pedofilia es ilegal en la mayor parte del mundo, mientras que practicar la homosexualidad o la heterosexualidad no lo es.
 
 

-“Alguien que viola y lastima a un niño es pedófilo”: Esto es falso no solamente por el punto 2, sino además porque mezcla dos cosas que no deben ser mezcladas. Obviamente que un pedófilo puede violar, torturar y matar a un niño. Del mismo modo que un hombre heterosexual puede violar, torturar, prender fuego y matar a su mujer para luego descuartizarla. Esas cosas tristemente suceden, pero decir que alguien comete esas atrocidades por ser heterosexual, o por ser pedófilo, no sólo es presumiblemente falso, sino que incluso si fuera cierto, es completamente irrelevante. Nadie viola a alguien por heterosexual o por ser pedófilo. La sexualidad de esa persona es irrelevante (si hubiera sido homosexual hubiera violado a un hombre, si hubiera sido heterosexual hubiera preferido violar a una mujer, si hubiera sido pedófilo hubiera preferido violar a un niño, etc. La sexualidad de la persona es irrelevante.)

Nadie prende fuego a su mujer y luego la mata porque es heterosexual. Nadie viola y tortura a un niño porque es pedófilo. Mezclar esos conceptos, establecer esa relación de causa y efecto es peligroso, irracional y completamente desquiciado.

 
 
-“Todos los pedófilos fueron abusados de chicos y los chicos abusados crecen para ser pedófilos”: Esto es ridículo. Si bien es cierto que en algunos casos pasa esto, es completamente falso que sea una regla general o algo necesario. Es necesario desterrar estos dos mitos.
 
 

FUENTES:

http://b4uact.org/

“Harmful to Minors” de Judith Levine

“Understanding and Adressing Adult Sexual Attraction to Children” de Sarah Goode

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